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LA VOCERA DE URIBE

Por Dax Toscano Segovia/CCB- ABP Ecuador

El 30 de noviembre de 2008, la colombo-francesa Ingrid Betancourt inició una gira por diversos países de América Latina con los propósitos de, según la ex candidata presidencial, “agradecer a los presidentes latinoamericanos que participaron de una u otra forma en su liberación”

y de “llegar a constituir un gran frente multinacional para facilitar la liberación de los rehenes que aún permanecen en manos de las FARC-EP; así como presionar a ésta organización para que dejen las armas y busquen el camino de la democracia”.

Betancourt parece desconocer la historia cuando las FARC-EP, a través de la Unión Patriótica participaron en la vida política colombiana, siendo asesinados más de 5 mil líderes de esa agrupación política por el Estado oligárquico-paramilitar, entre ellos muchos guerrilleros.

Tras su arribo a los países latinoamericanos, Ingrid Betancourt hizo evidentes los verdaderos objetivos de su viaje. En Brasil calificó a las FARC-EP como una “organización de terroristas” y dio su respaldo a las acciones militares del gobierno de Uribe contra la guerrilla. En Bolivia volvió arremeter contra las FARC-EP al calificarlas de “cartel de la droga”.

Tras su fuga y la de otros prisioneros en manos de la organización insurgente, entre los que se encontraban tres agentes norteamericanos, posibilitada principalmente por la traición de dos comandantes guerrilleros encargados de la vigilancia, control y seguridad de ese grupo, operación en la que participaron los aparatos de inteligencia colombianos, norteamericanos e israelitas, en la que en forma ilegal se hizo uso de logotipos de la Cruz Roja Internacional, Betancourt lanzó loas al ejército colombiano y procedió a abrazarse con el ministro de Defensa Juan Manuel Santos, uno de los principales artífices de la política guerrerista del gobierno narco-paramilitar de Uribe y al general Mario Montoya, responsable, directa o indirectamente, de un sinnúmero de crímenes perpetrados por el ejército colombiano y los paramilitares contra civiles colombianos acusados de colaborar con la guerrilla.

Luego de ese primer episodio conmovedor, donde se demostró que los medios una vez más habían mentido sobre la situación de los prisioneros en manos de las FARC-EP, puesto que la salud de Ingrid Betancourt, luego de un chequeo médico al que se sometió en Francia, demostró estar en perfectas condiciones más allá de la situación penosa y lamentable que significa un encierro, la ex candidata presidencial colombiana se enfrascó en la participación y realización de un sinnúmero de actos para denunciar la situación de los “secuestrados” en manos de las FARC-EP. Para ello ha contado además con el respaldo de artistas como Alejandro Sanz, investigado por evasión de impuestos, Shakira, Carlos Vives y Juanes, músicos que gozan de aceptación en el mundo de las disqueras internacionales. Ingrid Betancourt ha recibido, cual heroína, un sinnúmero de reconocimientos en Europa por su valentía y entereza.

Hasta la presente fecha la ex candidata presidencial solo ha hecho referencia a los prisioneros en manos de las FARC-EP, pero, como es obvio, no ha dicho ni una palabra sobre la situación de los cerca de 7200 presos políticos en manos del Estado colombiano. De igual manera mantiene un mutismo absoluto sobre las amenazas, persecución y los crímenes perpetrados contra campesinos, estudiantes y sindicalistas por parte del Estado terrorista colombiano y sus organizaciones paramilitares.

Durante su gira Betancourt prácticamente tampoco ha dicho nada sobre la situación de pobreza real que viven más allá de la mitad de colombianos y colombianas. Mucho menos ha hecho referencia a la concentración desigual de la propiedad de la tierra en el campo colombiano donde 22 millones de hectáreas están en manos de 12 mil terratenientes, mientras tres millones de campesinos pobres apenas poseen dos millones y medio de hectáreas. Nada importa a esta representante de la burguesía colombiana la situación del 60% de hogares rurales colombianos que viven por debajo de la línea de pobreza.

La gira de Ingrid Betancourt, a quien bajo propuesta del gobierno de la chilena Michelle Bachelet y del peruano Alán García se la postularía para el premio Nobel de la Paz pese a su defensa abierta y pública de la política militar de Uribe, demuestra que está ejerciendo el papel de vocera de ese régimen narcoparamilitar, cuyo propósito es el de lograr que se dé un espaldarazo a su lucha contra la insurgencia colombiana, así como robustecerlo en la región y el mundo con el pretexto de que está luchando contra el terrorismo de las FARC-EP, causa común, según lo establecido por los maestros de la propaganda estadounidense y colombiana, de todo el mundo. Ingrid Betancourt le ha proporcionado al gobierno colombiano otra eficaz cortina de humo para ocultar los graves problemas de corrupción que lo acechan en todos los niveles, así como su política criminal.

