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139 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE LENIN


Por: Pedro Brenes

Hoy veintidós de Abril se cumple el 139 aniversario del nacimiento del revolucionario ruso y gran teórico del marxismo Vladimir Ilich Ulianov, conocido universalmente por Lenin, seudónimo que adoptó en sus años de lucha contra la policía política zarista. Hombre de extraordinaria inteligencia, indomable voluntad y gran capacidad de trabajo, dedicó su vida al estudio del marxismo y a la causa de la revolución socialista mundial.

Entre sus muchas aportaciones a la teoría y la práctica revolucionarias, quizá debamos destacar, en primer lugar, su defensa de las ideas del marxismo frente a los que pretendían revisarlas y corregirlas embotando su filo revolucionario hasta hacerlas aceptables por la burguesía, pues nunca han faltado individuos que intenten “convertir a Marx en un adocenado burgués”, y fundamentalmente las concepciones marxistas sobre el Estado como instrumento de dominación de una clase social sobre el conjunto de la sociedad.

Posiblemente sea éste el aspecto de la teoría marxista más inaceptable por la burguesía capitalista y, por consiguiente, el más atacado y combatido por sus intelectuales y propagandistas. Lenin, en una larga lucha ideológica, rescató las ideas marxistas sobre el Estado, la democracia y la dictadura, y demostró el carácter de clase del Estado explicando que la democracia burguesa no es más que la forma y la manifestación de la esencia del Estado burgués como dictadura de la clase de los capitalistas.

Y de la misma manera, el Estado socialista, cualquiera que sea la forma en que se presente, posee, en esencia, el carácter de dictadura de una clase social: la dictadura del proletariado, que ejerce el Poder de su Estado para combatir la reacción burguesa y asegurar la hegemonía política y el dominio económico de los trabajadores.

Lenin teorizó y aclaró, frente a los revisionistas de la obra de Marx, que la dictadura del proletariado es lo principal en la doctrina del marxismo. Y que los obreros necesitan esa dictadura para aplastar la resistencia de las clases explotadoras, llevar tras de sí al conjunto de los trabajadores y crear una sociedad nueva, la sociedad socialista. Y para cumplir esta misión histórica el proletariado debe tener su propio partido revolucionario el cual, guiándose por la teoría científica, señale acertadamente a la clase obrera el objetivo a conseguir y se ponga al frente de su lucha por el socialismo.

Podemos destacar también la larga polémica de Lenin contra los que, al criticar su espíritu internacionalista y su defensa de la libertad y del derecho a la autodeterminación de todos los pueblos sojuzgados y sometidos por el imperialismo, le acusaban de indiferencia hacia los intereses de su patria y de carencia de patriotismo.

Lenin replicó adecuadamente a los difamadores y explicó lo que significa ser un verdadero patriota. Escribió que a los comunistas y a los obreros conscientes no les es ajeno el amor a la patria, que aman a su pueblo y luchan por su instrucción y emancipación del yugo social y nacional. Señaló que el Partido Bolchevique servía abnegadamente a los intereses de la patria, que los intereses nacionales de los obreros de Rusia coincidían con los intereses socialistas del proletariado mundial.

Se sentía orgulloso del gran pueblo ruso, que había dado brillantes ejemplos de heroísmo, valor y firmeza en la lucha por la independencia de la patria, por la libertad y el socialismo, y enriquecido a la humanidad con grandiosas realizaciones en la ciencia y la cultura.

Pero quizá la mayor enseñanza que nos legó el genial Lenin sea la de que los comunistas estamos obligados, por encima de todo, a estudiar profundamente la teoría marxista para, a partir de ella, elaborar la teoría de la propia revolución y hacer la debida aportación al proceso revolucionario mundial. Pues el marxismo es una doctrina viva y en constante desarrollo.

“Nosotros no consideramos en absoluto -escribió en uno de sus trabajos redactados en el destierro- la teoría de Marx como algo acabado e intangible, estamos convencidos, por el contrario, de que esta teoría no ha hecho sino colocar las piedras angulares de la ciencia que los socialistas deben impulsar en todos los sentidos, siempre que no quieran quedar rezagados de la vida.”

¿PENDIENTE DE UN FONDO DE PANTALLA REVOLUCIONARIO?

12 IDEAS DE LENIN SOBRE LA ENMIENDA CONSTITUCIONAL

Por: Luis Delgado.

Si Lenin estuviera entre nosotros y fuese venezolano, llamaría a votar a favor de la enmienda constitucional venezolana. ¿Por qué?

El punto de partida de Lenin es que la teoría y la práctica socialistas están ineludiblemente conectadas al movimiento popular-obrero. Para Lenin como para Marx la clase obrera/ proletaria –todos aquellos cuya vida depende de vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario- son el motor de la historia.

Y para Lenin, la clase obrera no va a lograr defender sus intereses y superar su opresión salvo que asuman y defiendan el socialismo. Esto es un sistema en el que los medios de producción sean apropiados colectivamente y controlados democráticamente según las necesidades de la ciudadanía.

Para ello es preciso, según Lenin, que los socialistas comprendan la clase obrera como lo que realmente es: un sujeto social enormemente diverso y desigual tanto por su experiencia como por su consciencia de clase.

La realización del socialismo para Lenin se realiza en luchas políticas concretas que a la postre devienen históricas.

A continuación enuncio 12 citas del pensamiento de Lenin, y cómo veo yo que acompañan y nutren de lecciones nuestra lucha hoy y aquí, en Venezuela a favor del proceso bolivariano y de la batalla en favor de la enmienda constitucional:

Cita 1: "Si no eres parte de la solución, eres parte del problema." “...la realidad exige la lucha, exige que quien no quiera ser un auxiliar voluntario o involuntario de la burguesía se coloque del lado del proletariado.

Lección 1: Antes que solamente criticar, cada bolivariano, más aun, cada venezolano que se asuma pueblo debe trabajar por apoyar la sustentabilidad del proceso. A su modo. En la medida de sus posibilidades. Pero sin dudar que las oportunidades de cambio revolucionario suelen presentarse una vez cada 100 años.

Cita 2: "La revolución empieza por casa."

Lección 2: Cada uno debe ser su propio maestro revolucionario. Y el maestro o guía de sus compatriotas confundidos, dudosos o engatusados por el aparato burgués de ideologización.

Cita 3: "La revolución no se hace, se organiza."

Lección 3: No hay revolución sin organización. Y el combustible de toda organización revolucionaria es la indignación y la voluntad de lucha en unidad. Cada uno debe posesionarse organizadamente, con alegría y entereza su respectiva trinchera.

Cita 4: “Por consiguiente, ningún capitalista puede prescindir de los demás”.

Lección 4: Si los capitalistas están unidos contra nosotros los proletarios/ pueblo, nuestra única arma consiste en seguir juntos. Nuestra única arma real es la unión en ideales, ideología, trabajo y construcciones con quienes alimentan con más entrega esta lucha, y en particular con quien la lidera.

Cita 5: "La verdad es siempre revolucionaria."

Lección 5: La verdad es que en esta jugada seguramente nos jugamos mucho y caso todo lo social y políticamente avanzado desde el 27F. Es verdad también que ha habido… y hay errores en el proceso. (El presidente Chávez lo ha admitido). Pero no se rectifica si no se sigue construyendo el socialismo. Cotidianamente. Colectivamente. Nuestro socialismo. Pero una verdad como una catedral es que en: “el capitalismo no se puede confiar uno ni tantito así” (Che Guevara).

Cita 6: "No hay teoría revolucionaria sin práctica revolucionaria y viceversa".

Lección 6: Las nuevas teorías, ensayos y experimentos para edificar este proceso requieren realidades. Una de ellas y definitivamente clave es continuar teniendo a un estratega de la talla de Chávez al frente del timón. Y no por personalismo sino porque errar puede ser perdernos. Y no son conchas de ajo lo que está en juego. La alternabilidad del primer mandatario del país es una decisión que perfectamente puede tomar y debe tomar el único soberano que es el pueblo. Como bien lo dijo Simón Bolívar al general Alexandre Sabés Pétion el 09 de octubre de 1816: "... La aclamación libre de los ciudadanos es la única fuente legítima de todo poder humano..."

Cita 7: "La revolución es guerra, la única en verdad legítima, justa y grande, entre cuantas ha conocido la historia." (1905).

Lección 7: Nada de lo que plantee el bolivarianismo va a ser aceptado y mucho menos aplaudido por la derecha fascista. El discurso según el cual la polarización decembrina no traduce sino una falta de educación con el pueblo venezolano no puede ser sino una ironía. La revolución es guerra ya que sólo se busca defender de un capitalista que, como decía Marx: “hará cualquier cosa, excepto bajarse de las espaldas del proletario (Marx).

Cita 8: "Que entre los marxistas no hay completa unanimidad, es cierto. ..., este hecho no demuestra la debilidad, sino precisamente la fuerza y la vitalidad de la socialdemocracia rusa."

Lección 8: En coyunturas como esta la unión debe prevalecer por sobre toda escaramuza personal o colectiva pasada. No hacerlo va a ser darle el gusto y pudiera representar regalarle la iniciativa al enemigo de clase.

Cita 9: "Se ha abierto una era de contrarrevolución, y durará unos veinte años, a menos que el zarismo sea, en ese intervalo, quebrantado por una guerra importante." (Diciembre de 1907).

Lección 9: En Venezuela también se ha abierto una guerra importante contar nuestro “zarismo criollo” que durará 20 años… a menos que le propinemos una derrota en una guerra importante. Esta guerra supone consolidar nuestro proceso, corregir desvíos, profundizar la participación consciente y un protagonismo popular bolivariano, rodriguista, zamorista, petionista, marxista, leninista, mariateguista, zapatista, caamañenista… y hermano de todas las causas sociales del mundo.

Cita 10: Un capitalista devora a muchos otros.

Lección 10: Si se devoran entre ellos… ¿qué no nos harán a nosotros de recobrar el poder?

Cita 11: "Es preciso soñar, pero con la condición de creer en nuestros sueños. De examinar con atención la vida real, de confrontar nuestra observación con nuestros sueños, y de realizar escrupulosamente nuestra fantasía."

Lección 11: Bueno es soñar, pero con los pies sobre la tierra. Y el fascismo, en especial el fascismo neoliberal, nuestra historia reciente lo corrobora, radica en meter los pies —de los más pobres— no sobre sino bajo tierra.

Cita 12: “Nosotros no decimos al mundo: deja de luchar, toda tu lucha no vale de nada. Nosotros le damos la verdadera consigna de lucha”. Lenin cita la carta de C. Marx a A. Ruge (de septiembre de 1843).

