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¡El voto estudiantil y obrero en las universidades tiene que pelearse!



Por: Argisay molina.

Sin duda alguna la LOE aprobada es un instrumento que nos sirve de fundamento para la lucha en lo que se refiere a la igualdad del voto, que no es la igualdad del voto de los estudiantes sino también de nuestros hermanos obreros.

Los directivos de las universidades están llevando a cabo diversas estrategias para impedir que el principio de democracia participativa y protagónica consagrado en la LOE en el artículo 34, numeral 3 el mismo esboza lo siguiente:

“Elegir y nombrar sus autoridades con base en la democracia participativa, protagónica y de mandato revocable, para el ejercicio pleno y en igualdad de condiciones de los derechos políticos de los y las integrantes de la comunidad universitaria, profesores y profesoras, estudiantes, personal administrativo, personal obrero y, los egresados y las egresadas de acuerdo al Reglamento…”[1]

Esta ley hay que hacerla real, hay que hacerla concreta para ello es necesario que los sujetos y actores políticos revolucionarios en cada espacio promuevan la gran batalla por el cumplimiento del principio democrático participativo y protagónico.

Es necesario traer a este pequeño espacio un llamado de atención, una reivindicación histórica a los y las camaradas que lucharon por este derecho y muchos de ellos fueron muertos, desaparecidos, torturados, apresados y reprimidos. Es inconcebible que en este momento histórico dejemos que la escualidez fascista de los directivos universitarios tronche esta lucha histórica.

Hay que responder ante esta conspiración de los reaccionarios y conservadores directivos de las universidades con la lucha, la protesta y la organización.

Ningún proceso de elecciones en cualquier institución educativa puede darse sin practicar lo referido en el artículo 34, pues entonces obreros, administrativos y estudiantes debemos tomar nuestros centros educativos e impedir que se lleven a cabo las elecciones.

¡Estudiantes y obreros Uníos!


[1] Ley orgánica de educación

Ponencia presentada en las XIII Jornadas Independentistas Galegas Vigencia del socialismo tras veinte años de la caída del muro




1.- PRESENTACION:

A lo largo de la ponencia que sigue, redactada para la XIII Jornadas Independentistas Galegas organizadas por la organización comunista e independentista Primeira Linha, se sostienen dos tesis tan interrelacionadas que prácticamente forman una sola: el socialismo se ha vuelto más vigente y necesario ahora que hace veinte años, y además, esa vigencia se confirma en la importancia clave que tienen para el socialismo las luchas de liberación nacional. Ambas tesis confluyen en una síntesis que dice que, dada la situación crítica del planeta en todos los sentidos, la vigencia del socialismo ha dado paso a la urgencia del comunismo, o dicho de más directamente, la consigna de Socialismo o Barbarie, sin perder su actualidad, se ha transformado y realizado en la consigna Comunismo o Caos.

Muy recientemente la organización independentista y socialista gallega NÓS-Unidade Popular ha dado a conocer un interesante y oportuno documento titulado “Manifesto à Pátria e ao Povo Trabalhador Galego”, fechado en este mes de mayo y a libre disposición en Internet. No es este el momento para debatirlo en profundidad porque nos hemos reunido con otro objetivo, el de reflexionar sobre los veinte años transcurridos desde lo que se ha denominado “caída del Muro” en la noche del 9 al 19 de noviembre de 1989. ¿Por qué he empezado entonces mi intervención citando el texto de NÓS-UP en una charla-debate dedicada a otro tema tan diferente en apariencia como es el que hoy nos reúne aquí, el de las dos décadas transcurridas desde aquél fin de 1989, cuando el imperialismo logró hundir el muro de Berlín?

La respuesta es muy fácil de entender a condición de que partamos de otro punto de vista diferente al clásico, al dominante. Según una perspectiva mayoritaria en la izquierda, la “caída del Muro” supuso un hito, un punto crítico de no retorno a partir del cual había que repensarlo todo ya que, tras semejante derrota aplastante, la única vía posible era la de crear “otro” socialismo, que algunos al dado en llamar “socialismo del siglo XXI” pero que se presenta con tantas caras como voces pretenden definirlo. Esta perspectiva era mayoritaria y en algunas partes sigue siéndolo porque proviene de los amplios sectores que desde la mitad de la década de 1920 habían puesto todas sus esperanzas en un solo barco, en el que se sufrió una vía de agua tremenda en aquél noviembre de 1988, boquete que le hundiría al cabo de muy poco tiempo, el 23 de agosto de 1991 día de la disolución del PCUS.

Desde luego que siguen existiendo aún reducidísimos grupitos fielmente incondicionales de este “socialismo”, incluso que siguen creyendo que las medidas urgentes tomadas por la burocracia rusa en la segunda mitad de los ’80 con el nombre de ‘perestroika’, aportan de hecho las claves básicas para la recuperación del “socialismo”. Otros grupos se desencantaron antes, por ejemplo con la descarada corrupción que pudría todo en la URSS y que se extendió imparable con la protección de Brézhnev, de su familia y de buena parte de la dirección del PCUS desde la década de los ’70. Algo más abundantes son los que empezaron a distanciarse al poco de la muerte de Stalin en marzo de 1953 y rompieron definitivamente cuando Jrushchov leyó el Discurso Secreto en el XX Congreso del PCUS en febrero de 1956. Sin embargo hay que decir que la mayoría inmensa de estas críticas no negaban la corrección del “marxismo-leninismo-stalinismo”, innegable para ellos, sino que además denunciaban como traidores a los sucesores de Stalin. No fue ese el caso de los muy contados que habían roto con la URSS al defender a la Yugoslavia de Tito frente a las exigencias de Stalin, crisis que tuvo su momento álgido con la expulsión del PC yugoslavo de la Kominform en 1948.

Además de tales colectivos, hubo otros más amplios que también sostuvieron lo mismo, aunque con otros objetivos. Me refiero a los restos del eurocomunismo y de los PCs integrados en el capitalismo que se aferraron al desplome del “socialismo” para justificar sus tesis, para decir “¿ya veis, teníamos razón?”, aunque en ningún momento habían realizado una crítica radical del stalinismo, sino que se limitaron a “condenar sus excesos” y a decir que ese “modelo” no era aplicable a la Europa capitalista. Otro tanto sucedía con buena parte de los grupos maoístas, que denunciaban a la URSS de después de Stalin, la que según ellos se encaminó al reformismo definitivamente desde el XX Congreso.

2.- CRITICA DEL MARXISMO

Pues bien, esta amplia corriente ha reforzado, sin quererlo, la propaganda reformista según la cual ya no podemos transformar el presente y el futuro en base a los “mitos” del pasado sino utilizando otros criterios “nuevos”. El reformismo oculta que sus “nuevas” razones son tan “viejas” como las que ya atacaron al marxismo desde su origen histórico, ideas que avanzaron en concreción a finales del siglo XIX y que desde entonces no han aportado nada, ni una sola propuesta, que podamos considerar como verdaderamente nueva, innovadora y superior en lo esencial a la anterior. Es cierto que en cada situación los ideólogos reformistas camuflan algo las formas externas de sus antiguos argumentos para lanzar al fugaz mercado de las modas intelectuales de usar y tirar una nueva mercancía ideológica con apariencias de originalidad, mercancía que bien pronto será arrinconada en el basurero de la historia. Necesitaríamos mucho espacio para hacer siquiera una breve lista de modas intelectuales “definitivas” olvidadas una tras otra mientras que, por el contrario, nunca desaparece la realidad objetiva de la explotación asalariada, de la opresión nacional y de la opresión global de la mujer.

El fracaso de todos los esfuerzos reformistas por construir una argumentación “nueva” que por fin supere el veredicto de la historia viene de la existencia de contradicciones antagónicas insuperables dentro del capitalismo. El socialismo utópico avanzó mucho en su elucidación pero no pudo culminarla porque todavía tales contradicciones no se habían plasmado definitivamente. Fue en la segunda mitad del siglo XIX cuando sucedió tal cosa, y por eso el marxismo sí pudo hacerlo. Marx suspendió la redacción de algunas partes de El Capital, su obra magna, hasta que la evolución del capitalismo le permitiera disponer de los datos científico-críticos objetivos imprescindibles para poder culminarlo. Transcurrió muy poco tiempo desde que se culminara la formación definitiva de las bases del marxismo hasta que se iniciasen las críticas reformistas y reaccionarias.

Debemos dedicar unos minutos a esta cuestión porque es ella la que nos permitirá comprender en primer lugar, por qué hemos relacionado tan estrechamente el documento del NÓS-UP arriba citado con las dos décadas transcurridas desde la “caída del Muro”, dado que el modelo teórico-político que vertebra el documento independentista y socialista nos remite directamente a los temas negados y criticados al marxismo desde su origen por las ideologías reformista y reaccionaria. En segundo lugar, nos conducirá a las lecciones que debemos extraer de los acontecimientos de finales de los ’80 y comienzos de los ’90, pero con especial atención a las luchas de las naciones oprimidas; y en tercer lugar, nos mostrará la continuidad de las contradicciones irreconciliables del capitalismo y por tanto la imposibilidad de la burguesía para elaborar ideologías “nuevas” que demuestren que este modo de producción es justo, equitativo, democrático y eterno.

Primero, las partes fundamentales del marxismo que fueron negadas por las ideologías reformista y reaccionaria atañían a la teoría de la explotación asalariada, a la teoría del Estado y de la violencia, y a la filosofía dialéctica, atea y materialista. La economía burguesa en su forma marginalista o neoclásica, y el reformismo socialdemócrata, negaron por diversos caminos que existía explotación asalariada, que no era cierta la teoría del valor-trabajo y de la plusvalía, etc., sosteniendo que la riqueza burguesa no surgía de la explotación de la clase obrera sino de otros mecanismos que no implican explotación alguna. Con respecto al Estado, negaron con diversos argumentos que fuera un instrumento de la clase dominante para asegurar su poder mediante la violencia, sino un aparato administrador neutral de la sociedad para resolver los problemas colectivos, y por tanto, a partir de aquí, las clases trabajadoras --que no sufrían explotación-- tampoco sufrían opresión política ni dominación cultural, por lo que no tenía sentido recurrir a la violencia revolucionaria para derrocar al capitalismo: solamente la acción legal parlamentarista podía volver más justo al sistema burgués acumulando fuerzas para el tránsito pacífico y ordenado al socialismo. Por último, rechazaron la dialéctica materialista por considerarla unos anticientífica según los criterios mecanicistas, y otros por entenderla inferior al kantismo y neokantismo. No podían aceptar la radicalidad intransigente y revolucionaria del método dialéctico que afirma que nada es eterno, que todo cambia y muere, que la contradicción está en todas partes y que la lucha de contrarios es la esencia del mundo.

En las condiciones del capitalismo de finales del siglo XIX las tres cuestiones en disputa adquirieron una importancia clave, tanta como la que siguen manteniendo ahora. Y aunque los debates se libraron dentro de los marcos estatales burgueses no hizo falta apenas tiempo para que la opresión nacional en todas sus formas “contaminara” las discusiones introduciendo un componente estructural innegable que Marx y Engels habían teorizado perfectamente en su forma política, militar y cultural y también, aunque de otra manera, en su forma económica. Las opresiones de Irlanda y de Polonia, por ejemplo, más las muchas referencias directas a las resistencias en otros pueblos al expansionismo colonialista así como la permanente presencia de lo nacional en todas sus formas en los rigurosos análisis militares, estas referencias tan abundantes en la obra de Marx y Engels, son la expresión política, militar y cultural de un problema que también es tratado en su contenido de explotación económica como se ve en el volumen III de El Capital. Una importancia crucial tenía la advertencia teórica de que la opresión nacional era usada por la burguesía nacionalmente opresora, imperialista, para alienar e integrar a “su” clase trabajadora, corrompiéndola. Lenin insistiría con más urgencia en esta misma cuestión.

Los primeros marxistas se cercioraron la importancia creciente de las luchas naciones en la marcha general de las contradicciones capitalistas, y no se equivocaron. Pero por razones que no podemos exponer ahora, su incidencia en las izquierdas entonces existentes era muy reducida, y las ideas marxistas en general y en concreto sobre la opresión nacional fueron barridas por la marea socialdemócrata a lo largo de unos años en los que se produjeron, como mínimo, cuatro episodios fundamentales: uno, el rompimiento de la I Internacional debido precisamente a la agudización de las tensiones nacionales en su seno; dos, el aumento de las luchas anticoloniales; tres, la extensión de la ideología pro colonialista que defendía la “labor civilizadora” del colonialismo “bueno”, ideología tanto burguesa como socialdemócrata; y cuatro, por fin, el estallido de la guerra de 1914-18, en la que la cuestión nacional tuvo un papel decisivo en todos los aspectos.

La explotación de la fuerza de trabajo de las naciones oprimidas y el expolio inmisericorde de sus riquezas y bienes solamente podía estudiarse desde la teoría marxista del plusvalía aplicada a nivel mundial. El papel crucial de los Estados colonialistas y luego imperialistas en esta escabechina sistemática, y el papel de la violencia militarista, desde las primeras expediciones de exploración y saqueo hasta las invasiones militares a gran escala, pasando por la intermedia política de las cañoneras, semejante constante histórica en ascenso sólo podía estudiarse desde la teoría marxista del Estado y de la violencia. Los profundos y rápidos cambios en el capitalismo de fines del siglo XIX, de su fase colonial a su fase imperialista, sorprendieron totalmente a la burguesía que no teorizó absolutamente nada sobre este brusco aumento de la brutalidad capitalista a escala mundial, y no lo hizo porque el pensamiento burgués es una mezcla de idealismo, materialismo mecanicista y metafísica. Sin embargo, los cambios descritos, la sorpresa aterrada que golpeó a la civilización occidental al ver cómo los pueblos atrasados, bárbaros e ignorantes resistían con todas sus fuerzas a la tarea civilizadora capitalista, sólo podían entenderse si se aplicaba el método dialéctico materialista.

La intelectualidad eurocéntrica, colonialista e imperialista, hizo todo lo contrario. En vez de estudiar críticamente la realidad, se dedicó a criticar ferozmente al marxismo, a su teoría de la explotación, a su teoría del Estado y de la violencia, y a su método dialéctico materialista. Las luchas nacionales sí fueron entendidas en su pleno sentido por el marxismo de aquellos años, y un ejemplo incuestionable lo tenemos en la brillantez de los análisis de Lenin al respecto. Por tanto, existe una continuidad teórica en lo relacionado con la explotación, el Estado y la dialéctica que nos remite al surgimiento del marxismo y de su visión de la opresión nacional, y lo llamativo es que estas tres cuestiones vertebran el documento de NÓS-UP.

3.- SOBERANÍA LIMITADA

Segundo, el hundimiento del “socialismo realmente inexistente” respondió antes que nada al estallido incontrolable de sus contradicciones internas, y aunque las presiones del imperialismo fueron enormes y crecientes, en realidad sólo exacerbaron las contradicciones internas que se agudizaban conforme aumentaba el poder de la casta burocrática. La razón del desastre hay que buscarla en la interacción de cinco degeneraciones que confluyeron en la crisis mortal de finales de los ’80 y comienzos de los ’90: una, pretender construir el socialismo con métodos capitalistas; dos, sacrificar la democracia socialista a los intereses de la casta burocrática; tres, imponer el nacionalismo gran ruso y acabar con la teoría leninista de la autodeterminación de los pueblos; cuatro, supeditar la revolución mundial a los intereses de la casta burocrática; y cinco, acabar con el marxismo como praxis revolucionaria y crear una ideología autoritaria adecuada a los intereses de la casta dominante. La interacción de las cinco crisis dieron como resultado una total deslegitimación del marxismo, del socialismo, de manera que apenas nadie salió en su defensa cuando la burocracia decidió dar el salto de casta dominante no propietaria a título privado de las fuerzas productivas, a clase burguesa propietaria de las fuerzas productivas.