Quedan atrás las declaraciones de Betancourt cuando acusaba Uribe de tener vínculos con el paramilitarismo. Hoy, incluso, no se inmuta cuando deja entrever que Uribe debería tener opción a una tercera reelección presidencial.

Ingrid Betancourt ha mostrado, una vez más, su verdadero rostro: la de ser una pieza en el engranaje de la maquinaria del Estado narcoparamilitar colombiano.

La categoría gramsciana de hegemonía demuestra aquí su importancia: cuando la clase dominante y sus representantes ven peligrar sus intereses terminan aliándose para luchar contra su enemigo común que, en el caso colombiano, es, fundamentalmente, la insurgencia revolucionaria.

Mientras Ingrid Betancourt recibe el respaldo de Uribe, de Sarkozy, de los mandatarios latinoamericanos que ha visitado en la región (los mismos que han enfocado sus dardos únicamente contra las FARC-EP y han dejado de lado la política criminal del régimen narcoparamilitar enquistado en el Palacio de Nariño) y de falsimedia a nivel internacional, se oculta la campaña de persecución desatada por el Estado colombiano contra la senadora Piedad Córdoba quien, en innumerables ocasiones, ha demostrado la voluntad política para llevar a cabo un acuerdo que posibilite la entrega humanitaria de prisioneros. En declaración reciente Uribe dijo:

“… las FARC ahora, con el apoyo de una dirigente de la política, nos están tendiendo una nueva celada. El Gobierno está informado de que ahora están tramando una nueva liberación humanitaria. Entonces asesinan y enseguida desorientan tramando una nueva liberación humanitaria. Lo denuncio hoy ante mis compatriotas para que no caigamos en esa trampa.

El Gobierno está empeñado, con la Fuerza Pública, en encontrar a los secuestrados. No le vamos a permitir ahora a esa dirigente de la política esa trampa que nos quiere tender con las FARC, aliada del ELN en todas estas acciones terroristas, de lanzarnos la ilusión de unas nuevas liberaciones y de un nuevo acuerdo humanitario. Por anticipado lo decimos: no lo aceptamos.”

Mucho menos se hace mención de las nuevas medidas persecutorias contra el movimiento estudiantil bolivariano secundario y universitario colombiano al que se lo persigue y acosa por defender la lucha revolucionaria en su país.

Esa es la política que defiende Ingrid Betancourt.

Da pena ver cómo los problemas fundamentales que vive Colombia como son la intromisión gringa en los asuntos internos de ese país hermano, la desigual distribución de la riqueza, la pobreza extrema, la existencia de un Estado corrupto de corte fascistoide, represivo al servicio de los grupos de poder, que actúa conjuntamente con el paramilitarismo para defender los intereses de los grandes ganaderos y terratenientes, no hayan sido debatidos en esta gira de Ingrid Betancourt, con miras a encontrar alternativas de solución a los mismos.

Vergüenza se siente ver a esos gobernantes, incluidos los que supuestamente defienden posturas progresistas, recibir en los palacetes de gobierno a ésta personaje de la oligarquía colombiana, a quien, sin cuestionamiento alguno a sus posturas, han brindado todo su respaldo.

Los medios y los periodistas serviles ni siquiera se preocupan por conocer con detalle los planteamientos de Ingrid Betancourt sobre otros temas que no sean las FARC. Por ejemplo, sería bueno saber sus ideas sobre la reciente marcha indígena-campesina realizada en contra de la política de Uribe y que fue reprimida por el ejército colombiano; o sobre el negocio de las pirámides financieras en las que se hallan involucrados los hijos de Uribe.

Los enemigos de la paz en Colombia son aquellos que no han querido sentarse a hablar y buscar la solución efectiva a estos problemas. Y no lo van hacer, porque la clase dominante colombiana no va entregar por la vía del diálogo su poder al pueblo. Ninguna clase social dominante se suicida.

Esa es la razón por la que se hallan empecinados en derrotar a la insurgencia colombiana.