Lección 12: Cada elección es una batalla de clase que ganamos o que perdemos. En esta coyuntura la consigna debe ser, como recomendaba Gandhi: “Estoy absolutamente convencido de que ningún hombre pierde su libertad sino por su propia debilidad. El verdadero demócrata es aquel que valiéndose de medios exclusivamente no violentos defiende su libertad y, por lo tanto, la de su patria y, en última instancia, la del género humano.”

PARA LA DISCUSIÓN: STALIN Y LA LUCHA POR LAS REFORMAS DEMOCRÁTICAS


1Este artículo destaca los intentos de José Stalin, desde los años 30 hasta su muerte, para
democratizar el gobierno de la Unión Soviética.

2 Esta afirmación, y el artículo, sorprenderá a muchos, y escandalizará a algunos. De hecho, mi
sorpresa ante los resultados de esta investigación me llevó a escribir este artículo. He sospechado
durante mucho tiempo que la versión tipo "guerra fría" de la historia soviética tenía serios agujeros.
Pero así todo, no estaba preparado para la magnitud de las falsedades de las que he tenido
conocimiento.

3 Esta historia es bien conocida en Rusia, en donde el respeto e incluso la admiración de Stalin es
común. Yuri Zhukov, el principal historiador ruso que avanzó el paradigma de "Stalin, demócrata" y cuyos trabajos son la mas importante fuente individual aun cuando no la única para este artículo, es una figura principal, relacionada con la Academia de Ciencias. Sus trabajos son ampliamente conocidos.

4 Sin embargo, esta historia, y los hechos que la apoyan, son virtualmente desconocidos fuera de
Rusia, en donde el paradigma de la Guerra Fría "Stalin, malvado" domina tanto lo publicado que los trabajos aquí citados aún están escasamente nombrados.
Por ello muchas de las fuentes secundarias usadas en el artículo, así como las fuentes secundarias, desde luego, solo son accesibles en la lengua rusa.

5 Este artículo no solamente informa a los lectores de nuevos hechos, y de sus interpretaciones
sobre la historia de la U.R.S.S. Es mas bien un intento de llevar a los lectores no-rusos el resultado de nuevas investigaciones, basadas en los archivos soviéticos, sobre el periodo de Stalin y sobre el mismo Stalin. Los hechos discutidos en el mismo son compatibles con determinado rango de paradigmas históricos soviéticos, en la medida en que ayudan a desechar un determinado numero de otras interpretaciones. Serán inaceptables por completo (e incluso escandalosos) para aquellos cuyas perspectivas políticas e históricas se basan en unas nociones erróneas y basadas en la Guerra Fría sobre el "totalitarismo" soviético y el "terror" estalinista.

6 La interpretación kruscheviana de Stalin como un ser hambriento de poder, traidor al legado de Lenin, se creó para que se ajustara a las necesidades de la nomenclatura del Partido Comunista en los años 50. Pero enseña parecidos muy cercanos y comparte muchas premisas con el discursos canónico sobre Stalin heredado de la Guerra Fría, que estuvo al servicio del deseo de las élites capitalistas de presentar las luchas por el comunismo, o cualquier lucha de la clase obrera por el poder, como un camino que dirige necesariamente a algún tipo de horror.

7 Se ajusta también a la necesidad del troskismo de argumentar que la derrota de Trotsky, el
"revolucionario auténtico", sólo pudo venir de la mano de un dictador que, se supone, violó cada
uno de los principios por los que lucho la Revolución. Kruschevistas, anti-comunistas de la Guerra Fría, y los paradigmas troskistas sobre la historia soviética son similares en su dependencia de una demonización de Stalin, de su liderazgo, y de la URSS durante su mandato.

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1era. PARTE

2da. PARTE


IMPORTANCIA HISTÓRICA DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE

Por Luis R Delgado J

Este 7 de noviembre se cumplió el 91 aniversario de la Revolución de Octubre, la Revolución Bolchevique, la conquista del Estado por el poder soviético, la gesta heroica del pueblo ruso y su Partido Comunista dirigido por Lenin, es decir, el acontecimiento más grande y valioso del siglo XX, por sus aportes, sus contribuciones, y por sus victorias, en lo social, lo político, lo económico, lo militar, lo tecnológico y muchos elementos más, que significaron un gigantesco paso adelante para la humanidad en su conjunto. El Octubre Rojo (conocido así porque de acuerdo al calendario juliano utilizado en la Rusia ortodoxa las acciones se desarrollaron el 25 de octubre, pese a que en Occidente la fecha de acuerdo al calendario gregoriano fue el 7 de noviembre) tuvo como resultado la conformación del primer Estado Proletario de la historia, la primera acción exitosa y mantenida en el tiempo (La Comuna de Paris en 1871 fue el primer ensayo) de toma del poder por parte de la clase obrera, apoyada por el campesinado. Por lo cual millones de comunistas y revolucionarios conmemoran esta importantísima fecha para la humanidad, hoy todavía es poco el tiempo transcurrido para valorar plenamente sin prejuicio y sentido crítico el papel jugado por la Unión Soviética.

Para muchos este acontecimiento marca el trazo fundamental, de lo que será el debate y la lucha histórica fundamental, en la cual se involucrará toda la humanidad durante el siglo XX y lo que va del XXI, la lucha entre el Capitalismo en su fase imperialista, contra las clases oprimidas y explotadas por el mismo, las cuales buscan la conquista de la Liberación Nacional, y la construcción del Socialismo. En este orden, para tener una idea clara acerca de la significación histórica de este hecho revolucionario, basta decir que las concesiones de la burguesía al potente movimiento obrero europeo mediante fuertes Estados de Bienestar, son sólo algunos de los elementos de trascendental importancia que fueron posibles gracias al influjo de las conquistas y la fortaleza del Estado Soviético. Ya que como afirma Narciso Isa Conde la existencia de la URSS “Obligó al capitalismo desarrollado a reformarse y a conceder reivindicaciones económicas, sociales, culturales y políticas de gran significación para los trabajadores y los pueblos”… y “En Europa lo forzó a incorporar conquistas propias de los movimientos sociales (auge de la socialdemocracia y del llamado Estado de Bienestar)”.

Por otro lado la URSS soportó bajo sus hombros un 70 % de los costos humanos y materiales de la II Guerra Mundial sacrificando a 29 millones de sus mejores hijos e hijas, aportando enormemente a la derrota del Nazi Fascismo, mediante la liberación de diversas naciones como Polonia, Alemania Oriental, la antigua Checoslovaquia, Hungría, Bulgaria, Rumania, el norte de China (Manchuria) entre otros. A todas estas sin lugar a dudas “aportó más que ninguna otra fuerza mundial a la derrota del fascismo, aunque no supo superar sus limitaciones ni las trabas de su propio modelo bajo el influjo optimista provocado por esa gran victoria” (Isa Conde).

En otro orden la URSS jugó un papel de primerisima importancia contribuyendo “al desmantelamiento del sistema colonial”… y estimulando “los procesos de independencia y autodeterminación de los pueblos”, hay que tener en cuenta que bajo el contexto de la Guerra Fría la URSS influía bajo dos aspectos claves en la arena internacional, por un lado fue un financista solidario de los diversos movimientos de liberación nacional existentes a lo largo del Mundo Dependiente, millones de armas, de logística, asesoramiento técnico y militar eran dados de forma desinteresada y en muchas casos gratuitas a movimientos en el África, Asia, el conflicto entre los Árabes y el Sionismo, etc. Por otro lado La URSS constituía una presión internacional para el Imperialismo, quien se veía en la necesidad de ceder a ciertas reivindicaciones anticolonialistas para frenar el avance internacional del Comunismo y modernizar sus formas de dominación; en varias ocasiones Fidel no dudo en reconocer que las armas dotadas por la URSS fueron la condición material para la defensa exitosa de la Revolución Cubana, empezando por la victoria de Playa Girón.

Otro aspecto a resaltar es que la URSS estableció “términos de intercambio con países subdesarrollados del Tercer Mundo que bien podrían servir para diseñar normas más justas en el orden económico internacional”, tan solo un ejemplo, mientras el imperialismo norteamericano impuso un Bloqueo Económico genocida al pueblo cubano cerca del 80% del comercio internacional de la isla caribeña se daba con los países socialistas de Europa Oriental, hecho que nos permite entender el trauma sufrido por el pueblo cubano conocido como Periodo Especial, desencadenado a raíz del desplome soviético.

En este sentido también la existencia de la URSS jugó un papel determinante en la construcción de otras experiencias socialistas (China, Vietnam, Cuba, Corea, Yugoslavia, Bulgaria, etc.), “contribuyendo a la heroica Revolución China, al proceso revolucionario coreano, a la victoria de Vietnam y a la defensa de la heroica Revolución Cubana; hechos puntuales en el camino hacia el imperio de la justicia en las relaciones mundiales”, esto no hay que jamás olvidarlo, porque muchas veces se pretenden estudiar estos procesos como hechos aislados y muy particulares. No debe haber duda en el hecho que de no existir el Estado Soviético no hubiese existido el contexto internacional y la logística necesaria parea que estos procesos socialistas en diversos países se extendieran en el tiempo.

En fin la existencia del Estado Soviético garantizó “la paz mundial, bloqueó la guerra termonuclear y evitó un grado mayor de agresiones militares e imposiciones políticas norteamericanas”. Quien puede negar viendo hoy el escenario global donde los norteamericanos han llenado de bases militares el mundo entero, ha llevado a cabo en los últimos 15 años mas de cinco Guerras de Agresión, que la URSS era un muro de contención poderosos para el avance del imperialismo.

Por esta razón, cuando hoy los venezolanos, y entre ellos los comunistas luchamos día a día para consolidar y profundizar las conquistas de la Revolución Bolivariana, debemos recordar estos hechos gloriosos, para seguir el ejemplo de un pueblo y un partido, que en medio de una coyuntura sumamente compleja y dramática, como era la situación rusa durante el retiro de la I Guerra Mundial, supo aprovechar bajo la brillante y audaz conducción de Lenin, la oportunidad para derrotar y derribar el poderoso régimen opresor del zarismo y de la burguesía nacional subordinada al imperialismo, para así iniciar el primer camino transitado al socialismo. Seguir este ejemplo, es valorar esta gesta llena de heroísmo, es aprender de los aciertos y de los errores cometidos durante esa hermosa experiencia que fue la existencia de URSS por más de 70 años. Pero sobre todo, lo que más debemos de tomar en cuenta para ser vigilantes y participes en la construcción, en la profundización de los cambios que se están llevando a cabo en nuestro país, es que los procesos revolucionarios pueden ser reversibles, el futuro no es un ente metafísico predeterminado, es una construcción histórica en el fragor de la lucha de clases, estemos pendientes de esto, para salir victoriosos en este combate por la vida.