En este debate solo vamos a centrarnos en las dos cuestiones directamente relacionadas con la cuestión nacional. Una hace referencia a las formas de dominación nacional que se reinstauraron en la URSS desde la segunda mitad de los ’20. La otra hace referencia a los nefastos efectos de la política internacional de la URSS tanto sobre las luchas entre los modelos nacionales opuestos dentro de los pueblos que no sufrían dominación extranjera, como sobre las luchas de liberación de las naciones oprimidas. La recuperación del nacionalismo gran ruso fue paralela pero en sentido contrario al retroceso del internacionalismo marxista de la revolución bolchevique. Mientras crecía la burocracia y retrocedía la revolución, se extendía el nacionalismo gran ruso y se replegaba el ideal internacionalista característico del bolchevismo. La áspera y definitiva ruptura entre Lenin y Stalin a raíz de la opresión nacional de Georgia en 1923, fue sólo el punto de inflexión a partir del cual e nacionalismo gran ruso, odiado por Lenin, empezó a aplastar indefectiblemente los derechos de las naciones no rusas.

Desgraciadamente, en esta cuestión decisiva como en otras, Lenin y los bolcheviques estaban perdiendo fuerza cuantitativa frente al aumento de una militancia con nula formación político-teórica, frecuentemente oportunista y arribista, que no había luchado en la clandestinidad contra el zarismo y durante los críticos años de 1918-21 y que en el fondo y superficie de su ideología “marxista” eran nacionalistas gran rusos. A partir de aquí y mediante un proceso bastante lineal y violento en muchos casos, Moscú impuso la centralización de la URSS que con el tiempo, en concreto bajo la era Brézhnev, concretamente en 1968, tomó el nombre oficial de “soberanía limitada” de los Estados “socialistas” no rusos, que no era sino la extensión fuera de las fronteras oficiales de la URSS de la misma dependencia práctica impuesta a los pueblos y naciones no rusas. Más aún, la tesis de la “soberanía limitada” estaba operativa pero sin ese nombre dentro de la Internacional Comunista una vez exterminada y purgada toda oposición en la URSS y fuera de ella. Los PCs stalinistas aceptaban en la práctica una verdadera soberanía limitada con respecto a las decisiones omnipotentes del PCUS, dependencia justificada con la tesis de “defensa de la patria del socialismo”.

Fue esta negación directa o indirecta de la soberanía nacional la que explica, primero, las tensiones nacionales nunca resueltas en la URSS y que, en parte, fueron explotadas en su beneficio por el invasor nazi; segundo, las tensiones nacionales nunca resueltas en los “países del Este”, con estallidos periódicos y que, en parte, fueron explotadas en su beneficio por el imperialismo; tercero, la “ruptura” a finales de los ‘70 del eurocomunismo con la URSS en base a la excusa de recuperar su “identidad nacional”; cuarto, la rápida descomposición del “socialismo del Este” antes de que se hundiera la URSS , especialmente los casos polaco, alemán, checoslovaco, etc.; y quinto y la muy fácil, rápida e instantánea descentralización acordada por las burocracias dominantes en las Repúblicas, negociando con Yeltsin, la que asestó el golpe crítico a la URSS , que sería remachado al poco tiempo con la ley de disolución del PCUS.

El desplome como castillos de naipes de la URSS y del PCUS, cáscaras huecas y podridas, había sido facilitado por la política “internacionalista” de la burocracia nacionalista gran rusa en las décadas precedentes. Un “internacionalismo” con tres características: rusocentrismo, supeditación de las luchas de liberación de los pueblos a los intereses “supremos” de la URSS , y apoyo en las naciones no oprimidas al modelo nacional de la denominada “burguesía democrática”, en vez de al modelo nacional del pueblo trabajador. Sobre el rusocentrismo hay que decir que era la adecuación del eurocentrismo a las necesidades de la URSS desde y para una política cultural paneslavista que había asumido los tópicos eurocéntricos expurgándolos de los contenidos pangermanistas y occidentales, llenando el vacío con contenidos paneslavos y cimentando el proyecto cultural con la ideología mecanicista y determinista del “diamat”, del “materialismo histórico-dialéctico” fabricado en serie por la burocracia rusa, y sumamente adaptable a los cambios bruscos de orientación política de la URSS.

Sin embargo, por debajo de las formas existía una identidad sustantiva que explica, junto a otras causas, muchas de las derrotas y degeneraciones de las luchas a escala mundial al imponerles modelos de muy difícil o imposible comprensión por amplísimas masas populares cuyas culturas no tenían nada que ver con la eslava en versión gran rusa. De igual modo, el rusocentrismo es una de las causas que explican la rápida expansión del “fundamentalismo” musulmán en respuesta, en primer lugar, al fundamentalismo cristiano del imperialismo capitalista y a los apoyos a éste por parte de las burguesías árabe-musulmanas, y después y en segundo lugar, a la incapacidad de las izquierdas formadas en ese rusocentrismo para dar respuestas convincentes a las demandas de las masas árabe-musulmanas enfurecidas por tantas agresiones imperialistas.

En “internacionalismo” ruso se plasmó en una nítida supeditación de las luchas de las naciones oprimidas a los intereses de la URSS , aunque apoyase buena parte de esas luchas con ayudas militares, económicas y políticas. Dos constantes recorren el “internacionalismo” ruso en esta cuestión concreta: presionar a las fuerzas revolucionarias independentistas para que se supeditasen a la “burguesía nacional” supuestamente democrática y antiiimperialista, y presionar a los pueblos que luchaban contra los ejércitos imperialistas para que llegasen a pactos con los agresores que no se salieran de los límites marcados en 1944-45 cuando la URSS y los EEUU se repartieron el planeta. Las ayudad militares, económicas y políticas eran un instrumento de chantaje de la URSS para imponer su “internacionalismo” a las naciones díscolas, instrumento que unido a la explotación inherente al intercambio desigual practicado por la URSS , fue objeto de una acertada y acerba denuncia crítica por parte del Che Guevara, acto coherente con su marxismo que no le fue perdonado nunca por la burocracia rusa.

La última característica elemental del “internacionalismo” stalinista fue la potenciación del modelo nacional burgués en todos los Estados capitalistas, en contra de la potenciación del modelo de nación de la clase trabajadora. Ya desde una fecha tan temprana como 1926, la URSS ayudó con su influencia en los comunistas británicos a derrotar la gran huelga general de la clase trabajadora que puso en un aprieto muy serio al imperialismo británico. Pero la URSS de entonces, controlada ya por la casta burocrática en expansión, necesitaba garantizar acuerdos con las burguesías imperialistas, y no dudó en sacrificar a las clases explotadas y pueblos oprimidos por el imperialismo británico. La nación burguesa británica, criminal y exterminadora, se salvó de una de sus peores crisis internas gracias sobre todo al apoyo ruso, mientras que el modelo nacional del proletariado británico fue aplastado. Un caso todavía más estremecedor fue el desastre y exterminio en un océano de sangre de la prometedora revolución china en 1927 debido a las instrucciones de la URSS según las cuales las masas explotadas tenían que ponerse a las órdenes de la “burguesía nacional” supuestamente antiimperialista, lo que fue aprovechado por ésta para reorganizarse y masacrar a decenas de miles de personas con una brutalidad solo comparable a los peores crímenes masivos.

Desde entonces, el “internacionalismo” ruso ha potenciado el modelo democrático-burgués antes que el modelo socialista en las luchas clasistas dentro de los Estados formalmente soberanos. El daño que esto ha hecho a la independencia verdadera de los pueblos, a la independencia socialista o “segunda” independencia, ha sido y es terrible. La teoría marxista de la nación sostiene que dentro de ésta existe la permanente lucha de dos modelos nacionales enfrentados permanentemente enfrentados de modo irreconciliable. Es esta lucha, el modelo socialista de nación ha de ser impulsado por las clases trabajadoras autóctonas, pero también han de contar con el apoyo solidario e internacionalista de otras clases trabajadoras, sobre todo de aquellas que ya han dado el paso a la construcción de un poder popular vertebrador de su independencia nacional y de su propio Estado obrero y campesino. En las sociedades burguesas imperialistas, la dominación del modelo nacional burgués se debe, además de otras razones, también en el abandono por parte de los PCs stalinistas y eurocomunistas de la lucha práctica por el modelo nacional de la clase trabajadora, por la nación socialista.

En el Estado español, la descentralización administrativa desarrollada a finales de los ’70 con el nombre de “Estado de las Autonomías” ni siquiera ha llegado a algo parecido a la “soberanía limitada” arriba expuesta, ya que según la Constitución monárquica la soberanía corresponde sólo y exclusivamente al denominado “pueblo español”. Las naciones no españolas debemos acatar la total soberanía española.

4.- DESPUÉS DEL MURO

Tercero, pese a todo lo anterior es innegable que la lucha anticolonial y antiimperialista sostenida a lo largo del siglo XX ha logrado grandes triunfos, aunque no se hayan plasmado en victorias definitivas, revolucionarias y cualitativas, las que aseguran el avance consciente en la segunda independencia, en la socialista. Una perspectiva histórica larga de la lucha a muerte entre la burguesía y la humanidad trabajadora nos muestra cómo durante todo el siglo XX, y de forma creciente, los pueblos trabajadores nacionalmente oprimidos o saqueados por el imperialismo con el apoyo de sus burguesías, han sido los sujetos decisivos en las derrotas del imperialismo, en que sus victorias no fueran aplastantes e irreversibles y, en suma, en que el modo de producción capitalista haya tenido que recurrir a espeluznantes genocidios científicamente aplicados, nunca antes vistos en la historia humana, para lograr mantenerse en el poder. También han intervenido y mucho las clases explotadas del llamado “primer mundo”, o sea, de los países imperialistas, pero en menor grado que las naciones oprimidas, explotadas y empobrecidas.

La debacle del “socialismo realmente inexistente” hace dos décadas no ha detenido la tendencia al alza de las luchas nacionales, de los pueblos oprimidos. Solamente ha facilitado que una parte de ellas se presente bajo la forma de “fundamentalismo” islámico, compleja lucha de resistencia colectiva al imperialismo que se remonta, como mínimo, a la larga y tenaz lucha de liberación nacional sudanesa entre 1883 y 1898 dirigida por el Mahdi Mohammed Ahmed, sofocada al fin por el ejército británico con atrocidades similares a las cometidas por las cruzadas europeas entre los siglos XI y XIII. Volviendo al presente, al muy poco tiempo de implosionar la URSS , concretamente en 1992, la industria político-mediática capitalista lanzó al mercado ideológico el bodrio de Fukuyama sobre el supuesto fin de la historia en cuanto fin de la lucha entre proyectos teórico-políticos irreconciliables. La demagogia y el parloteo triunfalistas al respecto, magnificadas a bombo y platillo, no pudieron ocultar la objetividad de las contradicciones entre una minoría explotadora y la humanidad explotada. La obsesión del imperialismo por embarullar la realidad, manipulándola, y por desviar la atención mundial hacia falsos problemas, se constató en 1993 cuando se publicó la obra sobre el choque de civilizaciones de Huntignton.

Basándose en las dos tesis, uniéndolas de mil modos, surgió una corriente ideológica mundial extremadamente reaccionaria según la cual a raíz de los cambios mundiales que propiciaron el hundimiento de la URSS se produjo un vuelco definitivo en la lógica de los conflictos existentes: Se han acabado ya a lucha de clases y las guerras de liberación nacional clásicas, las que existieron hasta los ’80 del siglo XX, e irreversiblemente se ha instaurado una nueva fase histórica en la que se enfrentará a muerte “civilizaciones” opuestas, por un lado la occidental y cristiana, democrática y progresista, y por el lado opuesto, la reaccionaria, la islámica. Sin embargo, bien pronto las prácticas sociales de pueblos y de clases destrozaron con sus hechos incontrovertibles estas patrañas. Con diversas velocidades todo el planeta empezó a verse sacudido desde mediados de los ’90 por una recuperación de las resistencias, por un rechazo creciente del imperialismo y, en lo que nos toca, por una rápida toma de conciencia de los pueblos sobre cómo el capitalismo financiarizado les arrastraba a la crisis, al empobrecimiento y a las invasiones directas o a las amenazas de guerra teorizadas en la doctrina estadounidense de la “guerra infinita”, de su derecho a la “guerra preventiva” y de su derecho exclusivo a hacer del siglo XXI nada menos que “el siglo norteamericano”.

Otras burguesías tan criminales como la yanqui, como la española dirigida por el Gobierno Aznar, sostenían exactamente lo mismo pero a una menor escala geográfica de aplicación: el Estado español y las Américas, en donde su imperialismo saqueaba con la misma ferocidad que la de los EEUU. La burguesía española pretendía hacer del siglo XXI el “siglo español”, incluso compitiendo fraternalmente con los EEUU en todo lo cultural, que no en lo político y menos en lo económico y militar. Toda la política del Gobierno Aznar en lo referente al expansionismo externo y a la represión de las naciones oprimidas dentro de su Estado, iba destinada a rentabilizar al máximo el potencial económico de la opresión imperialista externa e interna, especialmente en lo relacionado con la industria cultural y político-mediática, pero sin olvidar otras como la banca, energía, aviación, telefónica, constructoras, etc.

La aparición de “nuevas formas” del capitalismo, como el enorme peso de las finanzas y de las nuevas tecnologías de la comunicación y la industrialización absoluta de la cultura, la denominada “globalización”, la mundialización de la ley del valor-trabajo, el toyotismo y la producción flexible, la desesperada búsqueda, saqueo y explotación de los recursos, etc., todo esto explica la celérica expansión de todos los mecanismos de opresión de los pueblos por el imperialismo. Ahora bien, tales “novedades” nos remiten siempre a la estructura esencial del modo de producción capitalista, a sus contradicciones irreconciliables, y en especial a las tres decisivas aportaciones marxistas antes expuestas: la plusvalía, el Estado y la violencia, y el método dialéctico. Las “nuevas formas” del capitalismo solamente han agudizado hasta el extremo posible actualmente el terrible potencial destructivo e inhumano inherente al capitalismo, y bajo el impulso de sus contradicciones surgirán otras nuevas formas que estrujarán todavía más a los pueblos, clases y mujeres, si antes no acabamos con él.

5.- INDEPENDENTISMO SOCIALISTA

Y es en este punto crucial del presente y del proceso donde tenemos que volver al texto de NÓS-UP antes citado porque nos permite conectar el futuro con el pasado mediante el presente. Cuando esta organización independentista y socialista gallega realiza un exhaustivo estudio de los problemas de su nación, de las limitaciones de todo tipo y de las perspectivas, llegando a la conclusión de que existe el peligro de desaparecer como nación, entonces es que ha fracasado todo el montaje propagandístico imperialista que gira alrededor de la tesis de que con la “caída del Muro” están derrotadas todas las luchas anticapitalistas. El documento de NÓS-UP, en este contexto, demuestra que, primero, la valía el método marxista no solamente no ha mermado con la desaparición de la URSS sino que ésta ha revalidado al marxismo. Si la “caída del Muro” hubiera significado la “caída del marxismo”, las dos décadas transcurridas no hubieran podido regenerar este método al nivel que lo han hecho, es decir, permitiendo que una organización socialista de una nación oprimida lo recupere y lo use hasta demostrar que las raíces de la opresión nacional siguen siendo estructuralmente las mismas que hace siglo y medio.