Los poderosos se creen con el derecho de juzgar la lucha de los pueblos y de exigirles su rendición a cambio de nada. La paz que ellos buscan para el movimiento revolucionario colombiano, es la paz de los cementerios.

Por ello es necesario que las fuerzas revolucionarias de izquierda a nivel mundial emprendan una campaña internacional de solidaridad con el pueblo colombiano y sus organizaciones políticas en armas o no, porque en esta lucha el único camino para derrotar a los enemigos del género humano: el imperialismo y sus lacayas oligarquías, es la unidad de las y los revolucionarios.

A los Combatientes y Luchadores por La Patria Grande y El Socialismo


Junio del 2008.

Camaradas del Estado Mayor Central, de los Estados Mayores de los Bloques y Frentes, de los Comandos Conjuntos, mandos de las redes urbanas, columnas, compañías, guerrillas, escuadras y comisiones, guerrilleras y guerrilleros, mandos y milicianos bolivarianos, militantes del Partido Comunista Clandestino e integrantes del Movimiento Bolivariano: reciban nuestro revolucionario saludo que extendemos a todos quienes trabajan junto a nosotros por una Nueva Colombia.

Durante la última semana del mes de mayo recibimos mensajes de solidaridad de todas las unidades farianas, donde destacan la gigantesca dimensión política y militar del Comandante Manuel Marulanda Vélez como uno de los más grandes revolucionarios de nuestra historia, y también reafirmando lealtad absoluta a su legado, a nuestro compromiso y objetivos de transformación revolucionaria y brindando total respaldo a las decisiones tomadas por la dirección de las FARC en esta coyuntura.

El 27 de marzo, luego del deceso del Camarada Manuel, acordamos que solo a partir del 23 de mayo informaríamos sobre ello a los mandos y guerrilleros, a los amigos y conocidos y, a la opinión, mientras decidíamos lo necesario para garantizar la continuidad de los planes en curso, como efectivamente ocurrió.

Redistribuimos funciones dentro del Secretariado y lo reajustamos al igual que al Estado Mayor Central, fortalecimos los Estados Mayores de los Bloques donde fue necesario, pasamos revista a la situación orgánica y al trabajo de masas, todo ello en medio de la permanente confrontación y cobijados con la indestructible coraza del secreto de los centenares de guerrilleros conocedores del fallecimiento de nuestro comandante en jefe.

Y así, entre otras decisiones, definimos al camarada Iván Márquez como jefe de las relaciones internacionales del Estado Mayor Central y al camarada Pablo Catatumbo como nuevo jefe del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia.

Nuestro rico intercambio de opiniones frente a la actual situación ratificó el sagrado compromiso revolucionario de las FARC-EP, con su dirección a la cabeza, de mantener firme y muy en alto las banderas de la Nueva Colombia, la patria grande bolivariana y del socialismo; reafirmó la vigencia de todos nuestros planes político militares y de nuestra condición de combatientes de la paz democrática, es decir de la paz con justicia social, sin hambre, con empleo, techo, salud y educación para todos, con soberanía nacional y vigencia de una verdadera democracia política alejada de la violencia y de la corrupción administrativa.

Valga recordar que las FARC nacieron hace 44 años como una respuesta popular y revolucionaria al terror institucional y para institucional del Estado, a la vergonzosa intromisión gringa en nuestros asuntos internos, al despojo de las tierras y su acrecentada concentración en unas pocas manos, a las profundas injusticias sociales existentes y a la voraz corrupción de la oligarquía, realidades todas que hoy perduran multiplicadas para desgracia de nuestro pueblo.

Como revolucionarios queremos y luchamos la reconciliación de la familia colombiana y la construcción de un nuevo tejido social justo, pero la oligarquía, esa mezcla maldita de privilegiadas fortunas, inmensas haciendas, cunas de oro y poder político, no ha querido ni quiere compartir un ápice de sus privilegios con las mayorías del país. Por eso elude cualquier posibilidad sólida de acuerdos de paz.

Camaradas: insistiremos cuantas veces sea necesario sobre nuestra disposición de concretar un acuerdo humanitario que fije unas reglas claras alrededor de la población civil de obligatorio cumplimiento para las dos partes y que, ante todo, priorice la libertad de los camaradas extraditados Sonia, Simón, Iván Vargas y de todos los prisioneros de guerra de uno y otro lado.