LO MUCHO QUE HOY NOS TIENE QUE ENSEÑAR LA REVOLUCIÓN BOLCHEVIQUE


Por: Sergio Gil

Al arribo del 91 aniversario de la gran e insuperable hazaña que ha podido esculpir el pueblo campesino y obrero de la Rusia de 1917, bajo la conducción heroica y brillante del insigne camarada V.I Lenin en la emprendedora batalla de ir en la búsqueda del rol histórico, que tenemos las masas trabajadoras y explotadas en alcanzar la desaparición de la división de las clases sociales a plenitud de la libertad total para la humanidad.

La Revolución Socialista de Octubre pudo armar para el mundo, la experiencia sin igual que movió los cimientos políticos, sociales e ideológicos de la decadente sociedad del siglo XX, que hoy todavía arrastramos en sus nuevas expresiones siendo en su esencia las mismas, las cuales combatimos los y las comunistas junto a los destacamentos de mujeres y hombres revolucionarios convencidos en transformar la realidad y llevar al oprobio que pertenece al pasado, hasta su terminal destrucción y construir la anhelada sociedad socialista que nos permita el salto cualitativo definitivo de la sociedad sin clases, la sociedad comunista.

Desde luego que para quienes militamos en las filas del marxismo – leninismo nos preocupa la apreciación que promueven muchos militantes comunistas ante el proceso bolivariano-chavista, al señalarlo de anticomunista. Aparte ciertamente la carrera política en la historia no solo de nuestra nación sino de toda Latinoamérica ha estado inscrita por borregas dictaduras militares y la lacaya actuación de la derecha reaccionaria y la socialdemocracia, las cuales a su paso en la superestructura, se han venido acostando en el aparato del Estado formando parte de los sectores oportunistas, asesinos y golpistas, por lo que no cabe la menor duda que han atentado contra la vida del movimiento comunista.

Siendo adverso en el todavía nuevo proceso revolucionario bolivariano que se construye bajo las premisas de: pacifico, participativo y democrático, acabar en el inmediato con esta plaga que obstruye el avance y desarrollo de las fuerzas revolucionarias. Aquí tenemos nuestro identificado enemigo de clase por una parte.

Ahora, si somos los comunistas quienes poseemos la herramienta del marxismo como guía para la acción, debemos apostar con empeño sin alardes sectarios la función dialéctica de combinar la teoría con la práctica en el que hacer del devenir histórico.

Entendiendo que las bases populares, el pueblo llano que es obrero, campesino, estudiante y trabajador no es quien ataca a la filosofía materialista ni al movimiento comunista; de ese lado no se puede decir tampoco que se encuentren los reformistas, las capas medias pequeño-burguesas y la burguesía liberal, pues sencillamente son las masas del pueblo quienes se identifican y se expresan con el proceso de transición en marcha que lidera el Comandante Chávez quien tampoco es “anticomunista” y no se declara comunista pero, que de una manera pedagógica con el pueblo emplea el método dialéctico-materialista, en el que hace ver en profundidad, el conocimiento de la realidad a través de su peculiar estilo jocoso que reside en el contexto y sentir de la gente.

Por otra parte, muy bien sabemos que el mundo es objetivo y subjetivo, que el aspecto principal es la objetividad, de allí que sea un rasgo inherente a la realidad en términos absolutos, permanentes e incondicionados; bien, todo lo contrario es la subjetividad, la cual razona en términos relativos, transitorios, condicionados; pues todo esto va al caso de cómo se pone en evidencia la práctica social de muchos camaradas al asumir realmente el tema de la unidad revolucionaria, el con quién es esa unidad, cómo es esa unidad y para qué es esa unidad, en el merecido respeto cual contemple su debida línea política.

La gran experiencia de la revolución de octubre nos enseña las portentosas transformaciones que realizaron los bolcheviques desde todos los campos de producción y frentes de lucha en la medida de las condiciones que atravesó la realidad de aquel momento histórico contra todas las adversidades y obstáculos que estuvieron presente en su camino y desarrollo, como lo fue derrotar las tropas alemanas y aliadas del nazi-fascismo, resultado del factor consciente de unidad de todo un pueblo combatiente junto al ejercito de las fuerzas bolcheviques como lo fue el ejercito rojo que comando sucesivamente después de Lenin el camarada José Stalin.

Nos demuestra que la unidad es factor fundamental y decisivo en el curso de ir adelantando los procesos que profundicen el desarrollo en todos los aspectos de una nación y de los pueblos decididos a enfrentar y vencer al enemigo de clase, el capitalismo y el imperialismo, acompañando y brindándole las herramientas necesarias de construir las fuerzas trabajadoras que golpeen como un solo mazo las barreras que nos interponga la bestia antagonista de nuestros pueblos en lucha.


¡VIVA LA REVOLUCION BOLCHEVIQUE!

¡VIVA LA REVOLUCION BOLIVARIANA!

¡PATRIA GRANDE Y SOCIALISMO!

¡VENCEREMOS!

LENIN EGUNA EN BILBAO, RECORDANDO A LENIN Y SU OBRA


De nuevo se volverá a celebrar el Lenin Eguna en Bilbao, este años, tras varios años, en que por diferentes motivos no se ha realizado.

La fecha de celebración coincide con la Revolución de Octubre, primera revolución socialista triunfante de la historia y en esta fecha una mes mas, se trata de recordar la figura y la obra de Lenin, tan denostado, en algunos lugares, donde no hace tanto, todas las esquinas contaban con una de sus estatuas, tan reaccios algunos a recordarle y que tampoco hace tanto se llenaban la boca mencionándole y acudiendo a sus citas, con la famosa coletilla de “Lenin dijo….” Tan olvidado en la practica por tantos partidos y movimientos que se dicen leninistas, pero tan presente en Euskal Herria, tanto en su vertiente teórica, como practica. Estamos seguros y seguras que hoy día, Lenin lo tendría claro y txapela en ristre, estaría presente en la pelea diaria de Euskal Herria o quizás, estaría cautivo en alguna de las cárceles del estado español, acusado de vaya usted a saber que delito.

Comunismo vs. Socialdemocracia, Reformismo, etc.

Por: Luis R. Delgado J.

Este hecho lamentable tiene entre sus múltiples manifestaciones el desarme teórico de la izquierda en general y en algunos casos de los propios comunistas, claro está la situación actual no es comparable con el escenario del debate político durante la década de los 90 donde el discurso neoliberal y posmoderno era galopante, y se comenzó a dar ese fenómeno que bautizo Ignacio Ramonet como el avance del "Pensamiento Único", planteamiento muy mal usado actualmente por la derecha venezolana.

Sin embargo, la debilidad teórica es un hecho alarmante que se observa agudamente en los debates teórico-políticos que en los últimos años se han venido llevando a cabo en Latinoamérica, escenario contemporáneo privilegiado en el cual se están desarrollando un conjunto de procesos que han puesto freno de alguna forma al auge neoliberal, en función de la construcción de un modelo equitativo que reivindique las necesidades más básicas del pueblo, y que implica la conquista progresiva de la soberanía nacional, frente al hegemonismo imperial estadounidense.

Uno de los aspectos más importantes de estos debates ha sido la discusión en torno al socialismo, logro ideológico muy valioso del Comandante Chávez quien retomó de nuevo esta bandera en el marco del Foro Social Mundial del 2005, invitando a la construcción del "Socialismo del siglo XXI". Esto ha sido determinante en la revitalización de un concepto que había caído en desuso en el seno de las masas y solo era reivindicado por la izquierda anticapitalista (Comunistas, Trotskistas, etc.). Empero, a partir de ese momento han aparecido una serie de propuestas construidas desde las más diversas ópticas, han hecho presencia un conjunto de intelectuales destacados, demiurgos de nuevas sociedades, verdaderos curanderos socialistas ofreciendo diversas pócimas sumamente originales para la construcción del "Nuevo Socialismo", "Socialismo Bolivariano", "Socialismo Democrático" (hay que reivindicar al gran teórico socialista Rómulo Betancourt), "Socialismo Cristiano" (COPEI sabe mucho de esto), Eco-socialismo entre otras recetas utópicas, esquemáticas y preconcebidas.

Estos grandes pensadores han desarrollado y promovido sus diversas propuestas alternativas, asumiendo que el derrumbe del bloque soviético ha deslegitimado y restado veracidad científica a los aportes teóricos de Marx, Engels y Lenin. Sin embargo, no aportan ni un ápice al desarrollo de la teoría revolucionaria, ni mucho menos logran criticar a fondo y superar la operatividad de los conceptos marxistas (Formación Económico-Social, Modo de Producción, Lucha de Clases, etc.). Para explicar un poco más esto, traeré a colación un ejemplo dado por el camarada Pedro Gutiérrez, "quienes niegan la validez del Marxismo-Leninismo son como aquellos que negarían el valor de la medicina por la cantidad de muertes producto de la negligencia médica, o que negarían la existencia de la ingeniería porque se cayeron dos puentes mal construidos el año pasado", tengamos cuidado, muchos de estos sesudos analistas reniegan del marxismo, y por otro lado mal utilizan sus categorías para construir sus esquemas propios.

Pero hay otro detalle, el cual es de fondo, y es que este debate ha traído de nuevo a colación la eterna contradicción de Reforma o Revolución. Lo peligroso de todas esas novedosas propuestas es que reivindican muchos planteamientos usados por el reformismo de la socialdemocracia desde finales del siglo XIX, sobreestimación de la fortaleza del capitalismo; eliminación de planteamientos tales como el reconocimiento de la existencia lucha de clases, el respeto a todas las formas de lucha y la necesaria abolición del Estado; sobreestimación del papel del cooperativismo y de los movimientos sociales reivindicativos en detrimento de la necesidad de construir el partido revolucionario, por supuesto la palabra Comunista está vetada, es decir, ambigüedad en los objetivos tácticos y estratégicos, todo un panorama que desarma teóricamente al movimiento popular, ya que le resta el necesario filo crítico a la teoría revolucionaria.

De esto se desprende otra consideración, que permite comprender un poco esta problemática teórica, que no es otra cosa que la expresión de la lucha de clases en el plano de la batalla de las ideas: los comunistas son comunistas, no socialistas, no es casual que los maestros del movimiento proletario internacional cuando redactaron el manifiesto de la primera organización política obrera, hayan dado el nombre de Manifiesto Comunista y no socialista, Engels explica en unos de los prólogos de esta obra, que mientras el término socialismo estaba vinculado a concepciones filantrópicas burguesas o reformistas pequeño-burguesas, el término comunista tenía ya influencia en el seno de la clase obrera. Pero este problema de denominación, tiene más implicaciones, Balibar plantea que el socialismo es una caja de sastre donde cada clase coloca los elementos e intereses que mas le convienen, siendo por lo tanto un concepto donde son borrosos los límites de la política burguesa, pequeña burguesa y obrera.