Segundo, este documento demuestra que el accionar del capitalismo tiende a generar una conciencia teórica revolucionaria inseparable de la conciencia política, de modo que tarde o temprano resurge la lucha conscientemente guiada hacia el socialismo, a pesar de los retrasos, errores y golpes sufridos por la represión del sistema dominante. El triunfalismo pueril del imperialismo de finales de los ’80 y comienzos de los ’90, que también se plasmó en el Estado español de manera cruda a raíz del triunfo del PP poco tiempo después, había dado por supuesta la victoria burguesa eterna y la derrota irrecuperable de las naciones trabajadoras. Con diversos ritmos propios pero de manera combinada, las naciones oprimidas por el Estado español también sufrieron crisis y bajones en aquellos años, teniendo que reiniciar en mayor o en menor grado su lucha independentista bajo las presiones del nacionalismo imperialista español. Salvando las diferencias, en aquellos años apenas nadie esperaba una recuperación de estos movimientos independentistas, y menos el que ésta se terminase plasmando en una capacidad renovada de teorización de las nuevas situaciones.

Y tercero, al margen de otras valoraciones que podamos hacer del texto de NÓS-UP, su lógica interna se mueve dentro de la perspectiva general que conecta a la mayoría de las actuales luchas de liberación nacional: la certidumbre de que está abierta la posibilidad del desastre, de la desaparición nacional, si no se detiene la explotación capitalista y no se revierten sus efectos devastadores. Dicho en otras palabras, el futuro no está mecánicamente predeterminado ni hacia la victoria ni hacia la derrota automáticas, al margen de lo que se haga y de cómo se intervenga. Al contrario, el futuro, el resultado de la batalla por la supervivencia de la nación trabajadora oprimida depende de ella misma, de su lucha y de su buen hacer. Este criterio es decisivo y es eminentemente marxista. Precisamente una de las razones de la implosión de la URSS fue que su determinismo economicista aseguraba la victoria final fuera cual fuese la intervención humana, y como efecto de tal dogmatismo se cometieron toda serie de errores y barbaridades. Ahora no, ahora las izquierdas mundiales sabemos que el futuro es el resultado de la praxis, y el documento de NÓS-UP asume y aplica este principio marxista.

Por tanto, tras dos décadas de la “caída del Muro”, podemos y debemos decir que la experiencia ha demostrado la corrección histórica del marxismo en general, y en concreto su corrección a la hora de avanzar en la emancipación de las naciones oprimidas, en la lucha contra el imperialismo. Volviendo al documento de NÓS-UP, esta capacidad aparece operativa en los tres aspectos esenciales descubiertos por el marxismo: la denuncia de la explotación capitalista que sufre el pueblo trabajador gallego, los ingentes beneficios que obtiene la burguesía, etc., esta crítica está realizada aplicando la teoría marxista de la plusvalía. La opresión nacional que sufre Galiza es inseparable del opresor nacional, es decir, del Estado español y de sus políticas sistemáticas de desnacionalización, lo que nos conduce a la teoría marxista del Estado y de su violencia, en este caso contra las naciones de oprime. Por último, la propuesta de avanzar hacia refundación del independentismo socialista gallego se mueve también bajo el impulso de la dialéctica materialista, que explica entre otras cosas, que tarde o temprano surgen momentos de crisis de bifurcación, de elección entre un camino u otro, entre el camino sin futuro de repetir el pasado hasta la derrota definitiva, o el camino nuevo hacia un salto cualitativo en el funcionamiento general.

Ahora bien, esta capacidad no se limita a mostrar la vigencia de las contradicciones estructurales del capitalismo que la teoría marxista descubrió hace siglo y medio, sino que también se ha enriquecido y ampliado al asumir como propias, y como elementos sustanciales del método marxista, el desarrollo extremo de otras contradicciones que entonces no habían alcanzado el nivel de agudización actual o que, alcanzándolo, aún no había podido desarrollar su potencial crítico y emancipador. Nos referimos, por un lado, a la crisis ecológica y a todo lo que ella acarrea, citada concreta y expresamente en el texto de NÓS-UP, y por otro lado, a la estratégica reivindicación de la emancipación nacional y social de género, a la lucha contra el sistema patriarco-burgués, como un elemento decisivo de la construcción de la nación gallega.

Al margen de otras consideraciones que podamos hacer al texto de referencia, lo que sí viene a demostrar es que en un contexto de opresión nacional la única posibilidad de arraigo y crecimiento de las fuerzas revolucionarias es la de insertarse plena y decididamente en la lucha por la independencia socialista. No puede comprenderse la originalidad cualitativa de la lucha de clases en una nación oprimida si no se milita dentro del independentismo, si no se pertenece a la parte más radical y critica con el sistema explotador, la parte que se enfrenta al corazón mismo del opresor, a su Estado, a su unidad estatal, a su nacionalismo imperialista. Solamente desde esta posición irreconciliable y antagónica con el poder, se está en condiciones de aplicar todo el potencial revolucionario del marxismo, y por tanto, desarrollar su potencial emancipador. Al contrario, las izquierdas que en las naciones oprimidas rechacen el independentismo socialista en base a tópicos centralistas y dogmas estatalistas, más temprano que tarde estas izquierdas inician su descomposición, se debilitan, se rompen en trozos y hasta desaparecen o quedan reducidas a grupúsculos testimoniales. Esta es una de las grandes lecciones extraíbles tras los veinte años transcurridos desde la “caída del Muro”, y desde que se nos asegurase la extinción definitiva de los independentismos socialistas.

6.- VIGENCIA DEL COMUNISMO

Otra de las lecciones, la más importante para quien les habla, es la que demuestra que la inquietante extensión e intensificación de todas las contradicciones del capitalismo hace que el comunismo se presente ahora mismo no como una utopía a la que hay que rehabilitar y limpiar de las suciedades dejadas por el stalinismo, sino como una necesidad imperiosa para asegurar la supervivencia de la humanidad. La tesis de la actualidad del comunismo no es nueva, sino que se remonta a finales de la década de 1840, cuando Engels redactó el borrador titulado Principios del Comunismo, y cuando poco más tarde él, Marx y la compañera de éste, Jenny, redactaron el Manifiesto del Partido Comunista en 1848. En los prólogos a las sucesivas ediciones del librito, Engels actualizaba su vigencia, contextualizando la obra y mostrando que pese a sus limitaciones históricas conservaba una vitalidad innegable. Posteriormente, muchos marxistas han realizado el mismo esfuerzo con valiosos resultados.

Las contradicciones que minaban al capitalismo en la mitad del siglo XIX, cuando se redactó el Manifiesto, aún no permitían siquiera descubrir la teoría del plusvalor, de la plusvalía, de la explotación asalariada, del origen de la riqueza, en suma. Tampoco permitían realizar un estudio riguroso de las clases sociales y del Estado burgués, aunque sí asentar sus puntos elementales. Sin embargo, ya en la primera redacción del Manifiesto aparecen expuestas cuatro cuestiones tan decisivas entonces como ahora: una, la dialéctica materialista de fondo, que recorre todo el texto; otra, la pugna a muerte entre el modelo burgués de nación y el modelo proletario de nación; además, el papel crucial de la propiedad colectiva de los medios de producción, y última, el método de la interacción entre el programa máximo y el programa mínimo desde una perspectiva de permanencia de la revolución como proceso, perspectiva que Marx y Engels terminarían de dar cuerpo teóricos en 1850.

Las contradicciones que minan al capitalismo a comienzos del siglo XXI estaban dadas hace siglo y medio, pero ahora han adquirido tal agudización e integración sistémica que plantean un problema verdaderamente nuevo en la historia humana y en la historia del marxismo. El problema no es otro que el de la destrucción de casi todas las formas de vida actualmente existentes en el planeta a consecuencia del estallido de una hecatombe nuclear generalizada, o a consecuencia de una catástrofe ecológica en el sentido de crisis total sobre todo si ambas posibilidades se fusionan en una sola. Las dos nos remiten al irracionalismo capitalista, a la responsabilidad objetiva de este modo de producción en vez de a eso que los ideólogos burgueses definen como “responsabilidad del hombre”. Varias religiones hablan del “fin del mundo” pero este esquema no tiene nada de científico y sí todo de reaccionario.

En el Manifiesto del Partido Comunista, sin embargo, sí se habla de la posibilidad del exterminio mutuo de las clases en lucha, lo que en aquellas condiciones daba a entender un retroceso histórico tremendo. Posteriormente, una vez que Marx elaboró la teoría de las crisis capitalistas demostró que éstas destruían vidas y bienes para encontrar una salida transitoria hasta la siguiente crisis, más devastadora que la anterior. Más adelante, Engels advirtió de la probabilidad de una conflagración bélica con terribles destrucciones. Rosa Luxemburgo planteó en 1915 el dilema entre socialismo o barbarie. La teoría marxista del imperialismo, y especialmente la síntesis realizada por Lenin, insiste en el inevitable estallido de inminentes crisis de todo tipo que llevarán al capitalismo a situaciones extremas. En 1938 Trotsky escribió en el Programa de Transición palabras vibrantes sobre la crisis de la civilización burguesa y la catástrofe que se avecinaba si el proletariado mundial no le ponía freno. Estas y otras advertencias marxistas sobre la tendencia al empeoramiento de las condiciones sociales si no se detiene la marcha ciega del modo de producción capitalista han resultado ciertas, confirmadas por los hechos.

Pero siendo esto cierto, aún no se había producido el salto cualitativo que actualizó la vigencia del comunismo con una urgencia extrema. Fueron Einstein y algunos contados científicos progresistas y socialistas los primeros en tomar conciencia de que la era nuclear abría una época de angustiosa espera ante una posible hecatombe nuclear. Los servicios secretos yanquis presionaron al máximo para que fracasase y se silenciase la advertencia crítica de Einstein y de los muy pocos científicos que se atrevieron a seguirle. La vigencia del comunismo queda confirmada desde el momento en el que la destrucción mutua de las clases en conflicto da el salto cualitativo a autodestrucción humana y de otras muchas formas de vida como efecto del irracionalismo capitalista. Incluso sectores lúcidos de la intelectualidad burguesa reformista venían advirtiendo tímidamente desde aquél primer informe del Club de Roma, fundado nada menos que en 1968. Para finales de los ’70 ya se acumulaban los estudios científico-críticos sobre las desastrosas consecuencias de una guerra nuclear, y a medidos de los ’80 se había generalizado en los medios científicos progresistas el tenebroso concepto de “invierno nuclear”, de modo que no transcurrieron muchos años hasta que surgió el debate sobre cómo vencer a la dinámica “exterminista” del capitalismo.

Simultáneamente la devastación de la naturaleza por el irracionalismo burgués, la aceleración del consumo energético, el fracaso de la “revolución verde”, la multiplicación exponencial de las emisiones de CO2 a la atmósfera y un largo etcétera, este proceso ciego e incontrolable se fusionó con los debates sobre la dinámica “exterminista” y con el “invierno nuclear”. La “caída del Muro” enfrió en parte esta rápida concienciación, pero no la detuvo mucho tiempo porque, de nuevo, se agolpaban más datos sobre el empeoramiento alarmante de todos los índices sobre la calidad de vida en el planeta, sobre el empobrecimiento, hambrunas, plagas, endemias y pandemias, y sobre cómo se acercaba con más rapidez de lo esperado la catástrofe ecológica. Los altibajos económicos de la década de los ’90 azuzaron la recuperación de las luchas en todo el planeta, ascenso que tampoco se detuvo durante los años de recuperación en zonas muy concretas del planeta a comienzos del siglo XXI. Las sucesivas crisis financieras locales y regionales así como el accionar subterráneo de la caída de la tasa de beneficios, estas y otras contradicciones económicas impedían la “paz social” mientras que el imperialismo se lanzaba al rearme intensivo. Por fin, el estallido de la crisis financiera en verano de 2007 y su recrudecimiento en el verano de 2008 preparó las condiciones para que la crisis de sobreproducción y desplome de los beneficios surgiera a la superficie mundial a finales de 2008, extendiéndose hasta el presente.

Por vigencia del comunismo no debemos entender que esta fase de inicio de la verdadera historia humana pueda empezar ahora mismo, no. Debemos entenderla como la concepción vital que expresa que ninguna medida democrática, progresista y revolucionaria que se logre instaurar en el presente servirá de nada a medio y largo plazo si no va orientada hacia la destrucción de la propiedad privada de las fuerzas productivas, hacia la expropiación de los expropiadores, de la burguesía mundial, y hacia la instauración de la propiedad colectiva, comunal y comunista de las fuerzas productivas materiales y simbólicas. Esta concepción vital, este proyecto estratégico aparece expuesto en el Manifiesto del Partido Comunista de 1848 como un criterio irrenunciable.

Solamente quienes pretenden suicidarse políticamente creen, al margen de todo juicio objetivo y dialéctico, que el comunismo puede instaurarse de la noche a la mañana. Una de las más amargas lecciones del fracaso de la URSS surge precisamente de la antimarxista tesis sostenida por el stalinismo de que el comunismo ya estaba en proceso de construcción nada menos que a mediados de los años ’30 del siglo pasado. Entonces ya hubo marxistas que demostraron lo erróneo y lo terriblemente peligroso de aquella creencia peregrina y nefasta. Más de setenta años después de aquella estupidez, el ideal comunista se presenta como un llamado urgente a la praxis revolucionaria en las condiciones actuales, que empeorarán, y que nos exigirán una coherencia decidida y serena, metódica, radical, firme y valiente. La vigencia del comunismo no es otra cosa, en suma, que la dialéctica entre los medios presentes y los fines futuros, evitando saltos en el vacío porque construimos sólidos puentes revolucionarios entre el hoy y el mañana. De palabra parece poco, mas en la práctica es mucho, lo es todo porque es lo decisivo: crear y expandir el poder popular.

LUCHA DE CLASES


Por: Sergio Gil

“Todo el mundo sabe que en cualquier sociedad las aspiraciones de los otros, que la vida social está llena de contradicciones, que la historia nos muestra la lucha entre pueblos y sociedades y en su propio seno; sabe también que se produce una sucesión de períodos de revolución y reacción, de paz, y de guerras, de estancamiento y de rápido progreso o decadencia”. Lenin

El marxismo da el hilo conductor que permite descubrir la lógica en este aparente laberinto y caos: la teoría de la lucha de clases. Sólo el estudio del conjunto de aspiraciones de todos los miembros de una sociedad dada, o de un grupo de sociedades, permite fijar con precisión científica el resultado de estas aspiraciones.

Ahora bien, el origen de esas aspiraciones contradictorias son siempre las diferencias de situación y condiciones de vida de las clases en que se divide toda sociedad. “La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días, escribe Marx en el Manifiesto del Partido Comunista (exceptuando la historia de la comunidad primitiva, añade más tarde Engels), es la historia de las luchas de clases. Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales; en una palabra: opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada unas veces, y otras franca y abierta; lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases beligerantes.