Sin embargo, y no es un secreto, este gobierno no ha tenido el menor interés en concretarlo simplemente porque sería reconocer de facto, el estatus beligerante de una guerrilla revolucionaria a la que quiere satanizar. Por eso tanta disculpa, teorías absurdas, improvisaciones montajes, falsos positivos y temerarias órdenes de rescate que juegan con la vida de los prisioneros para satisfacción de los delirios de grandeza presidenciales.

Pensó el gobierno que las decisiones unilaterales de las FARC- EP cuando liberamos 6 prisioneros a comienzos del presente año, eran debilidad y no demostraciones innegables de la voluntad que nos acompaña.

A pesar de ello, nuestra propuesta de encontrarnos con el gobierno para precisar los términos de un acuerdo, continúa vigente así como la decisión de mantener comunicación y redoblar esfuerzos para que la reiterada generosidad de muchísimos gobiernos amigos de las soluciones políticas, finalmente logren hacer entender al régimen colombiano que negar el conflicto existente, tergiversar sus dimensiones y esconder su desgarradora realidad, no soluciona sino que agrava e incrementa los odios y las distancias.

Persistiremos en nuestros esfuerzos por alcanzar la paz democrática por las vías civilizadas del diálogo tal como lo hemos hecho desde hace 44 años, porque es nuestra concepción revolucionaria, porque así son nuestros principios. El levantamiento armado, la guerra de guerrillas, la clandestinidad y la actividad conspirativa responden básicamente a la violencia institucional que desde la muerte del Libertador Simón Bolívar ejercen los poderosos contra las mayorías que han luchado por libertad, tierra, trabajo, justicia, democracia y soberanía.

En la búsqueda de esos objetivos nunca desmayaremos. Nuestra palabra la respaldamos con la práctica diaria, en el crisol de la lucha cotidiana. Así nos lo enseñaron Bolívar, Manuel, Jacobo y todos los próceres y héroes de la historia patria. Hemos comprometido nuestra honra y vida en este empeño porque estamos seguros de la justeza y posibilidad real de materializar el sueño de una nueva Colombia. No nos arredran las dificultades, no nos amilanan las amenazas de la oligarquía que hemos escuchado toda la vida, no creemos en los llamados a la claudicación y a la indignidad, ni en los judas que aceptan las monedas de su oponente porque sobre esa moral nunca se construirá un mejor país, ni una sociedad pujante ni una familia solidaria. El valor a fundamentar como piedra angular debe ser el bien común sostenido sobre una ética transparente.

Camaradas: los caminos que conducen al incremento de la lucha popular en sus más variadas formas y a la conquista del poder, nunca han sido fáciles, ni en nuestro país ni en ninguna otra parte del mundo, ni ahora ni antes. Solo la profunda convicción en la victoria, en la justeza, validez y vigencia de nuestros principios y objetivos y un monolítico esfuerzo colectivo, garantizarán el triunfo. A los reaccionarios que hacen cuentas alegres con las FARC les informamos que la intensidad de la confrontación nos ha fortalecido, hemos estrechado vínculos con las comunidades, sus organizaciones y las luchas populares, elevado la disciplina y el respeto por la población civil e incrementado nuestra cualificación y aprendizaje. Han caído guerrilleros porque así es la lucha, pero también su generosa sangre derramada es evidencia de nuestro total compromiso con el pueblo, otros camaradas ya cubrieron la trinchera y muchos más continúan llegando a filas, así fueron también la gesta de nuestra independencia y todos los procesos liberadores de la humanidad donde se desataron los demonios de la guerra.

Somos una fuerza revolucionaria con la suficiente historia, solidez y consistencia para superar el fallecimiento de nuestro Comandante en jefe porque el mismo nos instrumentó y contribuyó en el esfuerzo colectivo de consolidación política y militar. El Secretariado, el Estado Mayor Central, los Estados Mayores de los Bloques y frentes, los comandos de todo nivel, los mandos y combatientes de las FARC-EP garantizaremos el triunfo.

Continuamos luchando por cumplir todos con los planes aprobados, manteniendo a fondo la práctica de la guerra de guerrillas móviles, incrementando nuestros nexos con la población civil y con el movimiento de masas que resiste la ofensiva del gran capital y de los terratenientes, intensificando el intercambio de opinión con todas las fuerzas interesadas realmente en las salidas políticas al conflicto y por alcanzar un gran acuerdo democrático y patriótico, ante el desmoronamiento de una institucionalidad fracturada irreversiblemente por el narcoparamilitarismo el autoritarismo totalitario y el arrodillamiento ante la Casa Blanca.