En este sentido el debate sobre el socialismo, encuentra en su seno contradicciones irreconciliables, porque son contradicciones de clases antagónicas (la Internacional Socialista agrupa a partidos como Acción Democrática y el APRA, los gobiernos de los partidos socialistas de España y Chile, aplican el paquete neoliberal completo). De hecho para los comunistas, el socialismo no es un fin, es el transito para la concreción de la revolución más grande de la historia, la construcción de la sociedad comunista verdadero polo antagónico del capitalismo, donde no existirán las Clases y sus Luchas, el Estado, el Mercado, es la salida de la prehistoria y el inicio de la historia de la humanidad liberada y reconciliada consigo misma. Por esta razón el socialismo pese a que es una sociedad más equitativa que la capitalista, alberga en su seno un conjunto de problemas y asimetrías propias del capitalismo, el socialismo es una etapa de dura lucha donde el comunismo puja por nacer y el capitalismo se resiste a morir, esto implica que el socialismo al ser una sociedad de transición es reversible sino cumple sus objetivos estratégicos y elimina en su seno las contradicciones vivas del capitalismo, esto fue lo que destruyo algunas de las experiencias históricas del siglo XX, pero no olvidemos que nosotros no estamos exentos de sufrir estas derrotas sino asumimos con seriedad, compromiso y honestidad nuestras luchas, derrotando en todo momento las confusiones que promueve el reformismo en el seno de las masas trabajadoras

Trotsky: a contracorriente de Bolívar... ¿DUDAS?


De reciente publicación en APORREA (Conocida web trotskista que se encarga de vetar lo que no le gusta) se hace público un escrito de León Trotsky, titulado "Si Norteamerica se hiciese comunista...".

He aquí una selección de los párrafos más ... no sabríamos como titularlos... no sabemos decide tú como calificarlos... ¡llévatelo video tape!

"Si Norteamérica se hiciera comunista como consecuencia de las dificultades y problemas que el orden social capitalista es incapaz de resolver, descubriría que el comunismo, lejos de ser una intolerable tiranía burocrática y regimentación de la vida individual, es el modo de alcanzar la mayor libertad personal y la abundancia compartida.

En la actualidad muchos norteamericanos consideran el comunismo solamente a la luz de la experiencia de la Unión Soviética. Temen que el sovietismo en Norteamérica produzca los mismos resultados materiales que les trajo a los pueblos culturalmente atrasados de la Unión Sovietica.

Temen que el comunismo los meta en un lecho de Procusto, y señalan el conservadurismo anglosajón como un obstáculo insuperable hasta para encarar algunas reformas posiblemente deseables. Aducen que Gran Bretana y Japón intervendrían militarmente contra los soviets norteamericanos. Tiemblan ante la perspectiva de que los norteamericanos se vean regimentados en sus hábitos de alimentación y vestido, obligados a subsistir con raciones de hambre, a leer una estereotipada propaganda oficial en los periódicos, a servir de simples ejecutores de decisiones tomadas sin su participación activa. O suponen que tendrían que guardarse para sí sus pensamientos mientras alaban en voz alta a los líderes soviéticos por temor a la cárcel o al exilio.

Temen la inflación monetaria, la tiranía burocrática y tener que pasar por un intolerable papeleo “rojo” para obtener lo necesario para vivir. Temen la estandarización desalmada del arte y la ciencia, así como de las necesidades cotidianas. Temen ver la espontaneidad política y la supuesta libertad de prensa destruidas por la dictadura de una monstruosa burocracia. Y tiemblan ante la idea de tener que aceptar la volubilidad incomprensible de la dialéctica marxista y una filosofía social disciplinada. Temen, en una palabra, que la Norteamérica soviética se transforme en la contraparte de lo que les han dicho que es la Rusia soviética.

En realidad los soviets norteamericanos serán tan distintos de los rusos como lo son Estados Unidos del presidente Roosevelt* del imperio ruso del zar Nicolás II. Sin embargo Norteamérica sólo podrá llegar al comunismo pasando por la revolución, de la misma manera como llegó a la independencia y la democracia. El temperamento norteamericano es enérgico y violento, e insistirá en romper una buena cantidad de platos y en tirar al suelo una buena cantidad de carros de manzanas antes de que el comunismo se establezca firmemente. Los norteamericanos, antes que especialistas y estadistas, son entusiastas y deportistas, y sería contrario a la tradición norteamericana realizar un cambio fundamental sin que se tome partido y se rompan cabezas.

Sin embargo, el costo relativo de la revolución comunista norteamericana, por grande que parezca, será insignificante comparado con el de la Revolución Rusa Bolchevique, debido a vuestra riqueza nacional y población. Es que la guerra civil revolucionaria no la realiza el puñado de hombres que está en la cúpula, el cinco o diez por ciento dueño de las nueve décimas partes de la riqueza norteamericana; este grupito sólo podría reclutar sus ejércitos contrarrevolucionarios entre los estratos más bajos de la clase media. Aún así, la revolución podría atraerlos fácilmente demostrándoles que su única perspectiva de salvación está en el apoyo a los soviets. (...)

¿Y quién más luchará contra el comunismo? ¿Vuestra “guardia de corps” de millonarios y multimillonarios? ¿Vuestros Mellons, Morgans, Fords y Rockefellers? Dejarán de luchar en cuanto no consigan quién pelee por ellos. (...)

Es en este terreno donde los soviets norteamericanos podrán producir verdaderos milagros. La “tecnocracia” sólo será real bajo el comunismo, que sacará de encima de vuestro sistema industrial las manos muertas de los derechos de la propiedad privada y las ganancias individuales. Las más osadas propuestas de la comisión Hoover sobre estandarización y racionalización parecerán infantiles comparadas con las posibilidades abiertas por el comunismo nortemericano. (...)

¡Sin compulsión! Los soviets norteamericanos no tendrían que recurrir a las drásticas medidas que las circunstancias a menudo impusieron a los rusos. En Estados Unidos la ciencia de la publicidad brinda los medios para ganarse el apoyo de la clase media, que estaba fuera del alcance de la atrasada Rusia, con su vasta mayoría de campesinos pobres y analfabetos. Esto, junto con vuestro aparato técnico y vuestra riqueza, será la mayor ventaja de vuestra futura revolución comunista. Vuestra revolución será más suave que la nuestra; luego de resueltos los problemas fundamentales no tendréis que derrochar energías y recursos en costosos conflictos sociales, y, en consecuencia, avanzaréis mucho más rápido. (¿Dónde habrá dejado la lucha de clases Mr. Trotsky? continua...)

En cuanto a los relativamente escasos adversarios de la revolución soviética, se puede confiar en el genio inventivo de los norteamericanos. Por ejemplo, podríais mandar a todos vuestros millonarios no convencidos a alguna isla pintoresca, con una renta para toda la vida, y que se queden allí haciendo lo que les plazca.

A las pocas semanas o meses de establecidos los soviets en Norteamérica el panamericanismo sería una realidad política.

Los gobiernos de Centro y Sud América se verían atraídos a vuestra federación como el hierro por el imán. Lo mismo ocurriría con Canadá. Los movimientos populares de estos países serían tan fuertes que impulsarían este gran proceso unificador en un brevísimo período y a un costo insignificante. Estoy dispuesto a apostar que el primer aniversario de los soviets norteamericanos encontraría al Hemisferio Occidental transformado en Estados Unidos soviéticos de Norte, Centro y Sud América, con su capital en Panamá. Por primera vez la Doctrina Monroe adquiriría un peso total y positivo en los asuntos mundiales, aunque no el previsto por su autor.

(jajaja retirate Bolívar llego Mr. Trotsky, continua...)

Al hombre común tampoco le gustan lo sistemas ni las generalidades. Será tarea de vuestros estadistas comunistas lograr que el sistema produzca los bienes concretos que el hombre común desea: su comida, sus cigarros, sus diversiones, su libertad de elegir las corbatas, la vivienda y el automóvil que le gusten. Será muy fácil proporcionarle estas comodidades en la Norteamérica soviética. (...)

Ni la burocracia ni la policía harán funcionar este sistema; lo hará el frío, duro dinero.

Vuestro dólar todopoderoso jugará un rol fundamental en el funcionamiento del nuevo sistema soviético. Es un gran error mezclar la “economía planificada” con la “emisión dirigida”. La moneda tendrá que ser el regulador que mida el éxito o el fracaso de la planificación.

Pues en Norteamérica soviética no existirá el monopolio de la prensa por parte de los jefes de la burocracia como en la Rusia soviética. Nacionalizar todas las imprentas, las fábricas de papel y las distribuidoras sería una medida puramente negativa. Significaría simplemente que al capital privado ya no se le permite decidir qué publicaciones sacar, sean progresivas o reaccionarias, “húmedas” o “secas”, puritanas o pornográficas. Norteamérica soviética tendrá que encontrar una nueva solución al problema de cómo debe funcionar el poder de la prensa en un régimen socialista. (...)"

Publicado en Liberty, 23 de marzo de 1936.

1er. ENCUENTRO METROPOLITANO DE JÓVENES COMUNISTAS

1er. ENCUENTRO NACIONAL DE JÓVENES COMUNISTAS

¿INTERESAD@?

ESCRIBENOS a: encuentrodejovenescomunistas@gmail.com

30, 31 Octubre- 1 y 2 de Noviembre 2008 - Higuerote

Los comunistas y la izquierda en la India avanzan y podrían ganar las próximas elecciones


Declaración del Partido Comunista de Pakistán sobre los recientes incidentes en India.

Tras establecer relaciones la burguesía de India con el imperialismo, y suscribir el Acuerdo Nuclear Indo-USA, el gobierno del [Partido del] Congreso está bajo extrema presión. Como consecuencia, se fortalece la posición de la izquierda india basada en consignas y raíces antiimperialistas. De ahí que el imperialismo global construya una telaraña conspirativa. El BJP, en tales circunstancias, se ha convertido en un importante instrumento del imperialismo. La violencia en Cachemira, la actuación contra los cristianos en Orissa y otros lugares, destrozan las seculares formas políticas democráticas impulsando el comunalismo. Las explosiones de bomba en Delhi forman parte de este plan.