La moderna sociedad burguesa, que ha salido de entre las ruinas de la sociedad feudal y de sus particulares y originarios modos de producción, no ha abolido las contradicciones de clase. Únicamente ha sustituido las viejas clases, las viejas condiciones de opresión, las viejas formas de lucha por otras nuevas. Nuestra época, la época de la burguesía, se distingue, sin embargo, por haber simplificado las contradicciones de clase. Toda la sociedad va dividiéndose, cada vez más, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases, que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado, (Ricos explotadores-propietarios vs explotados-desposeídos).

Desde la Gran Revolución Francesa, la historia de Europa pone de manifiesto en distintos países con particular evidencia la verdadera causa de los acontecimientos, la lucha de clases. Ya la época de la restauración dio a conocer en Francia algunos historiadores (Thierry, Guizot, Mignet, Thiers) que, al sintetizar los acontecimientos, no pudieron por menos de ver en la lucha de las clases la clave para la comprensión de toda la historia francesa.

Y la época contemporánea, la época que señala el triunfo completo de la burguesía y de las instituciones representativas, del sufragio amplio (cuando no universal), de la prensa diaria barata y que llega a las masas del pueblo., la época de las potentes asociaciones obreras y patronales cada vez más vastas, etc., muestra de un modo todavía más patente (aunque a veces en forma unilateral, “pacífica”, “constitucional”) que la lucha de clases es el motor de los acontecimientos.

El siguiente pasaje del Manifiesto del Partido Comunista nos muestra lo que Marx exigía de la sociología para el análisis objetivo de la situación de cada clase en la sociedad moderna, en relación con el análisis de las condiciones de desarrollo de cada clase: “De todas las clases que hoy se enfrentan con la burguesía, sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria. Las demás clases van degenerando y desaparecen con el desarrollo de la gran industria; el proletariado, en cambio, es su producto más peculiar. Las capas medias (el pequeño industrial, el pequeño comerciante, el artesano, el campesino), todas ellas luchan contra la burguesía para salvar de la ruina su existencia como tales capas medias”.

No son, pues, revolucionarias, sino conservadoras. Más todavía, son reaccionarias, ya que pretenden volver atrás la rueda de la historia.

Son revolucionarias únicamente cuando tienen ante sí la perspectiva de su tránsito inminente al proletariado, defendiendo así no sus intereses presentes, sino sus intereses futuros, cuando abandonan sus propios puntos de vista para adoptar los del proletariado.

En bastantes obras históricas, Marx nos ofrece ejemplos profundos y brillantes de historiografía materialista, de análisis de la situación de cada clase concreta y a veces de los diversos grupos o capas que se manifiestan dentro de ella, mostrando hasta la evidencia por qué y cómo “toda lucha de clases es una lucha política”. Este pasaje cita lo intrincado que es la red de relaciones sociales y grados transitorios de una clase a otra, del pasado al porvenir, que Marx analiza para extraer lo resultante de la evolución histórica.

Al punto del día tenemos la confrontación directa entre los representantes de la clase dominante – hegemónica como lo es el imperialismo frente a los pueblos quienes resisten históricamente la bestial agresión de invasión y apoderamiento de los fundamentales recursos energéticos del planeta para su total control sobre el status quo.

La traumática situación en la que se encuentra el pueblo hermano de Honduras envestido ante un calculado golpe de Estado dirigido por el imperialismo, ocasiona estragos en la recuperación del orden constitucional de esa nación cuya táctica esta planteada en la dilatación y juego de políticas indirectas estacionadas en el marco nacional, cual rebate las intervenciones e la comunidad internacional tratando la recuperación del restablecimiento del presidente Zelaya. Toda esta trama tiene su estratégica planificación prevista en el diseño doctrinario fundamentada en los objetivos de control sobre todo el Caribe y Latinoamérica sujeto a los “Planes Para-Militar” impulsados por el gobierno borrego de Colombia desatando una crisis desestabilizadora en la magnitud del conflicto entre las fronteras de nuestros pueblos de Venezuela y Colombia, repercutiendo directamente en el avance del proceso bolivariano así como en la causa que empujan los movimientos populares en todos los pueblos de Suramérica, quienes marchan cada vez mas conscientemente hacia la consolidación del sueño de Bolívar, la unidad de nuestros pueblos de América, a través de la gesta que se lleva a cabo como lo es el ALBA, MERCOSUR, y demás vías que esta construyendo la lucha política cuerpo a cuerpo frente al enemigo de clases, el imperialismo y sus súbditas burguesías locales lacayas.

Hoy los pueblos trabajan diariamente en el despertar del accionar consciente de su clase, reconociéndose como pueblo heroico, combativo que sabe reconocer lo que por siempre ha sido suyo y le pertenece, como lo es su autodeterminación a ser verdaderamente libres. Es el movimiento popular organizado, movilizado, rebelde e insurgente quienes junto a las fuerzas revolucionarias derrotaran las acciones del imperialismo, librando la lucha por la construcción del Poder Popular, la Patria Grande y el Socialismo.

92 años de la gesta histórica del proletariado soviético


LA REVOLUCIÓN QUE NO CESA

Caracas, 05 nov. 2009. Por: Jerónimo Carrera.- Pretender escribir algo realmente novedoso, y emitir sobre el tema algún juicio de factura original, sobre un acontecimiento histórico de tanto peso y significado para toda la humanidad, como lo ha sido y sigue siendo la revolución cuyo aniversario festejamos este 7 de noviembre los revolucionarios de todo el mundo, es una tarea que –lo confieso, sinceramente– está fuera de la intención de estas líneas.

Pero sí creo que en las circunstancias actuales en nuestro país en un clima de cierto antisovietismo que surge paradójicamente –por la derecha y por la izquierda– en sectores que aparentemente sólo en el anticomunismo coinciden, es indispensable tomar la ocasión para poner de relieve al menos algunos aspectos de la trascendencia que mantiene la Gran Revolución Rusa de 1917.

En primer lugar, se debe tener en cuenta que la iniciada por el proletariado ruso ese día, concretamente en Petrogrado, nunca fue estrictamente una revolución “nacional”.

Los llamados bolcheviques no fueron nacionalistas, ni meros patriotas.

Tampoco eran socialistas, con propósitos progresistas que sirven de antifaz a la colaboración entre explotados y explotadores.

Por eso Lenin propuso de inmediato un cambio de nombre del Partido, “quitándonos la ropa sucia”, o sea tomando el nombre de comunistas.

Luego, después de cinco terribles años de guerra civil y de derrotar la más descarada intervención extranjera, esos bolcheviques crearon en 1922 un nuevo tipo de Estado, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, conocida como la URSS, y basada en la libre adhesión, voluntaria y sin presiones de ningún tipo, de los pueblos que antes habían estado dentro de la “cárcel de pueblos” que había sido el imperio zarista.

Algo muy similar a la propuesta que un siglo antes hizo Simón Bolívar a nuestros pueblos americanos, al salir de esa otra “cárcel de pueblos” que era el imperio español.

Lo más admirable de esa revolución, sin duda alguna, fue su continuo y permanente internacionalismo.

Nunca antes ni después se ha llevado a la práctica con tanto tesón la idea central de Marx y Engels resumida en aquel célebre llamado ¡Proletarios de todos los países, uníos”.

De allí vino ya en 1919, y en medio del caos contrarrevolucionario, la creación de la III Internacional. Una organización que se encargó de sacar el marxismo de sus hasta entonces llamados confines, en unos veinte o treinta países, casi todos europeos.

Acá a Venezuela nos llega por la acción de esa organización, y así puede circular aquí el 1º de Mayo de 1931, clandestinamente, bajo aquella bárbara y horrenda dictadura feudal-petrolera de Juan Vicente Gómez un primer manifiesto del Partido Comunista de Venezuela, cuya primera célula, se fundó en Caracas el 5 de Marzo de ese mismo año.

Nació el PCV, al igual que la mayor parte de los partidos de corte marxista–leninista que hay hoy en el mundo, como resultado de la labor de propagación del marxismo a escala mundial que se inicia con la toma del poder en Rusia por los bolcheviques.

De esa revolución rusa –denominada como la de Octubre para marcar su diferencia con otra previa, la de febrero, del mismo año, de carácter burgués y con la cual había sido derrocado el zarismo, y también porque en el calendario ruso antiguo el 7 de noviembre, correspondía a la fecha del 24 de Octubre– escribió el periodista estadounidense Jhon Reed, convertido en convencido revolucionario, que habían sido los “Diez días que conmovieron el mundo”.

Digo yo que esos diez días se han prolongado hasta estos años últimos, y su ejemplo sigue tan vigente como la revolución que en nuestros países americanos dirigió Simón Bolívar hace cerca de dos siglos.

Por lo tanto, me permito del gran poeta Miguel Hernández, un notable comunista español, tomar prestado algo del título de su sugestivo El rayo que no cesa, y lo he puesto a encabezar estas breves palabras de homenaje al Gran Octubre.

VAMONOS PA´ LLA´

JORGE DIMITROV: UNA VIDA ENTREGADA POR LA REVOLUCIÓN

En 1949 murió Jorge Dimitrov a los 67 años, siendo jefe del gobierno de la República Popular Búlgara y uno de los más grandes líderes de la clase obrera mundial, un comunista íntegro y un revolucionario de profesión, un luchador internacionalista, un heróico combatiente del movimiento comunista.

Jorge Dimitrov nació un 18 de junio de 1882, cerca de la ciudad búlgara Radomir. Para sobrevivir tuvo que trabajar de impresor y desde los 15 años participó en la actividad política, dirigiendo la Unión de Sindicatos de Bulgaria. Desde 1910 y con 28 años Dimitrov formó parte del Comité Central del Partido Comunista de Bulgaria.

Cuando Dimitrov tenía 41 años de edad, una dictadura fascista derrocó al gobierno constitucional campesino de Stam-bolijski y desató una dura represión contra el Partido Comunista y sus militantes, a pesar de las duras condiciones de represión y persecución, se preparó en la clandestinidad el levantamiento popular antifascista, en septiembre de 1923. Este movimiento y acción armada del proletariado búlgaro fue aplastado violentamente, debiendo Dimitrov salir del país porque fue sentenciado a muerte.

Se dirigió al extranjero donde continuó su actividad política. En Yugoslavia, lideró durante 3 meses el periódico del partido “Diario Obrero”. Fue reconocida internacionalmente su labor. Como dirigente del Partido Comunista de Bulgaria, formó parte de la Internacional Comunista. En el XII Pleno del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, realizado en septiembre de 1932, dio a conocer su propuesta sobre el Frente Único y la acción del proletariado para derrotar al fascismo.

En Berlín, cuando Jorge Dimitrv tenía 51 años, conjuntamente con sus camaradas B. Popov y W. Tanev, fue detenido un 9 de marzo de 1933, acusándoseles del incendio del Reichstag (parlamento alemán), ocurrido un 27 de febrero del mismo año. Se inició el proceso de Leipzig, en el que el camarada Dimitrov, con la solidaridad internacionalista levantada y su propia defensa trocó al acusador en acusado, culpando al nazifascismo de haber provocado el incendio y el propio juicio con fines políticos.

Una vez absuelto se instaló en la Unión Soviética. Desempeñó el puesto de Secretario General de la Internacional Comunista, desde 1935 hasta 1943 y fue miembro del Soviet Supremo, desde 1937 hasta 1945. Fue líder del movimiento de resistencia búlgaro durante la II Guerra Mundial. Ocupó el cargo de jefe de gobierno de la República Popular Búlgara, desde 1946 hasta su muerte, en 1949.

A los 60 años de aniversario de la muerte de Jorge Dimitrov, es necesario que los comunistas y trabajadores recordemos la labor y la obra que desarrollo Dimitrov en su lucha contra el fascismo y el imperialismo, en su comprometimiento por la liberación social y nacional de los pueblos, es por ello que se realizará una serie de artículos en los que se recoja su acción ante en el proceso de Leipzig y su propuesta del Frente Uníco.

FASCISMO HONDUREÑO TORTURA A EDITOR DEL PERIODICO "El Libertador"


La acción delictiva se escenificó en las gradas que conducen al barrio La Hoya en pleno centro de la ciudad, cuando desde un vehículo pick up color rojo se bajaron 2 individuos vestidos de civil “encapuchados” y le dieron captura al reportero gráfico y editor del diario.

Delmer narró a defensoresenlinea.com, que hoy lunes a tempranas horas de la mañana llegó al periódico y se preparó para la cobertura periodística relacionada al cierre y militarización de Radio Globo y Canal 36.

“Salí del periódico como a las 9:30 de la mañana, pasaba a tomar un taxi hacia Radio Globo y bajando las gradas cerca de la Hoya, se aparcó un pick up doble cabina, se bajaron dos individuos con pasamontañas civiles y con armas, con pistolas en mano me obligaron a subir a la parte de atrás de la cabina”, dijo en sus primeras declaraciones.

Membreño añadió que “luego me esposaron, me pusieron un pasamontañas y hasta ese momento no sabía adónde me llevaba, recorrimos como una hora, luego sentí que el carro disminuyó la velocidad y entramos a una carretera de tierra; se detuvo el carro y uno de ellos le dijo al otro, que me quitaran el pasamontañas porque quería verme los ojos cuando me matara”.

Los policías quemaron con cigarrillos a Delmer Membreño
“Me pusieron el arma en la frente y uno de ellos le dijo que no, que no lo hiciera, que mejor esperáramos, que mejor sirviera para avisarle al director del periódico El Libertador, que él iba a correr con una suerte peor”, declaró el editor gráfico.

Durante los minutos siguientes Delmer fue víctima de puñetazos, “me pusieron el pie en la parte derecha de la cabeza y me comenzaron a quemar con cigarros la cara, en tres ocasiones me quemaron, el brazo en tres ocasiones, el pecho en dos ocasiones y luego hicieron que me levantara, me volvieron a poner la capucha y me subieron al carro”.

Más tarde, Delmer Membreño fue dejado abandonado y sin zapatos en el kilómetro 34 en la carretera que conduce de Tegucigalpa al departamento de Olancho, zona oriental del país.

El editor gráfico fue despojado de su cámara fotográfica y al ser consultado sobre su experiencia vivida, expresó que “sentí mucho miedo, temor, terror, sentí que moría”.

En relación a la situación actual por la que atraviesa el país en donde la población se encuentra en un estado de indefensión por la suspensión de sus garantías constitucionales, Delmer sostuvo que “es el mismo miedo que tiene la dictadura de que va a caer, va a caer, estas son manotadas de ahogado, porque ya no resisten la presión que están haciendo sobre ellos, y la única forma que ellos tienen es reprimir al pueblo”.

El Libertador es una publicación quincenal y su política informativa comprende el combate a la corrupción y el monitoreo de los fondos de las instituciones estatales. A partir del golpe de Estado perpetrado en contra del presidente Manuel Zelaya Rosales, el Libertador ha denunciado las innumerables violaciones a los derechos humanos ejecutadas por el gobierno de facto.

HONDURAS: DE LA INSURRECCION A LA TOMA DEL PODER

Frente a la dramática aceleración de los acontecimientos en Honduras, tras el retorno de legitimo presidente de esa nación Manuel Zelaya, la Coordinadora Continental Bolivariana, CCB hace un llamado urgente a todos los latinoamericanos y al mundo para aumentar nuestro compromiso y solidaridad con la lucha inclaudicable que está dando el pueblo hondureño para restablecer el orden constitucional y a su presidente.

