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CONFESIONES DE UN SOLDADO SIONISTA

Por: Hernán Zin

Sigo en Gaza, donde la situación tras varios días de incursiones en el campo de refugiados de Al Maghazi, que provocaron 17 muertos, parece haberse estabilizado.

Me he quedado pensando en la conversación que mantuve con Yehuda Shaul. Me ha mostrado el reverso de lo que veo aquí cada día, la otra cara. Ahora, cuando un palestino se queja de la brutalidad de los soldados israelíes, de alguna forma llego a comprender de qué es consecuencia, al menos a nivel estratégico, táctico, porque aún no logro vislumbrar las causas de tanto afán por destruir, por causar daño, por humillar, someter y negar al otro.

- ¿Por qué los soldados os hacéis esa clase de fotos, no lo entiendo?

- Sucede en todos los ejércitos de ocupación, como con las fotos de Abu Graib. Es una forma que tienen los soldados de llevarse un trofeo, un recuerdo de lo que han hecho y por lo que están orgullosos. Si matan a un palestino, se ponen una marca en el fusil. Y, si tienen una cámara a mano, se hacen una foto como una especie de “souvenir”. Como en la película sobre Vietnam, La delgada línea roja, en la que hay un soldado que va guardando en una bolsa los dientes de los enemigos a los que mata. Es lo mismo.

- Una de las fotos está retocada con Photopshop. ¿Por qué?

- Algunos, que no se han podido hacer fotos para mostrar luego a sus amigos, cogen las que han hecho sus compañeros y se ponen a ellos mismos con Photoshop. En esta foto, como ves, que fue sacada en Gaza, también han agregado unas granadas y un fusil para dar mayor aspecto de fiereza al palestino asesinado, para que su hazaña parezca mejor.

- ¿Pero no ven en el palestino al que matan a una persona, no llegan a vislumbrar su sufrimiento, el de su familia y amigos, al menos su dignidad, como hombre muerto?

- Desde la visión de un civil, claro que esto es una barbaridad, una salvajada, pero no desde la lógica de un soldado del ejército israelí, un ejército de ocupación, que sistemáticamente aterroriza a la población civil palestina, ya sean mujeres, ancianos o niños. Para los soldados esto es lo más natural del mundo.

- El otro día me hablaste del sistema de operación llamado el gusano. ¿Me podrías dar más detalle?

- El militar que inventó eso es un genio, deberían darle el premio Nóbel, realmente. Como el ejército israelí actúa en una zona urbana, y los campos de refugiados y pueblos palestinos tienen calles estrechas, resulta muy arriesgado avanzar abiertamente, por esas calles, ya que en cualquier momento te tienden una emboscada. Así que, lo que haces es entrar a una casa por algún muro externo y luego vas pasando de vivienda en vivienda, haciendo agujero tras agujero.

- ¿No importa que haya niños, mujeres o ancianos, del otro lado? ¿No hay forma de saberlo, de avisarles?

- No, porque te pueden tender una trampa. Así que tu haces detonar la pared y luego la destruyes a martillazos sin importarte quién esté del otro lado. En Nablus, recorrimos toda la ciudad con el gusano. Creo que no dejamos una sola casa sin agujerear. Muchas veces me encontré con personas muertas del otro lado, o con bebés o ancianos que se salvaron por milímetros de morir.

- En las semanas que llevo aquí decenas de palestinos me han dicho mismo: Nuestras vidas no tienen valor en comparación con las de los israelíes.

- Es cierto, para los soldados el palestino es como un objeto, es alguien al que deben aterrorizar o matar, sin ninguna otra consideración. Te cuento una anécdota, durante el Mundial queríamos ver la televisión, ya que era la final. Así que en Hebrón entramos a la primera casa que encontramos, metimos a toda la familia en una habitación y luego vimos el partido. ¿Te crees que alguien dijo algo o tuvo remordimientos de conciencia? Al contrario, nos lo pasamos muy bien, hasta nos comimos la cena de la familia.

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