En las próximas elecciones, podría preverse claramente la derrota del Congreso y el BJP, aliados del imperialismo, y las fuerzas de izquierdas y democráticas lideradas por los comunistas tendrían posibilidades de victoria aplastante, y como resultado la India podría emprender el rumbo hacia la soberanía nacional y la independencia.

La actual situación y acontecimientos forman parte del plan trazado para preparar la victoria de los títeres del imperialismo. El PC de Pakistán condena esa serie de conspiraciones, así como las muertes producidas en esos incidentes, por las que expresa su condolencia a las familias de las víctimas. El Partido Comunista de Pakistán ya ha estado enfrentado a conspiraciones de ese tipo. Pensamos que nuestros camaradas en India frustrarán tales conspiraciones y alcanzarán la victoria en las próximas elecciones derrotando a las fuerzas aliadas del imperialismo.

Secretariado Central
Partido Comunista de Pakistán

En honor a Lenin: El homenaje mas grande del mundo


600 metros de largo y con cada letra de 80 metros de alto, un enorme mensaje dice "Lenin 100 años" y es visible desde el espacio y desde satelites de espionaje Norteamericanos.

El homenaje al lider de la Revolucion se ubica en el bosque de Zverinogolovskoye, precisamente en el Sur-Oeste de Siberia cerca de la frontera con Kazakhstan.

Google Earth es un programa informático que permite visualizar imágenes en 3D del planeta, combinando imágenes de satélite con el motor de búsqueda de Google. Google Earth permite introducir el nombre de un lugar y obtener la dirección exacta, un plano o vista del lugar. También se puede visualizar imágenes vía satélite del planeta. Google Earth dispone de conexión con GPS (Sistema de Posicionamiento Global).

Enlace directo para LENIN CIEN ANOS en Google Maps:
http://maps.google.com/maps?t=h&hl=ru&ie=UTF8&ll=54.468142,64.79923&spn=0.007021,0.022745&z=16

Fuentes + mas fotos:
http://www.telegraph.co.uk/news/newstopics/howaboutthat/2687455/Huge-tribute-to-Lenin-visible-on-Google-Earth.html

La presión popular hace que poco a poco vuelvan los símbolos del proletariado y el campesinado ruso.

Uno de los mayores símbolos del poder soviético volverá a su lugar de origen del que nunca debió ser retirado. A partir del 2009 todo hombre y mujer en la Federación Rusa volverá a ver con sus propios ojos que hubo un tiempo en su patria en el que obreros y campesinos dictaban y la burguesía lamentaba.



La colosal estructura maravillando al mundo en la exposición universal de 1937.


Tristes imágenes que escenifican muy bien la vuelta al capitalismo pasando por la destrucción de los trabajadores rusos.

¡COMUNISMO O CAOS!


1.- LA IMPORTANCIA DE LAS CONSIGNAS

Las consignas, los eslóganes y las frases breves y contundentes, directas, que van a la raíz de los problemas históricos, siempre han tenido una importancia clave en la historia de las luchas humanas, sobre todo de las luchas de las gentes explotadas. Ello es debido a que las gentes explotadas hasta la última gota de sudor carecen de los medios materiales e intelectuales necesarios para conocer a fondo las razones de su malestar y las formas de combatirlo y superarlo históricamente. Sin apenas tiempo libre para desarrollar su propio pensamiento crítico, sin conocimientos o con pocos conocimientos porque desde la infancia se les ha impedido la lectura, el estudio, el debate colectivo, sin acceso a buena información porque la censura político-cultural y la propiedad privada de los medios de educación y de prensa, todo esto, por resumirlo, hace que estas gentes aplastas puedan conocer las razones objetivas que la situación que padecen.

Siendo esto cierto en lo general, es problema es aún más grave cuando estudiamos la mecánica diaria, la rutina insufrible de las clases trabajadoras que deben dedicar el poco tiempo libre y propio disponible a recuperar su fuerza psicosomática de trabajo, a recuperarse del cansancio físico y del cada vez mayor agotamiento psicológico, nervioso y hasta emocional determinado por las nuevas formas de explotación de la fuerza de trabajo. De este modo, el escaso tiempo libre y propio disponible es devaluado en simple tiempo de recomposición y de recuperación, de escapismo ante la televisión o con charlas y lecturas anodinas sobre deportes u otras “preocupaciones” inducidas por el sistema capitalista, cuando de simple y urgente descanso. Peor lo tienen las nuevas franjas trabajadoras precarizadas al máximo, dominadas por la incertidumbre e inseguridad por el futuro mediato y hasta inmediato, necesitadas de un reciclaje técnico casi permanente para responder a las crecientes exigencias tecnológicas por no hablar de las personas asalariadas de edad madura, cogidas entre las generaciones jóvenes y el deterioro imparable de su fuerza psicosomática de trabajo, a la espera de una prejubilación que les garantice un retiro algo superior a las prestaciones por desempleo de larga duración.

La situación empeora cuando esta clase trabajadora pertenece a un pueblo nacionalmente oprimido, con muchas o todas las dificultades impuestas por el invasor no sólo para conocer y practicar su lengua, sino también para recuperar su pasado, estudiar sobre su presente, para disponer de los medios básicos para conocer sus problemas porque tiene que depender de los informes, estadísticas, proyectos y decisiones dictadas por Estado dominante, y sobre todo decidir sobre qué futuro quiere tras saber qué necesidades tiene. En estos casos, poder ocupante multiplica exponencialmente las dificultades de la clase trabajadora de la nación oprimida. Por último y para presentar el cuadro completo, el panorama es ya desolador cuando son mujeres trabajadoras de la nación oprimida, dominadas por el poder extranjero más la propia burguesía colaboracionista, más el sistema patriarca-burgués tanto general como el que existe en su misma nación. Las mujeres trabajadoras de las naciones oprimidas tienen, por todo ello, son las que más dificultades tienen para desarrollar una visión crítica de su realidad.

Es por esto que el marxismo comprendió bien pronto la valía de las consignas. Fue Lenin el que mejor teorizó a finales del siglo XIX y comienzos del XX el sistema de concienciación que integra a los agitadores, propagandistas y teóricos desde una misma acción sistemática de pedagogía revolucionaria en y sobre todos los problemas cotidianos de las masas explotadas. El “¿Qué hacer?” de Lenin sigue siendo, en este sentido, imprescindible. Es verdad que todavía su autor no había podido acceder a textos marxistas clásicos, y que incluso tardaría algunos años más en desarrollar otras teorías fundamentales, pero en el tema que ahora tratamos sus precisiones sobre las diferencias e interacciones entre agitadores, propagandistas y teóricos siguen siendo válidas. Sobre todo es tal actual como entonces, y como siempre dentro del capitalismo, su insistencia en que las y los revolucionarios debemos estar presentes y actuar en todos los problemas existentes, en todas las movilizaciones y luchas por pequeñas que sean, y que tenemos que saber estudiar a fondo, teóricamente, todas las opresiones, explotaciones y dominaciones que existen en el capitalismos.

Desdé esta perspectiva, el valor de las consignas proviene del hecho de que sintetizan en muy pocas palabras los objetivos históricos por los que lucha el movimiento revolucionario, y lo hace tras descubrir la lógica de las contradicciones sociales, de los problemas y de las trabas a las que se enfrentan las mujeres, las naciones y las clases, así como, y muy especialmente, elaborar en base a muchas experiencias y lecciones las consignas convenientes a casa problema. Las consignas serán dichas y repetidas, popularizadas y divulgadas por todos los medios de prensa revolucionarios y también, aunque menos y dependiendo de los casos, por los medios democráticos y progresistas, y también por los reformistas. Serán los propagandistas y agitadores quienes sepan llevar en sus niveles específicos esas consignas a las masas, a los sujetos implicados en las luchas concretas, en los actos y en los debates, explicándolas, concretándolas y relacionándolas con las luchas concretas, mostrando los lazos prácticos que les conexionan con las luchas que se realizan. Serán, a otro nivel, los teóricos los que hagan una tarea más sistemática, profunda e interrelacionada sobre las consignas, integrándolas en los grandes problemas sociales y en la perspectiva sociohistórica general.

Los y las revolucionarias, las militantes deben saber compaginar los tres niveles, el de agitación, propaganda y teoría, y deben además aprender a expresarse al nivel de las masas con las que viven y luchan. Si bien los modernos sistemas de comunicación, desde Internet hasta los teléfonos móviles, pasando por toda serie de aparatos que permiten la rápida comunicación y su interactividad, estos sistemas facilitan, por ahora, más posibilidades, como hace mucho tiempo lo hizo la imprenta, luego el telégrafo, el teléfono y la radio, con sus mejoras sucesivas, siendo esto verdad, sin embargo el método decisivo sigue siendo el del contacto personal, el hablar, dialogar y debatir públicamente, en los centros de trabajo, en los barrios y pueblos, en los mercados, plazas, escuelas, universidades, etc. Es el contacto personal sostenido en el tiempo y siempre inmerso en la lucha contra la opresión, el que más frutos rinde en todos los sentidos, desde la transmisión de información personalizada y rigurosa hasta la recogida en vivo de la experiencia de las masas, de sus luchas colectivas pero también de los problemas particulares e individuales, pasando por los imprescindibles debates y discusiones sobre la realidad, sobre las necesidades y sobre las alternativas.

La teoría marxista de la pedagogía revolucionaria se sintetiza en las tesis, entre otras, de Gramsci de que la verdad es revolucionaria, y de Che Guevara de que la mejor pedagogía es el ejemplo. Demostrar mediante el ejemplo que sólo la verdad sobre la explotación y sobre las formas de superarla, es la única manera de acabar con la dominación de la mayoría por la minoría, este método pedagógico practicado mediante el contacto personal y cotidiano nunca podrá ser superado por las más modernas tecnologías de la comunicación. Las consignas juegan un papel clave en la práctica pedagógica y en el lenguaje de la verdad ya que, como hemos dicho, sintetizan mediante pocas, precisas y directas palabras los objetivos esenciales por los que se lucha, la estrategia adecuada para conseguirlos y las tácticas correspondientes. Dependiendo del lugar, momento y necesidades prácticas, una explicación sencilla y personal de las consignas sirve más, conciencia y moviliza más que una detenida exposición teórica.

Pero las consignas, como la teoría, mejor dicho, como parte de la teoría revolucionaria, están sometidas por su propia naturaleza a los cambios del sistema capitalista. Según sean los casos y las luchas, unas consignas “envejecerán” más rápido que otras, o pasarán a segundo lugar al haber surgido problemas nuevos, más agudos y destructores. Las consignas son resúmenes sintéticos de la teoría general aplicados a las necesidades concretas, por esto tienen en el fondo el mismo contenido teórico que cualquier otro método de concienciación, y por eso sus mejoras, sus periódicas adecuaciones a los cambios sociales, deben realizarse con el mismo rigor intelectual que debe aplicarse a la mejora teórica, a la autocrítica de los errores y a la crítica de la realidad capitalista. En cierta forma, podemos hacer una especie de “historia menor” de los objetivos, estrategias y tácticas de la lucha revolucionaria analizando la historia de las consignas y su evolución.