En este sentido:

Denunciamos la represión despiadada con la que se está atacando al pueblo hondureño, dejando numerosos muertos, heridos y torturados tras las distintas manifestaciones de resistencia. El grado de barbarie ha llegado incluso al uso de palos con clavos para golpear a los manifestantes y el uso de armas de fuego contra la población.

Denunciamos así mismo las intenciones magnicidas del gobierno golpista, y el ataque a frontal a medios de comunicación alternativos, que han sido claramente denunciadas por el presidente Zelaya.

Hacemos un llamado a manifestar de manera pública nuestro rechazo al Gobierno de facto en Honduras y nuestra solidaridad y respaldo a la resistencia del pueblo y al movimiento insurreccional que se levanta en los sectores populares para expulsar a los golpistas y restituir al presidente Zelaya en el poder que los hondureños le confirieron democráticamente.

Toda nuestra solidaridad y apoyo para el pueblo hondureño en su resistencia heroica, vuestra lucha es nuestra y su valentía y entrega un llamado a la conciencia de toda Latinoamerica y el mundo.

COORDINADORA CONTINENTAL BOLIVARIANA.
Dirección Ejecutiva CCB en tránsito al Movimiento Continental Bolivariano MCB

CMTE. CHAVEZ EN LA ONU




130° ANIVERSARIO DEL CAMARADA STALIN

En la Rusia contemporánea, enfrentada a la amenaza de ser deglutida por la globalización usamericana, especial actualidad adquiere el tema de “Stalin: revolucionario y patriota”. No deja de ser algo natural, pues el nombre de Stalin, por mucho que se denigre, ha permanecido en la memoria popular como símbolo de la Gran Victoria de 1945, para cuyo 65 aniversario nos estamos preparando. Una victoria que nos pretenden arrebatar.

Stalin fue un gran revolucionario porque fue un gran patriota y viceversa. Ya en su juventud, a los veintiocho años, en 1907, expuso claramente su credo cosmovisivo sobre el problema de los derechos del individuo y las masas populares. Su concepción era profundamente marxista y patriótica, como correspondía al destino y espíritu de Rusia. En su obra “Anarquismo o socialismo” Stalin escribió:”La piedra angular del anarquismo es el individuo”, cuya liberación, en su opinión, es la condición principal para la liberación de la masa, del colectivo. Para el marxismo, la piedra angular es la masa, cuya liberación es la condición fundamental para la liberación del individuo.

El planteamiento de Stalin sobre esta cuestión: ¿Qué debe prevalecer, los derechos de un individuo aislado o los derechos de las masas trabajadoras?, es algo que adquiere en nuestros días una especial relevancia. Y ante todo es así, porque el régimen gobernante asentado en Rusia intenta conseguir por todos los medios que el liberalismo beligerante, con su inmutable primacía del individuo aislado sobre el colectivo, se convierta en la ideología dominante.

Es lo que exige la anarquía de las relaciones de mercado, su principio de que “El más fuerte triunfa”. El patriotismo exige exactamente lo contrario: “¡En la lucha por la independencia de la patria y su libertad, por la independencia y libertad de cada uno de sus hijos e hijas, vence el pueblo!”

No puede existir la libertad del individuo en una sociedad que no sea libre, libre de la explotación del hombre por el hombre. Es una verdad marxista, patriótica, a la que Stalin nunca renunció. Él no separaba el patriotismo del socialismo. No separaba los derechos del individuo de la obligación de luchar por la auténtica libertad de su pueblo, algo imposible si no se someten los intereses personales a los colectivos.

En la Rusia criminal y oligárquica, amenazada de perder su independencia, cualquiera que se plantee su destino, lo quiera o no, está obligado a dar prioridad a uno de los dos principios formulados por Stalin: “todo para el individuo” o “todo para las masas”. La elección de esa prioridad, dependerá de la postura que adopte cada persona, si asume las posiciones del liberalismo o las del socialismo.

En la época de Stalin –un tiempo de preparación ante la inminente agresión de la Alemania fascista contra la URSS- la preeminencia de los intereses colectivos, sociales sobre los individuales, puede decirse que se llevó hasta sus últimas consecuencias. Precisamente en ese tiempo, Stalin adopta una decisión, que solo puede calificarse de revolucionaria: renunciar directamente a la idea de la revolución a nivel mundial –algo considerado axioma en el Komintern y el partido bolchevique- y tomar la línea de la construcción del socialismo en un solo país: la URSS. No solo se trató de una decisión revolucionaria y patriótica, sino que determinaría la lucha implacable de Stalin y el partido contra Trotsky y el trotskismo.

Ahora que ya es historia, podemos, no solo presuponer, sino responder con exactitud a la pregunta de qué hubiera sido de Rusia de vencer las tesis trotskistas sobre la revolución permanente. El país hubiera desaparecido bajo la bota del fascismo. No hubiera existido la Gran victoria de 1945.

Como es sabido, la idea misma de la victoria de la revolución socialista originariamente en un solo país, pertenece a Lenin. Fue él quien definió las orientaciones generales de la transformación socialista de Rusia: Industrialización (plan GOELRO), cooperativización del campesinado y la revolución cultural. ¿Pero qué debía prevalecer en la creación de la base material y técnica de una industria moderna, de dónde coger los medios para la industrialización, cómo conducir al campesinado por el cauce del colectivismo, contando con la oposición de los campesinos ricos (kulaks) y las dudas del campesino medio, cómo llevar a cabo la revolución cultural, para que trajese como resultado el desarrollo forzoso de la ciencia y la técnica y la rápida capacitación de un ejército entero de especialistas en los diferentes sectores de la economía nacional? No había respuestas a estas preguntas. Pero había que encontrarlas lo antes posible. La historia nos obligaba: el país se encontraba en un cerco capitalista, que nos amenazaba con la guerra para destruir al único estado socialista del mundo. Todo esto exigía algo de lo que apenas se habla en los trabajos de los clásicos del marxismo-leninismo, -conocimientos de las tendencias punteras de la geopolítica mundial, de las principales tendencias del desarrollo económico, militar y político en la esfera internacional.

Dicho de otro modo, exigía el conocimiento de los problemas directamente relacionados con la garantía de seguridad de la Unión Soviética, así como la delimitación de las fronteras de expansión de los intereses de estado en el mundo. La historia obligaba a Stalin a valorar como político, de una manera serena, la situación geopolítica del país, a ver los puntos fuertes y débiles de esa situación, sin los que sería imposible desarrollar una estrategia de desarrollo socialista.

Algo que hoy nos parece incuestionable, el que la industrialización hubiese que comenzarla por la creación de la industria pesada ( la construcción de maquinaria pesada), no lo era tanto en aquel entonces, cuando se discutía por dónde empezar, y qué era más importante, si el pan o el metal.

Stalin tuvo entonces que demostrar lo que hoy parece evidente. Y hacerlo ante la resistencia rabiosa de los desviacionistas en el partido de “izquierda” y de “derecha”. Hoy nos sorprende la perspicacia -a la postre decisiva- de Stalin en la valoración de la inminente guerra: “guerra de máquinas, guerra de motores”. Entonces, fue necesaria su voluntad inquebrantable en la creación y desarrollo de nuevos sectores de la industria, de importancia estratégica: fabricación de automóviles, de aviones, de tractores etc. Todos trabajaban para la producción de nuevos tipos de armamento.

En muchos enfoques geopolíticos, Stalin fue también un revolucionario innovador. Precisamente sus cálculos geopolíticos, le obligaron a emprender una industrialización forzosa, nunca vista en la historia. Las gentes del ámbito científico, con mentalidad de estado, supieron entender y valorar la estrategia estalinista de movilización económica. La idea misma de la creación de una economía así, fue en ese tiempo de ruptura, revolucionaria, salvadora para el país. El famoso escritor inglés, físico y activista social, Charles Snow, escribió: “La particularidad de Stalin no residía en gran medida en lo que hacía, sino en cómo lo hacía. La fórmula del “socialismo en un solo país” era más rígida que otras fórmulas, igual que era más rígida la concepción estalinista de los tiempos de industrialización de Rusia. Era imprescindible convertir a la fuerza el país en potencia industrial, en unos plazos equivalentes a la mitad de la vida de una generación, en caso contrario sería un fiasco. Stalin sin duda estaba en lo cierto haciendo eso y otras muchas cosas”. Añadiremos a lo dicho por Snow: no solo por la fuerza logró Stalin los objetivos marcados. En primer lugar confiaba en la conciencia de las masas y en su trabajo creador, en su entusiasmo. Y no se llevaba a engaño.

Unas condiciones geopolíticas tan adversas para la URSS –un escandaloso retraso industrial y el cerco poco amistoso- condicionaron la imprescindible aceleración de la colectivización. El campesinado en su mayoría no estaba preparado. Stalin convenció al partido: no hay otra salida que emprender la colectivización de las haciendas campesinas desde arriba. Fue una decisión revolucionaria en nombre de la salvación de la patria socialista.

Referente a los “errores” de la época de la colectivización; Sholojov decía en 1954: “el error es una desviación de lo correcto, de lo firmemente establecido, ¿pero quién sabía entonces dónde estaba lo correcto y cómo hacer lo correcto? Solo una cosa estaba clara: la vieja aldea en todo el enorme territorio de nuestro país….no podía seguir existiendo en ese estado… Y no solo se trataba, de que seguía generando los mayores vicios capitalistas como el campesinado rico, sino que no podía desarrollarse, evolucionar en grandes y potentes haciendas…La pérdida de población de las zonas rurales comenzó antes de la colectivización. La industrialización del país exigía una gran cantidad de mano de obra… Así que sin la colectivización de la agricultura y sin la industrialización, sin una industria pesada, no habríamos podido resistir y vencer en la pasada y terrible guerra. No debemos olvidar. No lo debemos olvidar ni por un segundo”.

Pero pese a todo la revolución desde arriba estaba respaldada desde abajo: el campesino comunal se impuso al campesino propietario. El campesinado aceptó los koljoses, ya que no eran sino una nueva forma del modo tradicional comunal de vida. Stalin como un político realista comprendía que lo nuevo sólo sería aceptado si recogía los valores inmutables del pasado.

Ha habido multitud de especulaciones sobre los trágicos abusos de la colectivización: que si Stalin aniquiló la aldea rusa, que si urdió un genocidio contra el pueblo ruso. ¿Pero por qué entonces ese mismo pueblo produjo millones de tractores, de maquinaria agrícola, de cosechadoras? ¿Por qué entonces millones de jóvenes en zonas rurales quisieron manejar esa técnica? ¿Por qué entonces con una terrible destrucción de aldeas y pueblos en los años de la gran guerra nuestro ejército no conoció cortes en el suministro de víveres? ¿Por qué en los territorios controlados por los partisanos se restablecieron los koljoses y el poder soviético desde abajo? Son las preguntas que evitan todos aquellos que especulan sobre las páginas dramáticas de la gran época estalinista. Igual que pasan de largo ante la verdad objetiva de que la geopolítica es una esfera donde los criterios morales son mucho más amplios y variados que en la vida cotidiana.

Aquí son inevitables las víctimas cuando lo que está en juego es la vida o la muerte de un estado entero y fue precisamente esa cuestión la que había sido impuesta por la historia ante el país de los soviets. De eso no hay ninguna duda ahora que ya se ha dado a conocer el plan de Hitler “Generalplan Ost”.

La geopolítica se define como el arte de la dirección del estado, teniendo en cuenta importantísimos factores de la situación del mundo entero. Stalin dominaba a la perfección ese arte. Uno de los más importantes factores geopolíticos de todos los tiempos ha sido la autoridad internacional del estado, su influencia en el curso de los acontecimientos en el mundo.

Esa autoridad del único estado socialista del mundo podía ser alcanzada en primer lugar por su política social. Sus resultados fueron sorprendentes: se liquidó el desempleo, la miseria, el retraso cultural de la población, se erradicaron numerosas enfermedades como la peste, el cólera, la tuberculosis.

Por primera vez en la historia de la humanidad, en la Constitución de la URSS de 1936 a cada ciudadano se le garantizaba un mínimo social, que podríamos sin exagerar denominar grandioso: el derecho al trabajo y el descanso, la educación gratuita, la asistencia sanitaria gratuita, el derecho a la vivienda y a las prestaciones sociales en la vejez en caso de pérdida de la capacidad de trabajo.

Todo esto ejerció una influencia colosal en el estado de ánimo de los trabajadores del mundo entero y obligó a las potencias capitalistas a llevar a cabo una política económica más o menos socialmente orientada, una vez hubo concluido la Segunda Guerra mundial. Es un hecho incontestable. Cabe destacar que ya antes de la guerra, Roosevelt, uno de los mayores políticos del siglo XX, al llegar a la presidencia de Estados Unidos desarrolló su famoso “nuevo curso” basándose entre otras cosas, en el estudio de la política social y de la experiencia de planificación del desarrollo de la economía en la Unión Soviética.

Impresionantes fueron también lo resultados de la política nacional llevada a cabo en la URSS: la superación del atraso económico, social y cultural de las regiones más apartadas. Pero el principal motivo del fortalecimiento de autoridad internacional de la Unión Soviética en época de Stalin fue el crecimiento sin precedentes del potencial económico y militar del estado soviético que como es lógico, significaba la organización de la producción basándose en los últimos adelantos de la ciencia y la técnica. El “milagro ruso”, así comenzaron a denominar en Occidente a lo que se había logrado en la atrasada Rusia. Pero el origen del “milagro” fue el trabajo libre de explotación. Fue precisamente en la época de Stalin cuando el trabajo se convirtió en motivo de orgullo, honor y heroicidad. Apareció un término que no había existido antes en la historia de la humanidad: “héroe del trabajo”.

La emulación socialista se convirtió en una alternativa real a la competitividad capitalista. La creatividad en el trabajo de los obreros, de los trabajadores de los koljoses, derribó el muro que siempre había existido entre la gente de las artes (escritores, artistas, músicos etc.) y el resto de profesiones. El hombre del trabajo libre creaba en la mina, detrás del telar, en el campo. Creaba y se sentía atraído por el conocimiento, por la cultura. En el primer plan quinquenal se construyeron 1500 nuevas fábricas y cien ciudades nuevas.

Gracias al trabajo creador de las masas –recordemos el movimiento stajanovista- la estrategia estalinista de transformación de Rusia, de un país mayoritariamente agrario en una potencia industrial, se produjo ante los asombrados ojos del mundo. La URSS se convirtió en sujeto de la política mundial, lo que no pasó inadvertido para las mentes lúcidas la víspera de la Segunda Guerra mundial. Entendían perfectamente hasta que punto era importante el papel de Stalin. De todos es conocida la aseveración hecha por Churchill: “Cogió una Rusia con arados, y la dejó equipada con el arma atómica”. Eso lo dijo en 1959, en diciembre, cuando Stalin hubiera cumplido 80 años. Pero pocos saben que veinte años antes, en 1939, la influyente revista usamericana “Life”, que durante muchos años elegía al “hombre del año”, eligió a Stalin. Remarcable la conclusión a la que llega la revista: “La historia puede no quererlo, pero la historia no puede olvidarlo”. Está claro, que los enemigos de clase de Stalin no podían reconocer el amor de la historia hacia el líder del estado socialista: Pero estaban obligados a reconocer su destacadísimo papel en la política mundial.