Debemos invitar a las comunidades a denunciar la agresión militar del gobierno, que tras la máscara de la confrontación con la guerrilla, masacra civiles para presentarlos como guerrilleros, arrasa labranzas, campos y bosques de reserva con los bombardeos, genera desplazamiento posibilitando el despojo de tierras y a aterrorizando a quienes protestan a través de la amenaza directa, la agresión y el crimen.

Y esforzarnos más por informar sobre los centenares de combates diarios que se libran en campos y ciudades porque el régimen esconde la terrible realidad de la guerra fratricida, de sus bajas y reveses, para transmitir un inexistente ambiente de control oficial en el territorio nacional.

También rechazar la patraña montada alrededor de los supuestos computadores y archivos del Comandante Raúl Reyes, como maniobra y macabra manipulación reeleccionista que busca lesionar a quienes no comparten la estrategia presidencial de la llamada seguridad democrática tras la que se esconde el papel de "cabeza de puente" asignado por el pentágono norteamericano a nuestro país en sus planes de agresión militar contra los pueblos de América Latina buscando recuperar su deteriorada hegemonía imperial.

La indignante decisión de levantar una base militar norteamericana en Colombia, las pretensiones de una segunda reelección, el cáncer de la narco para política que sumieron las instituciones en estado terminal y las propuestas consignadas en la Plataforma Bolivariana deben ser temas de encuentro y unidad, que alienten a los colombianos a la convergencia por la construcción colectiva y acordada de la paz.

Camaradas: la espada de Bolívar permanece desenvainada y en manos de todos aquellos que como nosotros, no descansaremos hasta lograr la justicia social, la democracia y la soberanía soportes verdaderos de la convivencia con que soñamos todos los colombianos.

Un fuerte apretón de manos para todos. .

Por el Secretariado,

Alfonso Cano.

Comunicado de las FARC-EP frente a la fuga de los 15 prisioneros de guerra

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
ABP/11/07/2008
agrandar
Como servicio a nuestros lectores publicamos a continuación el comunicado completo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC- EP sobre la supuesta liberacion de los 15 prisioneros de Guerra.


Comunicado

1. La fuga de los 15 prisioneros de guerra, el pasado miércoles 2 de Julio, fue consecuencia directa de la despreciable conducta de Cesar y Enrique, que traicionaron su compromiso revolucionario y la confianza que en ellos se depositó.

2. Independiente de un episodio como el sucedido, inherente a cualquier confrontación política y militar donde se presentan victorias y reveses, mantenemos vigente nuestra política por concretar acuerdos humanitarios que logren el intercambio y además protejan la población civil de los efectos del conflicto. De persistir en el rescate como única vía, el gobierno debe asumir todas las consecuencias de su temeraria y aventurera decisión.

3. La lucha por liberar a los nuestros y demás combatientes políticos presos siempre estará al orden del día en el conjunto de las unidades farianas, especialmente en su dirección. A todos ellos los llevamos en la mente y en el corazón.

4. El camino por lograr las transformaciones revolucionarias, en ninguna parte del mundo ni en ningún momento de la historia ha sido fácil, por el contrario, y por ello nuestro compromiso se acrecienta ante cada nuevo reto o dificultad.

5. La paz que requiere Colombia debe ser resultado de acuerdos que beneficien a las mayorías, no va a ser la paz de los sepulcros sostenida sobre la corrupción, el terror del Estado, la felonía y la traición. Las causas por las que luchan las FARC-EP siguen vivas, el presente es de lucha y el futuro es nuestro.

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP

Montañas de Colombia, julio 5 del 2008.

¡EL FIN DE LAS FARC!


Por: Vladimir Zambrano. Guerrillero Frente Antonio Nariño.

Ríos de tinta, arrobas de papel, millones de bits, miles de palabras, se han gastado, impreso, grabado y lanzado al aíre, a través de los diferentes medios de información, con motivo de las recientes muertes, en distintas circunstancias y con escasos días de diferencia, de los camaradas Manuel, Raúl e Iván, los tres, integrantes del Secretariado Nacional del Estado Mayor Central de las FARC-EP.