La tendencia ciega e implacable del capitalismo abandonado a su propia suerte, sin el freno revolucionario conscientemente aplicado por la humanidad trabajadora y explotada, que detiene la marcha irracional del modo de producción capitalista y reorienta la historia por otros derroteros, este proceso puede expresarse en resumen mediante el contexto en el que se elaboraron consignas decisivas, de las cuales aquí sólo vamos a citar algunas de las relacionadas directamente con el tema que tratamos: las dos primeras están escritas en el Manifiesto del Partido Comunista de Marx, en 1848, y son la ya citada de “Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo”, y “!Proletarios de todos los países, uníos¡”. La tercera es de 1850 en el Mensaje del Comité Central a la Liga de los Comunistas: “Su grito de guerra ha de ser: la revolución permanente”. La cuarta es de 1871 en los Estatutos de la AIT: “La emancipación de la clase obrera debe ser obra de la propia clase obrera”. La quinta es de Rosa Luxemburgo en El Folleto de Junius de 1915: “Socialismo o Barbarie”. La sexta es la consigna de Lenin en 1917: “Todo el poder a los soviets”. La séptima es el conjunto de consignas de las luchas revolucionarias de liberación nacional, entre las que destacamos por no extendernos: “Pueblo o Imperialismo”, y “!Patria o Muerte, venceremos¡”, frecuentemente utilizadas por Che Guevara, y la última es la que ahora tratamos de Comunismo o Caos.

2.- SOCIALISMO O BARBARIE:

No tenemos ahora tiempo para extendernos en un análisis detallado de esta historia, mostrando cómo unas consignas surgen en determinados períodos porque reflejan necesidades vitales y, especialmente, estudiando cómo y por qué la evolución posterior del capitalismo ha elevado esas consigas al carácter de verdaderos principios irrenunciables válidos para toda lucha decisiva, por pequeña que fuere. Aquí nos vamos a centrar exclusivamente en argumentar por qué pensamos que ha llegado el momento de plantear la necesidad de pasar de la consigna Socialismo o Barbarie a la de Comunismo o Caos. Antes de seguir, hay que decir que no se trata de una genialidad de último momento, repentina, sino de una tendencia al alza que ya comenzó a tomar cuerpo en los últimos años del siglo XX, que apareció enunciada de diversos modos en varios textos de la transición secular y que después ha seguido extendiéndose conforme el capitalismo multiplicaba sus fuerzas destructivas.

Lo primero que tenemos que decir es que si bien la consigna Socialismo o Barbarie fue popularizada por Rosa Luxemburgo, sus bases elementales se encuentran enunciadas desde la aparición del marxismo, desde los primeros textos de Marx y Engels, aunque sin la capacidad de impactante consigna lograda por la revolucionaria polaca asesinada por la contrarrevolución de 1918 bajo las órdenes de la socialdemocracia alemana. En el marxismo anterior a Rosa ya estaba teorizado lo esencial sobre la concepción dialéctica de que es la acción humana la que puede determinar y de hecho determina que en los momentos críticos la sociedad tome un camino u otro, se encamine consciente y mayoritariamente por el sendero de la liberación o se precipite por el del sufrimiento. El mérito de Rosa, entre otros muchos de su obra, consistió y seguirá consistiendo en haber sabido sintetizar en muy pocas palabras la disyuntiva a la que se enfrentaba la humanidad cuando la práctica capitalista había confirmado ya la justeza científica de la teoría marxista del imperialismo.

La consigna Socialismo o Barbarie mostró de manera incontrovertible que no se puede criticar al marxismo de determinismo economicista en el sentido de defender que el futuro está determinado mecánicamente por el desarrollo ciego de las fuerzas productivas, careciendo de toda importancia histórica la acción consciente de la humanidad trabajadora. La perniciosa tesis estructuralista de la “historia sin sujeto”. Mostró también que la tesis catastrofista según la cual el capitalismo se encamina ciegamente hacia un desastre que lo haga estallar por el simple efectos de sus contradicciones objetivas, esta tesis, debe ser mejorada y enriquecida con la dialéctica de la subjetividad consciente autoorganizada en forma de acción, de fuerza material, práctica y sociopolítica de la humanidad trabajadora que impide la “catástrofe” dirigiendo la historia hacia una alternativa diferente. Esta concepción de futuro ya presente en los primeros textos marxistas es negada sistemáticamente por la burguesía, cuya casta intelectual produce cada determinado tiempo una “teoría” al respecto. La más reciente y que aún sigue coleando es la del posmodernismo, la negación de lo que ella define como “los grandes relatos”.

Lo segundo que hay que decir es que en aquella época, recién empezada la guerra mundial de 1914 y sin perspectivas de un final próximo porque todavía no se habían producido las grandes matanzas de 1916 en adelante, llevarían a millones de soldados al cansancio y al desánimo y luego a muchos de ellos al amotinamiento, y a millones de ellos, a los rusos y más tarde a los alemanes, húngaros, austriacos, etc., a la insurrección revolucionaria, mientras no se divisaban esas posibilidades, la perspectiva de la barbarie era totalmente real, de hecho ya se vivía en la barbarie de los frentes de guerra. Además, de triunfar el bloque alemán, autoritario y militarista, expansionista, el futuro para el movimiento obrero europeo sería muy duro. Mirando fuera de la convulsa Europa, en Asia por ejemplo, los pueblos empezaban a resistirse a la presencia europea animados por la aplastante victoria de Japón sobre la Rusia zarista de 1905, y el caso de la India, en la que la oposición a la ocupación británica crecía de forma clara no era el único porque el gigante chino no se resignaba a permanecer postrado y en Cochinchina e Indochina la dominación francesa, holandesa, etc., empezaba a ser cuestionada. La guerra de las potencias imperialistas europeas en África azuzó la toma de conciencia de sectores conscientes de la realidad, y en las Américas, desde 1910 se libraba una tenaz revolución campesina que más pronto que tarde chocaría con los intereses norteamericanos, como ocurrió.

Pero lo fundamental de la idea de Rosa radicaba en su visión de que el capitalismo sólo podía perpetuarse mediante guerras e invasiones, con ataques a otros pueblos para saquearlos y explotarlos, ya que, según ella y todo el marxismo del momento, capitalismo y guerra eran lo mismo. La crítica implacable que hizo a la creciente fusión de lo militar con lo económico mediante la directa participación del Estado, fusión que ya estaba activa desde los orígenes del capitalismo como modo de producción dominante desde el siglo XVII e incluso antes, desde muy antiguo, como afirmó Marx 1857, esa crítica estaba demostrándose cierta en todos los aspectos. La consigna Socialismo o Barbarie era, por tanto, correcta, necesaria y vital desde cualquier punto de vista.

De hecho, fue la barbarie represiva desencadenada por la burguesía internacional desde finales de 1917 la que volvió a dar vida a la consigna, aunque fuera dicha barbarie la que asesinara a la revolucionaria internacionalista, al revolucionario Karl Liebeknecht y otros muchos más al aplastar los consejos obreros revolucionarios en Alemania, la que crearía los primeros grupos fascistas, aunque todavía sin ese nombre, formados por extremistas de derecha, contrarrevolucionarios, escoria social y militares de profesión del derrotado ejército del Kaiser alemán. Estas fuerzas militares poderosamente armadas y entrenadas, que tuvieron el apoyo implícito o explícito de las potencias imperialistas vencedoras, ahogaron en sangre los estallidos revolucionarios en amplias zonas de la Europa trabajadora que miraba ilusionada la tenar lucha bolchevique por vencer a los ejércitos invasores y a los zaristas armados por todas las potencias burguesas. Fue la socialdemocracia la que apoyó y dio cobertura a la barbarie asesina, fijándole incluso los objetivos que debía exterminar.

Cuando triunfó el fascismo en Italia, el militarismo en otros países y luego el nazismo en Alemania, entonces la advertencia de Rosa Luxemburgo volvió a demostrar su incuestionable razón. Pero esta vez quedó confirmada no sólo por el fascismo y por el militarismo que desbordó a Europa llegando hasta Asia, que también, sino sobre todo por los catastróficos efectos de la Gran Crisis sistémica del capitalismo que estalló en octubre de 1929 en los EEUU y anegó en la miseria al mundo entero, enervando al máximo todas las contradicciones irreconciliables entonces existentes --entre el capitalismo y la humanidad trabajadora en la que la URSS y las naciones oprimidas jugaban un papel central, y entre las propias potencias burguesas que volvían a enfrentarse entre ellas--, de modo que, al poco, volvió a estallar otra guerra mundial mucho más apocalíptica que la de 1914-18.

Pero siendo esto cierto, también había razones menos conocidas que avalaban la consigna de Socialismo o Barbarie, razones que surgían de las entrañas mismas del capitalismo más desarrollado, más “moderno” y más democrático-burgués, el norteamericano. Conforme aumentaba el poder de su imperialismo externo y de su economía interna se producían tres fenómenos inevitables: la llegada de mano de obra emigrante, de otras culturas y pueblos; la radicalización del movimiento obrero y la complejización de la vida socioeconómica, la rotura de los viejos sistemas de control social y de vigilancia normativa, incapaces de responder a la multiplicación de problemas, de delincuencias y mafias, etc. Desde el interior de lo más serio de la civilizada intelectualidad burguesa yanqui se crearon monstruos como la eugenesia social, la sociobiología, el neodarwinismo, el genetismo y el racismo. La barbarie no surgía sólo del interior del irracionalismo fascista y fundamentalista cristiano, sino también, a la vez e incluso antes en algunas cuestiones, de los cerebros, empresas e instituciones democráticas de la civilizada burguesía norteamericana. Este otro componente de la barbarie capitalista ha sido silenciado y ocultado.