Tras la victoria de 1945, Churchill se referirá a ello de un modo inequívoco destacando el significado de la grandeza de Stalin para nuestra patria: “Fue una gran suerte para Rusia, que en los años de tan duras pruebas estuviese comandada por un genial e inquebrantable caudillo, como Iosif Stalin. Fue una figura insigne, que se correspondía con la cruel etapa histórica, en la que transcurrió su vida…No, digan lo que digan sobre Stalin, es de esos a los que ni la historia ni los pueblos pueden olvidar”.

Podríamos aquí finalizar la conversación sobre Stalin, como gran revolucionario y patriota de Rusia. Pero no podemos terminar sin detenernos en la cuestión del sentido de la guerra de la Alemania fascista contra la URSS, tal como la veía Stalin. En su intervención en el XVII congreso (enero de 1934), anunció la “variación de la política de Alemania”: empezaba a recordar a la “política del anterior káiser germano”, cuyo objetivo es bien conocido. La destrucción de Rusia como potencia geopolítica. Este objetivo no había variado desde los tiempos de la orden Teutona.

No fue casual el estreno antes de la guerra de la película “Alexander Nievsky”. Stalin vio en la guerra que se avecinaba de la Alemania hitleriana contra la URSS, no solo su sentido clasista (destruir al bolchevismo), sino también el geopolítico. Este último era el más importante y presuponía la eliminación y destrucción de Rusia como la conocemos, independientemente de su sistema social. Hitler se proponía la aniquilación de la cultura nacional y de la forma de estado de nuestros pueblos, su germanización y esclavización, sobre lo que Stalin habló en su famosa intervención del 3 de julio de 1941.

La toma de conciencia por su parte del profundo significado de la inminente guerra, determinó la necesidad del renacimiento en la vida espiritual del país de los principios rusos del patriotismo soviético.

Stalin, mejor que ningún otro político en la dirección de la URSS, comprendía que sin el papel dirigente del pueblo ruso, vertebrador del estado, en las duras pruebas que se avecinaban para el multinacional estado soviético, no se podría vencer a tan cruel enemigo.

Comenzando desde 1934, el partido y el gobierno adoptan un sistema de medidas en el sistema educativo, significativas para el renacimiento del orgullo nacional de los rusos, del patriotismo ruso, y la defensa de la cultura rusa como base de la cultura socialista. Pero lo más importante que ocurrió en los años treinta en la vida espiritual de la sociedad soviética, es el retorno a los cimientos populares tradicionales, comenzando por la restitución en derechos de la familia, minados en los años veinte.

El giro a las tradiciones históricas y culturales del pueblo ruso fue un giro hacia la unidad de clase y la conciencia nacional del hombre soviético. Una unidad, sobre la que durante mucho tiempo no se volvió a hablar en el partido: cualquier mención de lo ruso era considerada una manifestación de chovinismo. Este giro suponía la conexión del socialismo con el patriotismo, lo que tiraba por tierra la teoría de la revolución permanente de Trotsky.

Este último acusó a Stalin de nacional-socialista, y en concreto escribió con indignación sobre la aspiración de recuperar la familia en la URSS: “La revolución ha hecho un intento heroico por destruir el denominado “hogar familiar”, una institución arcaica, rancia y retrógrada… hoy día en este importante terreno se ha producido un giro brusco”. Al trovador del cosmopolitismo “revolucionario” le indignaba también el que “La preocupación por la autoridad de los mayores nos ha llevado a…modificar la política con respecto a la religión”. Con cólera constataba: “Hoy tanto el asalto a los cielos, como el asalto a la familia, se han detenido…”. Por último no podía ocultar su ira con motivo de que el “Gobierno soviético…está restableciendo a los cosacos” y aprobó un decreto para la rehabilitación del cuerpo de oficiales.

Trotsky no cabía en sí de cólera, cuando en la Constitución de 1936 se suprimían todas las restricciones en los derechos, relacionados con el origen social en el pasado.

Trotsky necesitaba una revolución mundial, una guerra civil mundial, en la que a Rusia le correspondía el papel de principal víctima. Stalin aspiraba a defender el socialismo en la URSS y transformarlo en indiscutible factor de influencia en los destinos del mundo.

¿Qué pasó en realidad en los primeros años de los planes quinquenales soviéticos? Conjuntamente con la construcción de la economía movilizada, se estaba dando la movilización de los recursos morales y espirituales de nuestra patria; en primer lugar, tales como el patriotismo ruso, la cultura rusa, que habían servido durante siglos como fundamento espiritual de la unidad de los pueblos en un país plurinacional. El “viraje ruso”, fue un giro hacia la historia milenaria de Rusia, hacia el reconocimiento de que la historia soviética es su continuación, y que sin la unión del pasado heroico, con el presente heroico, no puede haber un futuro heroico. Stalin vio en esto la garantía de la victoria sobre el enemigo, y no se equivocó, como demostró la historia de la Gran Guerra Patria.

El país se preparaba para la lucha contra un despiadado enemigo de clase y geopolítico, en una guerra a muerte. Se necesitaban el odio de clase hacia el enemigo y la responsabilidad por la gran historia de nuestros antepasados.

Y el pacto Molotov-Ribbentrop debe ser analizado únicamente en el contexto de los acontecimientos que le precedieron: con la política de “apaciguamiento” del agresor, con la confabulación de Múnich, que dejaba las manos libres a Hitler, con los intentos de los países occidentales de empujar a Alemania y la URSS a un combate a muerte.

Al firmar el acuerdo con Alemania, Stalin retrasó el comienzo del ataque en dos años, que tan bien vinieron al país. Alejó a 300km de la frontera centros vitales de producción. De no mediar el pacto, Japón nos hubiera declarado la guerra, y en ese caso no hubiéramos podido desplazar desde Siberia las divisiones que salvaron Moscú. Sin la firma del acuerdo, se hubiera mantenido una elevada posibilidad de intromisión de Turquía en el Cáucaso.

Tvardovsky, genio poético de la Rusia soviética supo expresar con exactitud y amplitud la relación del pueblo soviético hacia Stalin:

Lo llamábamos, dejémonos de astucias,

Padre, en nuestro país-familia,

Nada que restar,

Nada que añadir,

Así era en la tierra.

Esto lo escribió tras la tan traída y llevada condena al culto de la personalidad de Stalin. A los grandes hombres los juzgan no los historiadores, sino la historia. La historia, como pensaban los sabios antiguos, es la memoria de los pueblos. Los grandes personajes llevan a cabo grandes actos, que quedan grabados en la memoria histórica de los pueblos. La industrialización, La Victoria en la Gran Guerra patria, el descubrimiento del átomo y el dominio de la energía atómica, la salida al espacio y muchas otras grandes obras, como la imagen de una gran potencia como la URSS, quedarán para siempre en la memoria popular. Están indisolublemente unidas al nombre de Stalin, revolucionario y patriota de Rusia. Y nadie podrá borrar ese vínculo de los anales de la historia.

Guennadi Ziuganov. Presidente del CC del Partido Comunista de la Federación Rusa

NI UN INVASOR MÁS

GERÓNIMO: SOY APACHE


No hay que decir que la mayoría –por no decir la totalidad- de entre nosotros, sabemos de Gerónimo por el cine. Sus apariciones en el “cine del Oeste” son innumerables, y es bastante probable que la más conocida fuese la de La diligencia (Stegewach, USA, 1939), en la que Gerónimo daba su nombre al temible jefe indio que se empeñaba en atacar el célebre vehículo. El papel fue interpretado por “White Horse”, jefe de la reserva, y sirvió a Ford que en este se le fue la mano. Siendo La diligencia una película progresista (el bueno es un proscrito, la buena una fulana, y el malo, un Botín), la película deja constancia del discurso antiindio y sobre todo, antiapache del “western” más clásico. Los apaches eran los peores porque fueron los más insumisos.

En otras ocasiones, ya en los años cincuenta, después de que James Stewart descubriera en Flecha rota que los indios lloraban y tenían madre (lo cual no era poco descubrimiento), Gerónimo pasó a representar el extremismo apache frente al “centrismo” dialogante de la mayoría, y en otras que siguieron los trazos de su éxito, especialmente Raza de violencia (Taze, son of Cochise, USA, 1954), de Douglas Sirk fuera de su terreno. Esto no quiere decir que no siguieran haciéndose películas de contenido racista, y un ejemplo estremecedor lo tenemos en Hogueras de odio (USA, 1953), de Chales Marquis Warren, que glosaba a los exterminadores como héroes de la nación. El papel del racista de una pieza era Charlton Heston Apache (Bronco apache, USA, 1954) fue una excepción, y ya en los sesenta –con Vietnam al fondo-, se fue operando un cierto cambio, y Gerónimo comenzó a ser reconocido. Gritar su nombre “!Gerónimo¡, se convirtió en un grito de guerra, emblema de los que proclamaban que no se doblegaría ante las mayores adversidades. Eso fue lo que hizo el último gran jefe de los apaches chiricahuas. Entonces, nadie con un mínimo de decencia, podía negar que los nativos norteamericanos fue una gente muy especial, con grandes valores, y que fueron las víctimas…

Muestra de esta nueva conciencia fue la llegada entre nosotros de libros como el de Wilbur R. Jacobs, El expolio del indio norteamericano (Alianza, Madrid, 1973), del que puede darnos una idea lo que se dice en la contraportada: “El modo tradicional de narrar el proceso de colonización de Norteamérica está siendo objeto en nuestros días de una profunda revisión histórica, tanto en lo que respecta a los móviles y comportamiento de los conquistadores como en lo que se refiere a la valora cultural y moral de los derrotados lo que antaño se dibujaba como la romántica marcha hacia el Oeste de un puñado de heroicos pioneros animados por el deseo de una vida piadosa y enfrentados a la perfidia de los salvajes “pieles rojas”, se va configurando hoy, a la luz de las más recientes investigaciones como un choque entre dos culturas que degeneró finalmente en una vasta operación de pillaje, saqueo y genocidio. El expolio del indio norteamericano estudia fundamentalmente las complejas relaciones que mantuvieron durante los siglos XVII y XVIII los angloamericanos de la Colonia Y las tribus de los Grandes Lagos y el valle del Mississipi (iroqueses, cheroquees, delawares, onondagas, algonquinos, creeks, chickasaws, etc.) que cazaban y cultivaban a lo largo de los Apalaches, la primera frontera antes de la gran expansión blanca hacia el Oeste…Wilbur R. Jacobs profesor de Historia en la Universidad de Santa Bárbara presta particular atención a la tenaz lucha que libraron las tribus de los bosques para conservar la tierra recibida de los antepasados y para defenderse de las calamidades ecológicas que las innovaciones en la agricultura y en la ganadería trajeron consigo”.

En la misma línea se situaba la primera edición de las memorias de Gerónimo, Historia de su vida (Gojleyé Go Ichltui yeh) recogidas por S. M. Barret, nuevamente editada por F. W. Turner III, y traducida y anotada por nuestra Manuel Sacristán para la inolvidable colección HIPÓTESIS de Grijalbo, Barcelona, 1975, con 221 apretadas páginas. Sobre este trabajo existen numerosas anotaciones en los trabajos que el amigo salvador López Arnal ha desarrollado en editoriales y en numerosas páginas Web, entre ellas las de la Fundación Andrés Nin…

La presente edición es mucho más completa, y parte igualmente de las confesiones que día a día el “chaman” apache fue desglosando a su intérprete, S.M. Barrett, y que en su día se publicaron con el apoyo del presidente Theodore Roosevelt, que en sus primeros tiempos representó una cierta opinión pública renovadora. Barret ofrece numerosos detalles sobre la recia integridad de Gerónimo, por ejemplo, en una ocasión que cayó una tormenta descomunal, Barret penó que dada la distancia que el viejo guerrero tenía que recorrer para llegar a la cita, era más que natural que no se presentara. Pero Gerónimo se presentó, simplemente porque había dado su palabra.

La que comentamos es pues la primera traducción íntegra en España, y su origen hay que encontrarlo en un viaje de su traductor, Javier Lucini, a las reservas indias de Estados Unidos, en una de las cuales adquirió un ejemplar del libro, lo que, unido a que San Jerónimo es el patrón de los traductores (por verter la Biblia al latín), le animó a ponerse manos a la obra. Lucini ha declarado que en otoño publicará, también en Mono Azul, 'Apacherías', un diario de ese viaje mezclado con la historia de los apaches, un pueblo que, dijo, "tuvo en jaque al ejército norteamericano y fue el símbolo de la resistencia y hoy pervive en condiciones penosas, con altos índices de alcoholismo y desempleo". Habrá que tenerlo en cuenta.

La edición es coincidente con el centenario de la muerte del gran líder apache. El título que le ha puesto la editorial sevillana Mono Azul, Soy apache, hace honor a las dos únicas palabras que pronunció la india apache a la que, en la ceremonia de los Oscar de 1973, en Hollywood, a la que Marlon Brando le encargó que recogiera el premio que ganó con su antológica interpretación de El padrino. El editor también ha destacado que el idioma que Gerónimo utilizó siempre para entenderse con el hombre blanco fue el español -de hecho S.M. Barrett le hizo de intérprete en ese idioma, que vertía al inglés- y sus grandes enemigos no fueron los casacas azules del norte sino las tropas mexicanas. Tropas mexicanas fueron las que, en una incursión comercial al sur de los chiricahuas, masacraron a las mujeres y los niños apaches, en una acción en la que, sin justificación militar ni defensiva alguna, perecieron la madre, la esposa y los tres hijos pequeños de Gerónimo.

Esa pérdida fue la que llevó al joven “chaman” Gerónimo -se hizo guerrero y se casó con 16 años- a ponerse al frente de tres tribus apaches que atacaron el norte de México y diezmaron la sección de caballería que había cometido la cobarde acción contra mujeres y niños indios. Gerónimo, que debía su nombre a una victoria sobre el ejército mexicano que se produjo el día de San Jerónimo, asumió el mando de la nación apache deportada a la reserva de Fort Sill, en Arizona y, en 1880, fue el responsable del hostigamiento a las fuerzas del general George F. Crook para tratar de mantener su territorio.

Detenido en 1884, se fugó y resistió varios años hasta que, agotado y sin recursos, se entregó voluntariamente al general Miles, quien, según estas memorias, le dijo: "El presidente de los Estados Unidos me ha enviado para hablar contigo. Ha oído hablar de tus problemas con los blancos, y dice que si aceptas suscribir un tratado, ya no habrás más problemas". Pasó varios años en trabajos forzados y, finalmente, en 1894 se instaló en Oklahoma La única condición de Gerónimo era volver a Arizona, pero el pacto de Miles no se cumplió, el jefe indio volvió a ser considerado un criminal, pasó varios años en trabajos forzados y, finalmente, en 1894 se instaló en Oklahoma como agricultor. Allí posó para los fotógrafos a cambio de dinero, se convirtió en una especie de atracción de feria y, en los últimos años de su vida, dictó estas memorias. Unas memorias de lectura apasionada, y repleta de elemento de interés. Baste anotar las explicaciones que ofrece Gerónimo sobre la creación del mundo según la mitología de su pueblo. Esto y mil detalles más, detalles que dejan constancia que los apaches fueron un pueblo del que tenemos muchas cosas que aprender desde nuestra nadería consumista.