El denominador común de la inmensa mayoría –para no decir de la totalidad- de todo lo dicho y escrito se puede resumir en una frase que ya suena a lugar común: “…el fin de las FARC…” y los sesudos analistas se apoyan, para apuntalar sus argumentos, en todo tipo de razonamientos: Que las FARC están resquebrajadas, que con la muerte de Marulanda desaparece el mito fundacional (¿?), que el nombramiento del nuevo Comandante en Jefe ha desatado una lucha interna, que si Cano, que si Jojoy; que las deserciones, que llega una generación de comunistas ortodoxos, que sigue una de narcos puros; que perdieron el apoyo de Chávez, que porque la marcha del 4F, que porque la del 6M; que porque ahora los guerrilleros visten sudadera y no se ponen camuflado; que porque han perdido control territorial, que porque hace rato perdieron el norte ideológico, que porque “michín” y Karina; que porque el invierno; que no, que es por el verano; que porque patatín, patatá… ¡ignorantes!

Mejor dicho, ignorantes unos pocos, oportunistas y mal intencionados los más.


La verdad es que alguien que posea un poco de cultura política y tenga mínimos conocimientos a cerca de la historia reciente de nuestro país, no se atrevería a sostener semejantes embustes, a menos que tenga, claro está, algún interés ideológico, político o económico. Que los hay muchos; mercenarios ideológicos dedicados a la tarea de desinformar a cambio de unos cuantos millones mensuales.

Si nos ocupáramos –como ejercicio de calistenia mental- en comparar los argumentos de los desinformadores de profesión, con los presentados, por ejemplo, a raíz de la muerte del camarada Jacobo, en agosto de 1990; o meses más tarde, cuando el ataque a Casa Verde, campamento sede del Secretariado, ordenado por el presidente de entonces, Cesar Gaviria, veremos que son los mismos argumentos, con los que pronosticaron nuestra desaparición , pero además; cosa curiosa, son los mismos personajes y los mismos medios de desinformación. ¿Acaso no fue un tal Rafael Pardo, Ministro de Defensa de entonces, quien diagnosticó nuestra desaparición en 18 meses? ¿Se olvidaron acaso de todos aquellos que nos llamaron dinosaurios, para invitarnos seguidamente a abandonar nuestros principios e ideales, ante el fracaso del modelo socialista europeo? Y así, pudiéramos extendernos a lo largo de estos 44 años de confrontación, citando ejemplos concretos; pero para la muestra, un botón, es suficiente.

Para vuestra desgracia, señores agoreros de entonces y de ahora, para vuestra desgracia, señores desinformadores de siempre, sempiternos augures del régimen, para vuestra desdicha, debemos decirles: una vez más, se han equivocado.

Una vez más, se han equivocado, para fortuna del pueblo colombiano. Para fortuna del pueblo colombiano, aquí hay FARC, para rato.

Ni derrotadas, ni desmoralizadas, ni resquebrajadas, ni divididas, ni en desbandada. Una organización político-militar como las FARC, producto histórico del grave conflicto social y armado que afecta nuestro país; una organización político-militar fundamentada ideológicamente en una teoría científica, como lo es el marxismo-leninismo, inspiradas en el proyecto político de El Libertador -hoy nuevamente al galope por los andes suramericanos, convocando a la unidad de sus hijos-; una organización político-militar con un proyecto político estratégico de toma del poder, para la construcción del socialismo; una organización político-militar, con una propuesta política para la conformación de un gobierno patriótico, pluralista y democrático, que se ponga al frente de la solución de los problemas más urgentes que demanda el actual momento histórico que vive Colombia, comenzando por la solución política del conflicto; una organización político-militar templada en la fragua de la guerra de guerrillas más dura y prolongada que jamás haya tenido que enfrentar pueblo alguno, por conquistar su independencia; una organización político-militar con una raigambre popular tan profunda como las FARC-EP, no será derrotada, por una razón muy sencilla: Las causas económicas, políticas y sociales que le dieron origen, y la nutren, no han sido resueltas, por el contrario, cada vez se han ido intrincando más, como consecuencia del carácter violento y la rapacidad de la oligarquía colombiana. Si no creen, analicen lo que ha sucedido en estas cuatro décadas con la propiedad de la tierra. Para solo mencionar un elemento.

Señores, oráculos del régimen, tal vez, en una cosa si estamos de acuerdo. Aquí, algo huele mal, a nosotros también nos llega el hedor de un cuerpo en descomposición, algo se pudre y amenaza con desaparecer. ¿Quizás, el régimen purulento, el régimen de terror y muerte instaurado por la oligarquía pro imperialista y mafiosa que ustedes encarnan y defienden?

LOS NUESTROS ¿CUANDO?