Siendo todo esto espeluznante, lo peor estaba por llegar y fue realizado al unísono por el fascismo y por la burguesía imperialista “democrática” que se le enfrentó. Los exterminios masivos nazis son bien conocidos, aunque en la Europa capitalista se han olvidado de sus crímenes incontables en el Este europeo, en la URSS y en otros territorios eslavos. Pero no se dice casi nada o nada de otros exterminios masivos, los realizados por la civilizada burguesía “democrática” mediante criminales bombardeos aplastantes a ciudades alemanas y japonesas indefensas, civiles. Diluvios de fuego y metralla sobre ciudades que no tenían ningún valor militar y que buscaban, además de asar viva mediante bombas de fósforo y sepultar a cuantas más decenas de miles de personas civiles mejor, mujeres, niños y niñas, ancianos, heridos de guerra ya irrecuperables, etc.; además de esto, y en segundo lugar, buscaban advertir a la URSS del potencial destructor de sus aliados, que podrían ser sus enemigos inmediatos, como así lo deseaba una parte cualitativa de los ejércitos norteamericano y británico.

La prensa y la historiografía capitalista han pasado como sobre ascuas y brasas incandescentes, lo que realmente fue, sobre esta estremecedora e inhumana barbarie diseñada con meticulosa precisión y mediante los más modernos adelantos tecnocientíficos existentes entonces. Los bombardeos masivos de Vietnam o de Irak, por poner dos ejemplos, no se remiten exclusivamente a los bombardeos de Durango y Gernika por el ejército franquista con el apoyo imprescindible alemán, tampoco sólo a los posteriores bombardeos de Madrid, Barcelona y otras ciudades por este mismo ejército, o a los ataques nazis a Londres, sino también a la “muerte con alas” lanzada por las democracias burguesas contra millones de personas indefensas en Alemania y Japón. Y una de las razones de este silencio no es otra que la de ocultar que su objetivo también era el de presionar a la URSS durante las negociaciones con los aliados conforme se acercaba el fin de la guerra. Las democracias burguesas asaron y sepultaron vivas a centenares de miles de personas para mostrar a los soviéticos lo que les caería en caso de no llegar a acuerdos convenientes. No hay duda de que una de las razones que explican los dos bombardeos atómicos contra Japón, cuando este país estaba ya al borde de la inanición física y ya casi sin recursos defensivos, fue la advertencia directa a la URSS.

Por no extendernos, el último ejemplo de barbarie de las “democracias occidentales” fue el de dar cobijo, protección y empleo a muchos de los genocidas nazis, a los expertos en represión selectiva o aleatoria e indiscriminada, a los que habían perseguido con saña salvaje a las guerrillas revolucionarias en la Europa occidental, a los y las militantes revolucionarias que formaban las bases urbanas de esas guerrillas de liberación nacional y que sabían que serían muertas tras feroces torturas aplicadas por los nazis, o en su decurso. Los vencedores sabían que tras la guerra, resurgirían las luchas sociales porque los pueblos trabajadores europeos, además de admirar a la URSS, habían sufrido en carne propia los efectos del colaboracionismo de sus burguesías con el ocupante nazi, y exigían justicia popular. Los demócratas-burgueses victoriosos sabían que las policías europeas no tenían legitimidad alguna por su apoyo fiel a la GESTAPO, y sabían que necesitaban la ciencia del exterminio desarrollada por el nazifascismo, por el franquismo, por los servicios japoneses, etc. Pero también de sus militares, científicos y médicos, de sus profesores y maestros, de sus jueces, abogados y fiscales, y sobre todo de sus empresarios, del cerebro del monstruo nazifascista. Con el inestimable apoyo de la Iglesia católica y de otras ramas cristianas, miles de criminales se salvaron de la justicia y pasaron de servir a una barbarie ostensible y pública, cínica y vocinglera, a otra barbarie silenciosa, astuta y maquiavélica, por ello más efectiva.

Después, estabilizado y asegurado el orden burgués en Europa, la barbarie capitalista se lanzó contra los pueblos que en muchos lugares del mundo empezaron a luchar por su libertad. Ocultos tras llamativos nombres de “Alianza por el Progreso” y otros similares, los sistemas imperialistas de cooptación, división y represión empezaron a intervenir masivamente con sus escuadrones de exterminadores. Eran los años dorados de la hegemonía yanqui apoyada por la británica, la canadiense y australiana, y cada vez más, en la medida en que se recuperaban, por la francesa y más tarde la alemana y la japonesa, aunque estas dos últimas sin el recurso directo a las armas, por entonces. A escala planetaria la llamada “guerra fría” no ha sido sino una mentira destinada a tapar las agresiones e intervenciones militares calientes, al rojo vivo, de los ejércitos imperialistas y de las burguesías clientelares contra los pueblos rebeldes. Abrumadoramente dominó la guerra caliente, la impunidad asesina de la CIA y de otras organizaciones imperialistas incontrolables por la justicia burguesa, por su parlamento e inexistentes para el grueso de su prensa.

El dilema Socialismo o Barbarie, esta consigna, estaba a la orden del día en la parte del mundo bajo la explotación capitalista. Pero en la otra parte, la dominada por la casta burocrática triunfante en la URSS desde finales de la década de 1920, el dilema debía ser “Socialismo o Burocracia”. Muy probablemente, aunque huyendo de la historia ficción, Rosa Luxemburgo, admirada por Lenin que la llamaba “águila” y que pidió que sus obras completas fueran traducidas al ruso aunque sucedió todo lo contrario, su condena oficial como “enemiga del leninismo”, muy probablemente, repito, Rosa de haber vivido varios años más hubiera adecuad su eslogan Socialismo o Barbarie a las condiciones rusas con el dilema de “Socialismo o Burocracia” y más delante de “Socialismo o Capitalismo”. Mas no hagamos política ficción, aunque basta un conocimiento un poco detenido de la praxis de Rosa, de su militancia práctica y de su teoría militante, para no descartar esa posibilidad, que también ha quedado confirmado con el tiempo.

3.- COMUNISMO O CAOS

Sin embargo, como hemos dicho arriba, el capitalismo ha ido cambiando bajo la presión de la lucha de clases, presión que se desdobla, manteniendo su unidad dialéctica, en lucha de clases en sentido de choque mundial entre el capital y el trabajo y, por otra parte, lucha permanente entre fracciones burguesas en respuesta a la ley de la competencia, a la ley de la centralización y concentración de capitales y a la ley del máximo beneficio, básicamente. Visto en su superficie y en sus formas no esenciales ni determinantes, no genético-estructurales, el capitalismo de 1915 se diferencia bastante del actual. Pero son diferencias de forma más que de fondo, son diferencias histórico-genéticas más que genético-estructurales. Por explicarlo con un ejemplo, aunque el virus de la gripe se transforme y adapte de año en año a las nuevas vacunas, quedando inmune hasta recibir nuevos ataques, y aunque las formas del virus del VIH cambien con gran rapidez, ambas enfermedades siguen siendo esencialmente las mismas. Otro ejemplo, las formas de explotación se complejizan, aumentan y diversifican en respuesta a la lucha de clases, pero la explotación sigue siendo esencialmente la misma, como tampoco cambian ni el hambre ni la incultura, aunque sus intensidades y formas varíen según las circunstancias. Con el capitalismo sucede lo mismo porque se trata de la dialéctica entre el contenido y el continente, la esencia y el fenómeno, la permanencia y el cambio. El método de pensamiento científico-crítico consiste sencillamente en la capacidad de descubrir por debajo de lo que cambia en la superficie la pervivencia de las regularidades, pervivencia que se muestra en su movimiento y contradicciones permanentes, lo que exige al pensamiento a ser móvil y contradictorio consigo mismo.

Hay varias razones que explican por qué la consigna de Socialismo o Barbarie, manteniendo toda su valía, debe empero ser superada dialécticamente, es decir, integrada y enriquecida en y por la consigna de Comunismo o Caos. La primera de ellas trata sobre el propio concepto de barbarie, de bárbaro, que alude directamente a primitivo, atrasado, incivilizado, ingobernable, cruel, salvaje, etc. Rosa tenía razón al insistir en que de no triunfar el socialismo la humanidad sería sumergida en un océano de brutalidad y guerra, y la barbarie, en el pensamiento occidental, es entendida en parte como eso. Pero la misma definición de “bárbaro” proviene del griego clásico para designar a los pueblos atrasados, que no hablaban la lengua civilizada de los griegos, que desconocían su cultura y que estaban más allá del mundo civilizado. En un principio los romanos, hasta el Imperio, entendían por bárbaro a lo que estaba extramuros de sus conquistas, pero luego empezaron a darle un sentido peyorativo y despectivo que, en Occidente, ha ido aumentando hasta tomar definitivamente forma de racismo y de eurocentrismo en el siglo XIX.

Pero ya conforme Marx y Engels enriquecían sus estudios sobre pueblos y culturas no europeas, impresionados desde los años de 1850 en adelante por sus desesperadas resistencias al colonialismo capitalista, bajo esas y otras lecciones fueron mejorando su estima hacia estas culturas, sobre todo en su última parte de vida, la más creativa. En Engels y en Marx se aprecia una visión que en momentos llega a la admiración de los “bárbaros”, y siempre reconoce sus formas de vida y sus logros. El Lenin de 1900, por ejemplo, quedó impresionado por la resistencia del pueblo chino a los ataques rusos. Luego, todos los descubrimientos y la desintoxicación de algunas izquierdas de su eurocentrismo han llevado a un reconocimiento justo de las sorprendentes capacidades intelectuales de estos pueblos, su riqueza cultural y social, etc. Seguir empleando ahora, con los datos existentes, el concepto de “barbarie” como el opuesto al de socialismo, que significa civilidad, derechos, justicia y cultura, seguir haciéndolo es repetir un error estratégico, teórico y ético que, entre otros efectos, sigue imposibilitado a las izquierdas eurocéntricas el comprender el papel de estos pueblos en la derrota del imperialismo mundial.

La segunda trata sobre la aparición de realidades verdaderamente nuevas inconcebibles e inimaginables en 1915, como el poder aniquilador total desarrollado por las fuerzas destructivas capitalistas. El concepto de fuerzas destructivas se inscribe dentro de la visión marxista de fuerzas productivas de bienes de producción, fuerzas productivas de bienes de consumo y, por último, fuerzas destructivas. Estas últimas tienen la “cualidad” de que ayudan en principio a desatascar determinadas crisis puntuales mediante el armamentismo, básicamente, pero también con la utilización irracional de la naturaleza, que es mercantilizada y destrozada, por ejemplo. Estas y otras fuerzas destructivas, sin embargo, bien pronto muestran su esencia aniquiladora y despilfarradora, pues a medio y largo no facilitan la acumulación ampliada de capital sino que la lastran y frenan.