En otra ocasión me gustaría reincidir sobre el capítulo de Gerónimo y el cine…

Pepe Gutiérrez

JULIO FUCIK

Nació el 23 de enero de 1903 en Praga, en el seno de una familia obrera. Estudió filosofía en le Universidad de Pilsen.
En 1921 ingresó en el Partido Comunista y por esas mismas fechas se inició como crítico literario y teatral.

Luego fue redactor de las publicaciones comunistas Rude Pravo y Tvorba en las que insertó reportajes sobre temas sociales y culturales.
A comienzos de los años treinta realizó varios viajes a la Uniòn Soviética. Fruto de esos viajes es su obra documental En la tierra donde el mañana ya es ayer.

Cuando el ejército hitleriano ocupó Checoslovaquia continuó publicando con seudónimo, recuperando las figuras clave de la cultura progresista checoslovaca.

En febrero de 1941 pasó a ser miembro del Comitè Central del Partido Comunista en la clandestinidad, encargándose de las publicaciones ilegales. En abril de 1942 fue detenido por la Gestapo, trasladado a Berlín en el verano del siguiente año y ejecutado poco después.

Su Reportaje al pie de la horca fue sacado hoja por hoja de la cárcel y publicado en 1945, adquiriendo resonancia internacional, traduciéndose a ochenta idiomas. Se trata de un libro imprescindible, muy recomendable.

Fue asesinado el 8 de septiembre de 1943.

SE FUE DE MARACA EL CARDENALITO...

"Los hijos de familias pudientes, llamados a ir a las universidades y, más tarde, tomar las riendas de empresas, negocios, ejercer las profesiones libres y ocupar los cargos más altos de la administración pública, deben ser educados para alcanzar estos fines y asumir su responsabilidad social de la forma más responsable y cristiana. Los niños que, por su origen socioeconómico, tienen desventajas, deben ser educados en el respeto hacia la autoridad, en la diligencia, en la modestia y, sobre todo en el mensaje cristiano del amor", señala la nota presuntamente firmada por el Arzobispo de Caracas.

Supuestamente esta nota llegada por error a algunos de sus contactos de correo electrónico, el Arzobispo de Caracas, Jorge Urosa Sabino dio a conocer su pensamiento de lo que debe ser la educación en Venezuela, una educación dividida en clases "La educación debe ser igual pero separada (una frase poco popular, pero muy cierta)" expresa en la nota.

El Arzobispo ahonda en este punto, sosteniendo que "Los hijos de familias pudientes, llamados a ir a las universidades y, más tarde, tomar las riendas de empresas, negocios, ejercer las profesiones libres y ocupar los cargos más altos de la administración pública, deben ser educados para alcanzar estos fines y asumir su responsabilidad social de la forma más responsable y cristiana".

Mientras que la educación para lo que él llama los niños que "por su origen socioeconómico, tienen desventajas, deben ser educados en el respeto hacia la autoridad, en la diligencia, en la modestia y, sobre todo en el mensaje cristiano del amor", señala Urosa Sabino.
Profundizando en sus concepciones clasistas de la educación, el prelado rechaza desarrollar una educación única para todos los niños, según él esta formación formaría "envidiosos y conformistas".

Para el jefe de la Iglesia Católica de Caracas, la institución "debe oponerse a todo intento de homogeneizar la educación básica, porque esto sólo nos llevará al caos y a las guerras entre hermanos".

Agrega que "Los niños de los estratos más pobres querrán acceder a las mismas posiciones que sus compañeros más afortunados, creándose la inconformidad y alimentándose la envidia. Los de los estratos superiores perderán motivación para estudiar y alcanzar el éxito. Con una educación talla única, lo que crearemos es una nación de envidiosos y conformistas", reafirmando así su posición reaccionaria y excluyente.

También en la nota, el arzobispo católico define el papel de la institución y el porque la Iglesia asume la tarea de educar, negando que esta sea por "un afán de lucro", expresando que "La educación no genera ganancias, y eso está bien, pues no queremos hacer de un servicio social una fuente de riqueza material, según él lo hacen para "llevar el mensaje de Jesús redentor al corazón de los venezolanos, de todos los venezolanos".

Y posteriormente hace su descargo anticomunista "No queremos dedicarnos a la educación de los más privilegiados, dejando a los menos afortunados en las manos de un Estado ateo y comunista.
"Creo que la Iglesia debe asumir la educación de ambos grupos, como única forma de garantizar la paz social y el desarrollo del país. Educar y formar en el amor a Dios a todos los venezolanos, es nuestra misión, pero pretender hacerlo de la forma desordenada que predican algunos hermanos, bien intencionados, pero carentes de visión, sería contraproducente", agrega.
El correo donde aparece esta nota y que publicamos a continuación, ha sido confirmado su veracidad con un segundo correo donde señala que la nota habría sido enviado por "error administrativo", rogando que no sea distribuido "Si este mensaje llegase a manos mal intencionadas podría ser manipulado en contra de la Iglesia, por lo que le ruego que no distribuya".

Correo completo de la nota que se le atribuye al Arzobispo de Caracas, Jorge Urosa Sabino, del cual ya se le ha denunciado y exigido que niegue o confirme su autoría, pero hasta la fecha no lo ha hecho.

LA NOTA
El Estado tiene que garantizar la educación pero no es su función dirigirla y controlarla. Esta función debe llevarla una institución civil como la Iglesia Católica que cuenta con el apoyo y la credibilidad de todos los habitantes del país.

La Iglesia Católica no asume esta función por capricho o por un afán de lucro. La educación no genera ganancias, y eso está bien, pues no queremos hacer de un servicio social una fuente de riqueza material. No es entonces, como insisten los enemigos de Cristo, que aspiremos a acumular riquezas, sino que, al haber asumido el compromiso cristiano, estamos obligados, por mandato, a llevar el mensaje de Jesús redentor al corazón de los venezolanos, de todos los venezolanos.

No queremos dedicarnos a la educación de los más privilegiados, dejando a los menos afortunados en las manos de un Estado ateo y comunista.

Creo que la Iglesia debe asumir la educación de ambos grupos, como única forma de garantizar la paz social y el desarrollo del país. Educar y formar en el amor a Dios a todos los venezolanos, es nuestra misión, pero pretender hacerlo de la forma desordenada que predican algunos hermanos, bien intencionados, pero carentes de visión, sería contraproducente.
La educación debe ser igual pero separada (una frase poco popular, pero muy cierta). Los hijos de familias pudientes, llamados a ir a las universidades y, más tarde, tomar las riendas de empresas, negocios, ejercer las profesiones libres y ocupar los cargos más altos de la administración pública, deben ser educados para alcanzar estos fines y asumir su responsabilidad social de la forma más responsable y cristiana. Los niños que, por su origen socioeconómico, tienen desventajas, deben ser educados en el respeto hacia la autoridad, en la diligencia, en la modestia y, sobre todo en el mensaje cristiano del amor.

La Iglesia Católica debe oponerse a todo intento de homogeneizar la educación básica, porque esto sólo nos llevará al caos y a las guerras entre hermanos. Los niños de los estratos más pobres querrán acceder a las mismas posiciones que sus compañeros más afortunados, creándose la inconformidad y alimentándose la envidia. Los de los estratos superiores perderán motivación para estudiar y alcanzar el éxito. Con una educación talla única, lo que crearemos es una nación de envidiosos y conformistas.

Con la bendición de Dios Todopoderoso, debemos estar dispuestos a servir a Jesús Redentor, a la Iglesia y a Venezuela.


Jorge Urosa Sabino, Arzobispo de Caracas

SEGUNDO CORREO DEL ARZOBISPO:

"Hermanos,
Por un error administrativo, creo que a su buzón llegó un mensaje de mi autoría del cual copio abajo las primeras líneas.
Si este mensaje llegase a manos mal intencionadas podría ser manipulado en contra de la Iglesia, por lo que le ruego que no distribuya.
Confiando en su discreción y comprensión, reciban la bendición de nuestro Señor Jesucristo.


Jorge Urosa Sabino, Arzobispo de Caracas

2009/8/24 Urosa Sabino urosa.sabino@gmail.com"

STONE: CRITICAS A LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA SON DESMESURADAS

Oliver Stone aseguró que en Venezuela existe y se garantiza la libertad de expresión / Stone manifestó su preocupación por la instalación de bases militares extranjeras en Colombia

El cineasta Oliver Stone calificó de desmesuradas las críticas que medios de comunicación, especialmente los estadounidenses, hacen contra el presidente venezolano, Hugo Chávez, y la Revolución Bolivariana.

Durante la presentación del documental "Al Sur de la Frontera", Stone aseguró que en Venezuela existe y se garantiza la libertad de expresión. "Si vas a Venezuela, 80 por ciento o casi 90 por ciento de los medios están en contra de Chávez. Dicen cosas muy duras sobre él y lo permite, no castiga a esas personas y están aún ahí", mientras que, por ejemplo, en Estados Unidos "eso no pasaría".

El tema de EEUU se extendió y el director estadounidense manifestó su gran preocupación por la política exterior de su país.

"Algo está mal en mi país (...) el hecho de que Sadam Hussein fuera un monstruo que nosotros creamos" o el acuerdo de colaboración militar pactado entre Estados Unidos y Colombia, país al que calificó como un posible nuevo Afganistán.

En el documental "Al Sur de la Frontera", Stone explora el resurgimiento de los movimientos progresistas latinoamericanos a través de Hugo Chávez. También entrevista a gran parte de los presidentes y ex presidentes de Suramérica, como Evo Morales, de Bolivia; Cristina Fernández y Nestor Kirchner (ex presidente) de Argentina; el presidente de Paraguay, Fernando Lugo; Raúl Castro, de Cuba; el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula de Silva y de Ecuador, Rafael Correa.

EL MUSCULO DE NUESTRA REVOLUCION ES EL PODER POPULAR

Por: Argisay Molina

Cuando hablamos de revolución estamos hablando sin duda de gente, de multitud que se moviliza que transforma y construye, estamos hablando de legitimar la voluntad del oprimido, de construir nuevas formas y maneras de ejercicio del poder. Sin duda alguna hablamos de cómo nosotros los sepultureros del capitalismo concretamos la ofensiva popular histórica en contra la dictadura de la exclusión, de la muerte, de la explotación y la miseria.

En nuestro proceso bolivariano estamos preparando esa ofensiva popular histórica definitiva en contra el capitalismo y la dictadura de la burguesía, la estamos preparando en medio de una gran batalla en contra el imperialismo y sus lacayos. Que pongan mil bases de asesinos uniformados que la revolución pone diez millones de corazones de hombres y mujeres para la lucha por la vida.

El comandante Hugo Chávez Frías definió esa ofensiva popular histórica como la Explosión Revolucionaria del Poder Popular, y para ello debemos fortalecer, promover y potenciar a los consejos comunales, los consejos comunales representan la construcción del nuevo estado Socialista, la nueva institucionalidad revolucionaria. En este orden de ideas potenciar los concejos comunales en el marco de la construcción de las comunas Socialistas para romper con la demarcación descontextualizada y deshumana del espacio, de la tierra, del barrio de nuestras comunidades.

Si queremos avanzar hacia el socialismo debemos avanzar en la construcción de las comunas, en el fortalecimiento de los Consejos Comunales, construir verdaderos espacios productivos para la vida, espacios para la cultura, espacio para el autogobierno, espacios para el Socialismo.
En el proceso de construcción y fortalecimiento de las comunas y los consejos comunales es necesario mantenernos movilizados para la lucha, movilizados para la formación y movilizados para la defensa de la revolución. Estar movilizados de manera autónoma atendiendo al llamado de nuestro deber histórico es la justificación más noble y más revolucionaria para mantenernos en actividad constante.

Nuestra tarea que exige mayor dedicación y tenacidad es la conspiración y organización para propinar nuestra ofensiva histórica popular decisiva en contra el capitalismo y el estado burgués.
La desaparición de los espacios de representatividad de la democracia burguesa (alcaldías, gobernaciones, jefaturas civiles entre otros) deben ser desaparecidos, no por arte de magia, no por un decreto legislativo, deben ser desaparecidos por el Poder Constituyente que es quien da vida, forma y legitimidad a todo lo que conocemos como estructuras tradicionales de ejercicio del poder.

Que los consejos comunales y las comunas sean verdaderos espacios de ejercicio del Poder, que el pueblo haga su voluntad realidad y propinar la estocada definitiva al estado burgués excluyente, opresor y representativo que ha encarnado la dictadura mundial mas vieja de la historia, la dictadura de la burguesía, la dictadura de los explotadores.

¡Vamos!... ¡Solo en le pueblo confiamos!... ¡Vamos!... ¡Solo Luchando avanzamos!

LA LOE REPRESENTA LA CONSTRUCCION DE UN MODELO EDUCATIVO VERDADERAMENTE HUMANO


Por: Argisay Molina

La ley de educación promulgada el 13 de agosto de 2009 es un instrumento jurídico que permite construir nuevas relaciones educativas y combatir la vieja cultura conductual, fría, deshumanizada y opresora de la educación tradicional en Venezuela. Esta novedosa ley ha causado una reacción en los sectores más conservadores y reaccionarios de nuestra patria, esta reacción no es por lo que representa la ley de educación sino una forma de aprovechar el momento para generar desestabilización y violencia, una muestra clara de ello fue la marcha convocada por los fascistas opositores que actuaron de manera vandálica en la misma.
Es indiscutible que para generar una situación de violencia los sectores reaccionarios, conservadores y fascistas han generado una sarta de mentiras que pretenden de llenar de miedo a la población venezolana y el objetivo es muy claro, golpe de estado a nuestro pueblo Bolivariano.

Las mentiras en torno a ley de educación son generadas y difundidas por la maquina hitleriana terrorista de globovision, ellos son quienes construyen el discurso mentiroso y golpista de la reacción fascista venezolana.

Los títeres de esta conspiración que tiene como objetivo el golpe de estado afirman que la ley orgánica de educación es una cubanización de la educación venezolana, en especial el cabillero Ledezma que por mas de cuatro décadas robo, estafo, mato y reprimió al pueblo venezolano con su pandilla de neo nazis adecos dice que repudia el carácter socialista de la ley orgánica de educación, este imbécil no sabe que en la ley orgánica aprobada la palabra socialismo no figura en ninguna de las líneas de la misma, la ley orgánica de educación tiene como principio rector el humanismo y lo dice en el articulo 1. ¿Ledezma donde leíste eso? ¿Te fumaste una lumpia?
Por otra parte el cejota venezolano mejor conocido como Julio Borges señaló que “el debate que pone el gobierno es mezclar, la política y la ideología con las escuelas”. Señor Borges ¿Por qué es tan descarado? En la ley de educación no se define el carácter ideológico de la educación, en tal caso ese tipo de cosas la define el diseño del currículo, el cual no se ha hecho. Los contenidos que albergan ese currículo son los que poseen el carácter ideológico de la educación de país, un sistema o una escuela.