El último Engels había predicho que podría estallar otra guerra internacional entre las potencias burguesas que superaría con creces a las anteriores por su destructividad. Engels, que había indicado que el acorazado de la época, con todos sus adelantos técnicos, era en realidad una especie de compendio e imagen sintética de la sociedad capitalista, hubiera quedado sorprendido por la cuantía de las fuerzas destructivas generadas por el imperialismo, pero sobre todo por su cualidad nueva: la posibilidad real de destrucción de gran parte de la vida sobre la tierra, posibilidad demostrada científicamente en los años de 1980 con los estudios sobrecogedores de los efectos mundiales del invierno nuclear, de la acción de las armas químicas y bacteriológicas, y recientemente con los adelantos en el uso de toda serie de adelantos exterminadores. Como veremos luego, el concepto de “barbarie” no puede dar una idea ni siquiera aproximada sobre cómo sería el mundo tras una hecatombe de tamaña magnitud.

La tercera trata sobre la definitiva irreconciliabilidad entre la naturaleza y el capitalismo, contradicción que ya estaba anunciada en Marx y Engels, que fueron tomando conciencia de ella a lo largo de los años. Interesadamente se ha tergiversado y subvalorado mucho la raíz “ecologista” latente desde el inicio en el marxismo y que creció con los años hasta ser segada por el desarrollismo socialdemócrata y stalinista. Aún así, en 1915 era aún imposible poder imaginarse la situación actual, a no ser que se hiciera desde la ciencia ficción, que ni eso. Estudios incontrovertibles han demostrado que es el capitalismo es responsable de la crisis medioambiental, del calentamiento atmosférico, de la acidificación de los mares y de la tierra, de la desertización, del agotamiento de los recursos vitales como el agua y la comida, de los recursos energéticos, y un largo etcétera. Pero en 1915 los efectos devastadores de la irracionalidad global inserta en la lógica del máximo beneficio no eran ni remotamente palpables.

En esta cuestión, como en el resto que estamos analizando, el panorama actual es nuevo con respecto al que se podía imaginar hace casi un siglo. Por ejemplo, aunque entonces unos cuantos técnicos y empresarios burgueses, las cancillerías imperialistas y los Estados Mayores, conocían la importancia decisiva del petróleo, el común de la población europea y norteamericana seguía pensando en buena medida con la visión de la fuerza de tracción animal. Fueron las urgencias destructivas desencadenadas por la guerra de 1914 las que, además de confirmar lo que ya sospechaban los empresarios sobre la importancia del petróleo, mostraron que vencería en que más máquinas, barcos y vehículos con motor de petróleo pusieran en acción. La guerra aceleró la espiral de consumo irracional e incontrolado pero no sólo del petróleo sino de todo lo que se podría extraer de la naturaleza. Ahora sabemos que ésta se está vengando de la especie humana, como advirtió Engels. En el caso en el que alguien hubiera podido intuir el grado actual de crisis medioambiental, incluso así, nunca hubiera podido siquiera imaginar sus reales efectos entre otras cosas porque no existían ni los conceptos, ni la terminología ni menos aún los datos empíricamente obtenidos.

La cuarta trata sobre la agudización cualitativamente nueva de la visión y del empleo del hambre, la sed, la salud y la cultura no sólo como “problemas” sino a la vez como armas de explotación y opresión. Desde tiempos muy remotos, se ha utilizado los alimentos y el agua como armas contra los pueblos resistentes, e incluso como armas bacteriológicas y químicas, pudriendo los alimentos y envenenando el agua para matar al enemigo. Poco después, desde los inicios de la agricultura y la estabulación animal, la cultura desarrollada por las clases trabajadoras y los pueblos vencidos se convirtió en un preciado objeto de expolio para enriquecer aún más a la minoría propietaria de las fuerzas productivas y al poder invasor. Rosa Luxemburgo y todos los marxistas eran conscientes de ello, pero cuesta creer que imaginasen que el imperialismo llegara al grado actual de inhumanidad científicamente aplicada para maximizar el beneficio de sus grandes monopolios, de sus correspondientes burguesías y Estados. Sólo una civilización exquisitamente criminal y experta en el sofisticado método de la explotación material y espiritual, como es la civilización burguesa, podía desarrollar tales artes destructivas.

Ningún “bárbaro” pudo pensar nunca en desarrollar los instrumentos internacionales que hoy existen para exprimir a los pueblos hasta su última gota de sudor, dejarlos con vida para que se recuperen con el fin de seguir explotándolos y, encima, pretender que creyeran que era libres. Es cierto que Herodoto nos detalla sistemas parecidos a los actuales, y que Atenas y Roma eran especialistas en estas prácticas, pero no eran precisamente pueblos bárbaros sino, para su época, los más cultos del momento, y por eso los más crueles en sus dos formas posibles, la burda y la refinada. Aún así, no disponían de los recursos creados por el capitalismo. Era imposible la existencia de la OMC, el Banco Mundial, el FMI, y otras instituciones fieles a las exigencias del imperialismo.

La quinta trata sobre el propio concepto de socialismo. En los inicios del movimiento revolucionario existía cierta confusión entre socialismo y comunismo, confusión que empezó a superarse con los avances prácticos y con las precisiones teóricas, sobre todo a partir de la Crítica del Programa de Gotha, escrita por Marx pocos años antes de morir. Pero este librito fundamental fue escamoteado y ocultado por la socialdemocracia por su contenido, y pasó al olvido hasta que fue recuperado por Lenin durante sus estudios sobre la teoría del Estado. No se le puede achacar a Rosa Luxemburgo el no haber estado a la altura de Lenin sobre esta cuestión, aunque sí hay que reconocer que tardó mucho en romper con la socialdemocracia y con su concepto de “socialismo”, el “socialismo” que la asesinó. Desde 1914 y en algunas cuestiones desde antes, Lenin ya era crítico al respecto. Pero en 1915 el “socialismo” de la socialdemocracia aún no había desarrollado toda su incondicional servidumbre hacia la burguesía, como sí lo hizo después. Hemos hablado ya del exterminio de los consejos obreros de 1918. Desde entonces este “socialismo” ha sido un puntal clave del imperialismo capitalista, un puntal con disfraz “progresista” o de “tercera vía”, pero pieza clave en la dominación mundial.

Este “socialismo” debe ser criticado sin piedad y debe ser contrastado siempre con la práctica del comunismo. Es cierto que la degeneración burocrática stalinista y la reinstauración del capitalismo en la ex URSS y en China, han desautorizado su definición de “comunismo”, lo que unido a la propaganda burguesa ha creado un mito difícil de combatir. Estos problemas están llevando a un sector de las izquierdas a retroceder a definiciones laxas y melifluas, como la de “anticapitalismo”, pero el problema radica en que la izquierda mundial ha de recuperar el mensaje comunista simple y directo: el enemigo de la humanidad es la propiedad privada de las fuerzas productivas. Este mensaje, enunciado hace más de siglo y medio ha sido dramáticamente confirmado por la historia, y hay que hacer lo imposible para evitar que sea una confirmación trágica, sobre el cementerio de la humanidad entera. Hoy, la propiedad privada capitalista sobrevive gracias a sus fuerzas destructivas más que a sus fuerzas productivas, y, de seguir esta tendencia, llegará el momento en el que el caos se imponga definitivamente.

La sexta trata sobre el concepto de caos en lo que se refiere a las denominadas “ciencias sociales”. En la cultura griega clásica, caos era el estado informe, desorganizado y desordenado del cosmos, del que empezó luego a surgir el orden, y con él la civilización griega con sus logros y sus lacras. El lenguaje normal se ha quedado con la primera parte, con el desorden inicial, pero no ha comprendido la segunda parte. Las recientes teorías del caos, que se insertan en todo el avance científico que confirma la valía del método dialéctico y materialista, indican que existe un proceso de la simplicidad a la complejidad, que en este proceso el desorden inicial y simple, da paso al orden posterior, más complejo, y que de esta complejidad emerge lo nuevo, lo que no existía antes. La evolución de la materia, de la sociedad y del pensamiento confirma, a distintas escalas, esta tendencia en la que el caos, la crisis de bifurcación, el momento crítico de emergencia de lo nuevo, etc., son partes específicas del movimiento permanente de los contrastes en la naturaleza y de las contradicciones en la sociedad y en el pensamiento.

Mientras que el concepto negativo de “barbarie” como todo lo malo, es pasivo e inerte, el de caos, por su propia naturaleza, lleva implícita la creatividad y la posibilidad de avance, aunque se parta de una situación verdaderamente caótica, desestructurada e insostenible. En las condiciones actuales y cara a lo que se avecina, es decisivo enseñar que pese al triunfo del imperialismo, pese al caos destructor que genera por doquier, a pesar de todo ellos y por la presión de sus contradicciones internas, siempre hay posibilidades de avanzar y de salir del caos. Pero ¿salir hacia donde? La vía al socialismo es confusa aunque válida siempre que se explicite bien la relación del socialismo como fase de tránsito a comunismo, pero lo decisivo es marcar teórica, práctica y éticamente el objetivo comunista, ya que sólo la socialización de las fuerzas productivas, el fin de la era de la propiedad privada expropiando a los expropiadores, y la extinción histórica de la ley del valor, es decir, el comunismo, , solamente esto puede permitir que se activen conscientemente el inmenso potencial latente en las contradicciones que bullen en el caos.

Y la séptima y última, y como síntesis, trata del problema del tiempo disponible. Todavía en 1915 se podía creer que la humanidad tenía el futuro por delante. La intelectualidad burguesa, que huye de lo real, ha escamoteado todo lo relacionado con el dilema Socialismo o Barbarie, refugiándose en las elucubraciones idealistas sobre una “modernidad” que oculta la existencia de la explotación capitalista mundial. Cuando esta casta intelectual ha visto la expansión del imperialismo, ha corrido a refugiarse en la nueva moda ideológica del posmodernismo. Mientras tanto, el tiempo pasa, los problemas de toda índole se multiplican e interrelacionan dando cuerpo a situación globalmente insostenibles a medio y a largo plazo. Problemas que hundirán a la humanidad, ya lo están haciendo, en realidades nuevas en las que sólo regirá de manera definitiva y atroz la ley burguesa del más fuerte, en medio de continentes enteros abandonados, de masas pauperizadas dentro del capitalismo más desarrollado y siempre bajo el terror de la represión exterminadora.

Huyendo del determinismo catastrofista según el cual apenas quedan salidas a la situación actual, ya que la catástrofe total es inminente, el panorama que aquí se presente todavía más duro y estremecedor. La burguesía va a sobrevivir si no acabamos con ella, y cada tiempo que transcurre sin lograrlo, los costos de la victoria serán más duros y sangrientos porque la pervivencia del caos, sin la intervención humana consciente, sólo trae beneficio para la minoría propietaria y dolor y padecimiento para la humanidad trabajadora.

IÑAKI GIL DE SAN VICENTE/ EUSKAL HERRIA