La gran mentira de la ideologización es un doble discurso que parte de la imbecilidad de la derecha reaccionaria, el sistema capitalista desde hace mas de 200 años esta ideologizando en las escuelas, el sistema educativo en el capitalismo es un aparato de reproducción ideológica que adormece la conciencia, castra la criticidad y deshumaniza, es por ello que esta ley es humanista, critica y liberadora, y esto señor Borges no es ideología por que la ideología es falsa conciencia.
¿Por qué estos mentirosos no hacen referencia a la paridad del voto estudiantil? Históricamente los estudiantes han luchado por la paridad del voto estudiantil y los han matado, los han desaparecido, los han amedrentado y los han silenciado, es una conquista histórica esta ley y lo argumenta de la siguiente manera en el artículo 34:

“Elegir y nombrar sus autoridades con base en la democracia participativa, protagónica y de mandato revocable, para el ejercicio pleno y en igualdad de condiciones de los derechos políticos de los y las integrantes de la comunidad universitaria, profesores y profesoras, estudiantes, personal administrativo, personal obrero y, los egresados y las egresadas de acuerdo al Reglamento. Se elegirá un consejo contralor conformado por los y las integrantes de la comunidad universitaria”

¿Esta es la violación a la autonomía universitaria? El hecho de que nosotros los estudiantes participemos en elecciones en igualdad de voto y condiciones para elegir a las autoridades es un hecho verdaderamente democrático, o a caso pretende mantener la misma disparidad antidemocrática y excluyente que se ha mantenido históricamente.

Sin embargo los profesores del pedagógico de Caracas y de la UPEL en general creen que son los únicos que saben de educación en este país, creen que tienen la ultima y única palabra en materia de educación y los reaccionarios de esta casa de estudio señalan que a ellos no se les consulto y que los aportes del pedagógico no están expresados en la ley orgánica de educación, ¿estos imbéciles no se cansan de mentir o será que no leen? En el artículo 15 de la ley orgánica de educación se expresa una metodología creada y difundida por la UPEL la cual es el Enfoque geohistorico y lo dice de esta manera:

“Formar ciudadanos y ciudadanas a partir del enfoque geohistórico con conciencia de nacionalidad y soberanía, aprecio por los valores patrios, valorización de los espacios geográficos y de las tradiciones, saberes populares, ancestrales, artesanales y particularidades culturales de las diversas regiones del país y desarrollar en los ciudadanos y ciudadanas la conciencia de Venezuela como país energético y especialmente hidrocarburífero, en el marco de la conformación de un nuevo modelo productivo endógeno”
Allí esta uno de los aportes mas brillantes de la UPEL.

Estos manipuladores también señalan que “los artículos 5, 12, 16, 17, 18, 49 que hacen referencia expresa a la intervención del gobierno frente a la educación de las niñas, niños y adolescentes, pasando por encima de la participación de los padres en la educación de sus hijos” (21/08/2009, tomado de www.primerojusticia.org.ve/noticias.php?ID_NOTICIA=439)
El articulo 5 habla del estado docente y la supervisión del acto educativo por parte del estado en este caso el Ministerio de educación, pero esa supervisión siempre ha existido y el ministerio toda la vida a contado con un cuerpo de supervisores que hacen visitas periodicas a los planteles educativos.

El artículo 12 se refiere a la Prohibiciones de propaganda partidista en las instituciones y centros educativos ¿Qué sucede entonces? No me digan que quieren hacer campaña en las escuelas y liceos, son unos caraduras estos fascistas cabilleros.

El articulo 16 dice que “El Estado atiende, estimula e impulsa el desarrollo de la educación física, el deporte y la recreación en el Sistema Educativo, en concordancia con lo previsto en las legislaciones especiales que sobre la materia se dicten” ¿Qué de malo tiene esto?
El artículo 17 dice que Las familias tienen el deber, el derecho y la responsabilidad en la orientación y formación en principios, valores, creencias, actitudes y hábitos en los niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y adultas, para cultivar respeto, amor, honestidad, tolerancia, reflexión, participación, independencia y aceptación. Con este articulo se pone como figura central del acto educativo a la familia, y la misma en conjunto al sistema educativo completa la educación de cada uno de los niños y niñas.

El Artículo 18 nos dice que “Los consejos comunales, los pueblos y comunidades indígenas y demás organizaciones sociales de la comunidad, en ejercicio del Poder Popular y en su condición de corresponsables en la educación, están en la obligación de contribuir con la formación integral de los ciudadanos y las ciudadanas, la formación y fortalecimiento de sus valores éticos, la información y divulgación de la realidad histórica, geográfica, cultural, ambiental, conservacionista y socioeconómica de la localidad, la integración familia-escuela-comunidad, la promoción y defensa de la educación, cultura, deporte, recreación, trabajo, salud y demás derechos, garantías y deberes de los venezolanos y las venezolanas, ejerciendo un rol pedagógico liberador para la formación de una nueva ciudadanía con responsabilidad social”
Cual es el problema que la comunidad también aporte al acto educativo, las comunidades tienen una riqueza de saberes culturales que deben ser revalorizados y transmitidos a nuestros niños y niñas.

El articulo 49 habla de los periodos académicos, con estos argumentos nos damos cuenta que es solo un show mediático lo que esta impulsando esta derecha recalcitrante que quiere generar violencia, confrontación y golpe de estado.

Como lo demostramos las mentiras de la ultraderecha son constantes y descaradas hay que leer la ley orgánica de educación, movilizarnos para defenderla y dar el debate en cualquier espacio para desenmascarar a estos personajes nefastos.

¡Esta es una ley crítica, liberadora y humana!
¡Venceremos!

VIVA MI ESCUELA VIVA LA LOE

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LA CONSPIRACION ESTA MONTADA


Camaradas ciertamente es el momento en que todas y todos, con mucho ímpetu, energía, fuerza, constancia, ética revolucionaria y concientes de que estamos en plena LUCHA DE CLASES, nosotros revolucionarios aumentemos al mil por ciento la fortaleza espiritual, política y social para de una vez y por todas demoler cualquier plan DESESTABILIZADOR QUE HOY PONE EN MARCHA LA OPOSICIÓN APÁTRIDA, ESBIRROS DEL IMPERIO YANKEE y defensores de toda POLITICA NEOLIBERAL en donde LA EXPLOTACION DEL HOMBRE POR EL HOMBRE, LA PLUSVALIA Y LA COLONIZACIÓN DEL CONOCIMIENTO es el pan nuestro de cada día.

YA BASTA COMPAÑEROS, BASTA YA de abusos y de intenciones de los grandes imperios de apoderarse de todas nuestras riquezas y hasta de nuestras mentes CON EL OBJETIVO DE DOMINAR NUESTRO CONTINENTE Y ACABAR CON LOS MOVIMIENTOS DE IZQUIERDA QUE LUCHAN EN CONTRA DEL SISTEMA CAPITALISTA Y DE LOS INTERESES DE LA OLIGARQUIA, BASTA YA de toda la conspiración de la derecha, BASTA YA de la guerra mediática que mantiene las grandes compañías privadas de comunicación dentro y fuera de nuestro país, BASTA YA de los intentos desestabilizadores de estos politiqueros que se oponen a nuestro proceso de cambio, BASTA YA de encarcelamientos para lideres y luchadores sociales, los que deben estar tras las rejas son los golpistas y fascistas que se dieron a la fuga como ALFREDO PEÑA, GUAICAIPURO LAMEDA, PEDRO CARMONA, OSCAR PEREZ (aun sigue haciendo de las suyas), PATRICIA POLEO, MANUEL ROSALES, NIXON MORENO, entre otros, CAMARADAS DEBEMOS EXIGIR LA EXCARCELACIÓN DEL AMIGO, COMPAÑERO Y CAMARADA GABRIEL UZCATEGUI UN LUCHADOR SOCIAL QUE POR IR A COLOCAR LA DENUNCIA EN CONTRA DE UN GRUPO DE TERRORISTAS MEDIATICOS HOY SE ENCUENTRA PRIVADO DE LIBERTAD, la oposición se jacta de decir que ellos son perseguidos políticos, no compañeros, no es así, no se dejen manipular, SON NUESTROS CAMARADAS REVOLUCIONARIOS, MILITANTES DE IZQUIERDA Y LUCHADORES SOCIALES A LOS QUE HOY LA CADENA CAPRILES CON SU GRAN PODER MEDIATICO SATANIZA, PERSIGUE Y SOMETE AL ESCARNIO PUBLICO, INSTIGANDO AL ODIO, A LA CONFRONTACIÓN Y POSIBLE AGRESIÓN A CUALQUIERA DE ESTOS CAMARADAS, ASI COMO TAMBIEN HAN ASESINADO A NUESTROS CAMPESINOS, INDIGENAS, LIDERES SINDICALES Y COMUNITARIOS BASTA YA DE ABUSOS…

Hoy mas que nunca debemos estar rodilla en tierra y preparados en todos los terrenos para apoyar a nuestro máximo líder COMANDANTE HUGO RAFAEL CHÁVEZ FRÍAS y defender nuestro proceso de esta oposición oligárquica que no quiere mas que vencer a toda costa cualquier forma de organización del pueblo, obviamente porque va en contra de sus intereses….

CAMARADAS LA OPOSICIÓN AUNQUE ES UN GRUPO MUY MINORITARIO ESTA APOYADA POR EL IMPERIALISMO Y POR SUS MAQUINAS DE GUERRA…. ESTO NO DEBE DETENERNOS….

¡CAMARADAS LA CONSPIRACION ESTA MONTADA Y EL PLAN ESTA EN MARCHA!

Depende De Nosotros La Defensa Y Continuidad De Nuestro Proceso

LOS MOVIMIENTOS SOCIALES HOY SE EMPODERAN DEL PODER POPULAR Y DE CUALQUIER FORMA DE LUCHA PARA DAR LA BATALLA…
SEGUIMOS EL EJEMPLO QUE CARACAS DIO…

NO PERMITIREMOS QUE PASEN...

NOS MANTENDREMOS EN PIE DE LUCHA EN LAS CALLES…
¡¡¡CAMARADAS ES EL MOMENTO DE LA GRAN OFENSIVA DE MASAS Y DEL PODER POPULAR!!!

¡¡¡SI VIENEN COMO EL 11 VENCEREMOS COMO EL 13!!! ¡PATRIA, SOCIALISMO O MUERTE! ¡¡¡VENCEREMOS!!! ¡¡¡TODOS A LA CALLE EN PIE DE LUCHA!!!

Consejos Comunales Caracas

LIBERTAD PARA GABRIEL

Por: Argisay Molina
“Hoy nos mantenemos, presos y perseguidos, torturados y desaparecidos, muertos en la horca o por fusilamiento, nos mantenemos, repito, en el camino del honor.” Gustavo Machado

El estado burgués una vez mas muestra su deficiencia y carácter opresor, esto nos dice que debemos apurar el paso para la instauración del poder popular, de la nueva institucionalidad revolucionaria que responda a las necesidades de los y las explotadas.

Es indiscutible la gran tensión que existe entre el capitalismo y el socialismo en estos momentos históricos de nuestra patria bolivariana, la Escuela Bolivariana del Poder Popular siempre ha desnudado esa tensión y la ha enfrentado sin dudar, este momento que vive nuestra revolución es crucial para liberar la lucha entre reforma y revolución.

La injusta privación de libertad que sufre el camarada Gabriel Uzcategui es una expresión más de la tensión entre capitalismo y socialismo, de reforma o revolución. El camarada Gabriel Uzcategui es uno de esos compañeros provenientes de las entrañas de nuestro pueblo que jamás ha dudado en la lucha en contra el capitalismo y las reformas de la socialdemocracia, y ha sabido estar al frente de la ardua tarea organizativa de las comunidades.

La Escuela Bolivariana del Poder Popular es una trinchera de lucha popular que junto al pueblo construye el camino hacia el socialismo, es por ello que imprimen “cuadernos para la formación política y no libros de verdades cocidas”, será eso lo que temen los sectores reaccionarios y conservadores, será que temen que el movimiento popular sea verdaderamente autónomo y contestatario, que sea rebelde y critico, que sea socialista sin medias tintas.

En este momento que apresan y amedrentan a nuestros camaradas es que debemos salir a la calle para llenarla de las voces de nuestros campesinos asesinados, del grito de nuestros sindicalistas asesinados, de nuestros jóvenes desaparecidos, de nuestros aborígenes amedrentados, exigir la libertad de Gabriel Uzcategui y el cese de la persecución y hostigamiento de los y las camaradas de la Escuela Bolivariana que están siendo objetos de señalamientos, acusaciones y amenazas, es exigir el cese de las agresiones en contra el movimiento popular.

¡La línea Justa es Luchar hasta Vencer! Patria Socialismo o Muerte (la muerte es la socialdemocracia)… Venceremos

¡TOD@S A MARCHAR POR NUESTRA LIBERADORA LEY ORGANICA DE EDUCACIÓN!


El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) convocó a la militancia, a los dirigentes estudiantiles, al movimiento profesoral y al pueblo revolucionario a participar en las actividades masivas organizadas para celebrar la promulgación de la Ley Orgánica de Educación (LOE).

Asimismo, extendió una invitación especial a los caraqueños para que asistan a la concentración cultural se desarrollará este sábado 22, a las 9 am; desde la esquina El Chorro hasta la esquina San Francisco, en el centro de la ciudad capital. El dirigente señaló que además de manifestar su respaldo a la nueva ley, el pueblo se concentrará para denunciar la acción guerrerista que se está tratando de imponer en América Latina, cuya punta de lanza es la instalación de bases militares estadounidenses en territorio colombiano.

En este orden de ideas, Rodríguez resaltó que la Dirección Nacional del PSUV apoya la nueva Ley Orgánica de Educación, aprobaba por la Asamblea Nacional en una sesión extraordinaria que culminó la medianoche del jueves 13 de agosto y promulgada por el presidente Chávez la tarde el sábado 15.

"Nos llena de mucha alegría que se haya aprobado esta ley que fortalece la educación pública, el concepto de educación para todos y la construcción de una sociedad de iguales, que es lo que se está planteando en Venezuela", dijo.
Por otra parte, expresó que las declaraciones de algunos actores de la oposición que no tienen ningún tipo de argumento en contra de la ley dan tristeza. "Han utilizado la mentira, el engaño y el miedo para tratar de movilizar a sectores de la sociedad en contra de un instrumento que fortalece la educación", recalcó.

EL DOBLE DISCURSO DE DÍAZ RANGEL

Por: Rosa Di Falco

Realmente no se si debe asombrarme la hipocresía que expresa el connotado periodista –llamado por sus colegas “Profesor”- en sus líneas publicada el día de hoy domingo 16, mientras en la misma edición y en la del viernes 14 hace gala del mismo abuso conocido por décadas: señalar mediante el encerramiento en círculos a personas, sometiéndolas al escarnio público.

No tengo el objetivo de defender ni acusar a nadie en particular, pero no acepto y me siento en la obligación ética de repudiar esta práctica aberrante típica de la derecha, típica de los medios masivos que siempre han actuado como tribunales cuando les resulta cómodo acusar. Esta práctica debe ser rechazada siempre

Que fácil resulta apuntar con el dedo inquisidor de un medio masivo, cuando los apuntados/as parecen ser unos/as pendejos/as. Quisiera ver tanta rapidez y agudeza investigativa para señalar con el mismo odio social a los responsables de los asesinatos de campesinos/as.

Quisiera saber si los agredidos en la manifestación hubiesen sido unos/as trabajdores/as de Fospuca (empresa recolectora de basura), Últimas Noticias hubiese actuado con la misma celeridad.

Algo si queda claro, esa empresa de noticias tiene espíritu corporativo y bien tonto/as si seguimos viendo el bueno del profesor Díaz Rangel como un periodista equilibrado.